La democracia amenazada y la democracia corrupta Actualidad

La democracia amenazada y la democracia corrupta

Cristián Labbé Galilea.

Hay ciertos temas, en todo encuentro social, que se han ido instalando con nitidez y donde los matices varían muy poco: las reformas, murieron; la Araucanía, cada vez más violenta, pero no es tema; cambio de gobierno, de todas maneras; crecimiento estancado, han caído notoriamente las inversiones; en las presidenciales cualquier cosa puede pasar, pero Piñera no va a aflojar; Guillier, a la baja; ¿y la presi?... bien gracias.
Pero hay un asunto donde no hay dos opiniones: la corrupción. En este aspecto en nuestro país, después de las últimas denuncias que incluso alcanzan a la policía, no hay institución (ni pública ni privada) que pareciera que se salve de la descomposición. Ojo, no estoy hablando solo de temas económicos sino que me refiero también a lo valórico, lo doctrinario, lo ético, entre otros temas.
Con toda honestidad debemos reconocer que, matices más o matices menos, estamos casi a nivel de cualquiera de esos países latinoamericanos a quienes siempre ninguneamos por bananeros y corruptos.
Es duro reconocerlo, pero nuestra democracia está descompuesta, está ulcerada y purulenta, en una palabra, está podrida.
Esto no es algo que pasó de la noche a la mañana, ni ocurrió como diría alguien ingenuo, solo porque “el diablo metió la cola”. Esto es acción y obra de quienes han ejercido el poder en el último tiempo. Unos han pecado por acción y los más por omisión… (Es tan culpable el que hace como el que deja hacer). Son muchos años de abandono y descomposición.
Surge entonces un elemento de vital importancia: la impotencia y el desconsuelo de todos los ciudadanos sacrificados y honrados de este país, aquellos que con esfuerzo educan a sus hijos, se procuran una salud digna, pagan sus impuestos, trabajan de sol a sol, etcétera. Me refiero a la congoja, la aflicción y la tristeza que siente ante estos hechos, el hombre común y corriente… ¡Moya!
No quiero aparecer solo constatando o denunciando algo que para algunos puede parecer “el sino de los tiempos, lo que ha ocurrido siempre, lo que ocurre en todas parte…” Muy por el contrario… sostengo que estamos frente a un hecho, si no apocalíptico… de la mayor gravedad, que no se puede dejar pasar y que no nos puede confundir.
Estando en un año electoral, los actores políticos trataran de distraer la atención hacia casos lo más lejanos posibles del mundo político para concentrarse en lo privado y en lo atingente a las fuerzas armadas y de orden. Es la ocasión perfecta para confundir, el hoy con el ayer y así lograr sus aviesos propósitos… ocultar la gravedad de los hechos y generar en contraste, los profundos cambios, políticos, sociales, económicos y militares que se han propuesto….
Si lo anterior preocupa, digámoslo claramente, la democracia hoy no está en riesgo de sucumbir… pero eso no quiere decir que este exenta de convulsiones y lo que es aún más grave, corremos el riesgo de acostumbrarnos a vivir en corrupción… y eso es horrible.
Por último, es presumible entonces que sectores políticos, de uno y otro lado, convencidos que no existe una real amenaza quieran dar un golpe de gracia a las fuerzas armadas y de orden por haber actuado ante una democracia amenazada (en la década de los 70) asociándolas y enlodándolas con casos de corrupción que, por increíbles e inaceptables que resulten, se han dado precisamente en un ambiente que ellos permitieron…. una democracia corrupta.
Cristián Labbé Galilea.

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