LA IZQUIERDA SE MIRA PERO NO SE TOCA Actualidad

LA IZQUIERDA SE MIRA PERO NO SE TOCA

Por VOXPRESS,CL

 

Reconozcámoslo por su nombre: el título de este artículo hace referencia a un cántico creado por los hinchas argentinos del club Independiente de fútbol, cuando su equipo arrasó por varios consecutiva en la Copa Libertadores.

Los hinchas entonaban a coro “la Copa, la Copa, se mira y no se toca” en una alusión  que eran sus dueños.

El estribillo puede aplicarse a lo que está ocurriendo por estos días con la izquierda, tanto a nivel nacional como internacional. Desde sus albores bolcheviques, el totalitarismo socialista hace, lo que le da ganas sin dar ni aceptar explicaciones.

Cualquier otro sector político de la sociedad contemporánea está bajo la lupa ‘catónica’ de la izquierda que no duda un instante en activar sus redes y tentáculos para pedir castigos y sanciones, matar y encarcelar, a quienes no piensan igual a ella.

Partamos por casa.

Estando en el aeropuerto para viajar a Cuba donde recibiría un galardón correspondiente a su fallecido padre, la ex ministra Mariana Aylwin fue informada de que la dictadura marxista había declarado “inadmisible” su visita. La izquierda criolla calificó de “exagerada” la decisión de la cancillería  –temporalmente en manos de su subsecretario DC–  de llamar a informar al embajador en La Habana y, lo peor, un diputado del PC la culpó de lo ocurrido, acusándola de “provocadora” y de haber generado el impedimento de su visita.

Junto con prohibir el acceso a la isla de Aylwin, el dictador Raúl Castro decretó lo mismo contra un ex Presidente mexicano y contra el mismísimo Secretario General de la OEA.

Lo sucedido, como se suponía, tuvo una resonancia internacional inmediata, pero, como siempre, sin resultados. La Cuba marxista jamás ha firmado algún tipo de compromiso con los derechos individuales. Las palabras que censuran a sus autoridades y los llamados a una apertura hacia la libertad plena, se las llevan el viento.

En Ecuador, la ciudadanía debió salir a las calles a exigir de las autoridades electorales que diesen a conocer los resultados de la elección presidencial. El Gobierno socialista de Rafael Correa tenía la certeza de que su sucesor, el también izquierdista Lino Moreno, iba a arrasar en primera vuelta.

El candidato oficialista tendrá que ir a una incierta segunda vueta con el empresario opositor Guillermo Lasso.

No se había conocido el caso de un Gobierno no dictatorial que haya elaborado leyes para silenciar a la prensa y cerrado periódicos. Excepto las naturales quejas de los afectados, jamás hubo acciones concretas de entidades afines a la prensa.

Ni hablar de lo que está ocurriendo en Venezuela, todo un fenómeno de impotencia de la población por revertir los abusos y excesos de un régimen elegido fraudulentamente y proclamado en su momento por el “comandante” Hugo Chávez como “marxista leninista”. Sin más trámites, el dictadorcillo de turno, Nicolás Maduro,  ordenó sacar del aire la señal televisiva de CCN “por criticar nuestra democracia”.

Todo apunta a que el brutal dictador de Corea del Norte, Kim Jong, ordenó envenenar a su hermanastro mayor de paseo por Malasia, acción filmada por las cámaras de un aeropuerto. No se sabe de investigaciones ordenadas por aquél para develar el crimen. Es más, sus funcionarios diplomáticos en Kuala Lumpur hicieron esfuerzos ilegales por evitar la autopsia de su compatriota y está involucrada una empleada de la aerolínea estatal norcoreana.

Son conocidos los casos de muertes extrañas y atroces de norcoreanos que caen en desgracia, incluyendo a sus parientes..

La izquierda tiene infinitos aliados en la política y en el periodismo, para destrabar cualquier contratiempo o mala señal. En Colombia, las FARC son perdonadas y elevadas poco menos que a los altares por su devoción por la paz y acá en Chile, se la deja operar, matar y quemar con absoluta impunidad en La Araucanía.

A la izquierda se la mira, pero no se la toca.

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