La hoja en blanco Despierta Chile

La hoja en blanco

 

¿Fue un portazo, el de los ex mandatarios a Bachelet? Si no lo fue, estuvo muy cerca de serlo. Tanto Piñera, como Frei y Lagos manifestaron sus reparos a un eventual cambio de la Constitución.

 

Piñera dijo que él apoya una reforma y que para ello, junto a Chile Vamos, cuyos dirigentes calificaron el proceso de "tramposo", presentarán su propio proyecto.

 

Frei Ruiz-Tagle en tanto, precisó su rechazo a la fórmula de una Asamblea Constituyente en vista de la experiencia chavista en la región. Porque la AC es un "ejemplo internacional que ha sido negativo, se transforma en un supra poder del Estado por sobre los otros poderes del Estado"

 

Ese es el punto. El asambleísmo derivó en instalar a perpetuidad gobernantes como Chávez, el que se transformó en vitalicio; a Correa y a Evo Morales o Daniel Ortega en Nicaragua, quienes gracias al dictado de una Ley Fundamental confeccionada a la medida de cada uno de ellos, devienen en dinastas y convierten a sus países en verdaderos mandarinatos.

 

Por su parte Lagos, utilizó los queridos micrófonos de Palacio para ofrecer otra cátedra de historia constitucional. Aludió a su arrogante frase "la derecha chilena debe aceptar sentarse a redactar una carta constitucional a partir de una hoja en blanco ... " duramente criticada puesto que nada valedero se construye sin considerar nuestras experiencias históricas.

 

Cada cual en lo suyo, Lagos, Piñera y Frei tienen o creen tener, algún futuro político y esas ambiciones, limitan sus opiniones y reducen la sinceridad de sus opiniones.

 

Tal vez fue el rector Carlos Peña, quien acertó en sus juicios, al momento de conocerse el anuncio de Michelle Bachelet, y el increíble itinerario que para tales efectos presentó en cadena nacional, en los momentos previos al partido Chile-Perú en Lima.

 

"Cuadrar el círculo" tituló su artículo el rector de la Diego Portales. Allí, al analizar dicho propósito, destaca que Bachelet fundamenta su intención en la supuesta "ilegitimidad" de origen (producto de la "dictadura") de la Constitución de 1980; al respecto Peña señala que, si "el último eslabón es legítimo (y no cabe duda que la presidencia de Bachelet lo es), entonces los eslabones que la antecedieron, también lo son"

 

"No deja de ser sorprendente que un gobierno anuncie una nueva Constitución socavando el suelo bajo sus pies; declarando insanablemente ilegítima una Constitución que se aplicó durante un cuarto de siglo y a cuyo amparo él mismo se eligió, y privando de todo poder constituyente al Congreso que, al menos hasta ahora, representaba la soberanía popular"

 

Todo se circunscribe, indicaba antes Carlos Peña a que el actual Congreso deberá, por su parte, habilitar por 2/3 de sus miembros, al siguiente Congreso el de 2017, para decidir qué alternativa de las cuatro que la presidenta delineó" deberá seguirse.

 

En definitiva, añade el mismo Peña (en "Alegría constitucional") el asunto se reduce a una disminución del quórum constitucional de dos tercios hoy día existente, a tres quintos. Ese es el único objetivo y el único papel que le tocará a este Congreso.

 

¿La inclinación suicida de la derecha, facilitará su camino al proyecto socialista de profundas transformaciones?

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