La República en llamas Actualidad

La República en llamas

CRISTIAN LABBÉ GALILEA



¡Un cara y sello! De la misma Moneda… (léase con mayúscula). Con la cara más formal del caso, y según lo establece la ley, el 21 de Mayo, día de las Glorias Navales, en el interior del Congreso Nacional la presidenta Bachelet entrego la tercera cuenta pública de su segundo mandato. Allí estaban, muy bien portados, los parlamentarios, los ministros de Estado, las principales autoridades nacionales, del poder judicial, de las fuerzas armadas y de orden, de las iglesias, del mundo diplomático, en otras palabras los representantes de "la república en pleno". En el exterior "el sello": caos, violencia, desorden, anarquía, descontrol…, es decir, "la república en llamas". 

Los pocos que escuchamos el discurso de la mandataria y luego las reacciones de los presentes, pudimos comprobar que quienes tienen la obligación de representarnos y gobernarnos están totalmente desvinculadas de la realidad y de los problemas de la gente. 

Es impensable que las autoridades del país y los señores políticos (de todos los colores), no se den cuenta de que el origen de su descrédito y su deplorable evaluación encuentra su causa en situaciones como esta. 

Es lamentable y poco esperanzador comprobar que la republicana formalidad del acto fuera anulada no solo por los vándalos encapuchados que sembraron el terror en el exterior del congreso, sino también por un discurso sin contenido, sin soluciones, un mensaje sin mensaje que no dijo nada de lo que el país esperaba; nada de la Araucanía, de la violencia e inseguridad que amenaza en cada rincón del estado, concreto para una verdadera agenda de crecimiento… ¡nada de nada! En el fondo, un discurso "sin pena ni gloria" y una mayoría ciudadana comprobando una vez más con estupor que las cosas van de mal en peor y que no hay signos de corrección ni de realismo político. 

Son tan burdos los hechos que dificultan creer que solo sean problemas de mala gestión o improvisación. Resulta más lógico pensar que lo hacen en forma consiente y que su propósito último e íntimo es destruir las bases de un orden institucional que nos ha dado estabilidad política, desarrollo económico y progreso social, haciéndonos creer que es solo un problema de contexto mundial y de situaciones cíclicas y transitorias. 

Definitivamente, los hechos acontecidos el 21 de mayo dan cuenta de la profundidad de la crisis y el caos que vive nuestro país. En nuestra retina ha quedado claro que quien manda es la calle; que la autoridad es incapaz de ejercer su responsabilidad, que el gobierno es incompetente para generar progreso y bienestar, en un marco de libertad y orden, pero que solapadamente no ahorra energías para llevar adelante un espurio e inconstitucional proceso constituyente. 

Con gran desfachatez se nos dice que han completado la obra gruesa de sus reformas. Pero lo que no dicen con claridad es que lo que buscan con su "retroexcavadora" es sacarle los cimientos a un orden político institucional que, basado en la libertad individual, en la igualdad de oportunidades, en un estado subsidiario, en el emprendimiento y en el derecho de propiedad, ha generado la modernidad y el progreso del que participa la gran mayoría de los chilenos, los mismos que hoy comprueban con estupor que vamos… cuesta abajo en la rodada. 

Vistos así los últimos acontecimientos es más que evidente que la democracia, que todos dicen querer y proteger, sufre daños estructurales de gran peligrosidad y literalmente lo que estamos viendo es…"la republica en llamas". 

 

 

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