La Verdad Sobornada Hermógenes Pérez de Arce

La Verdad Sobornada

Blog de Hermógenes

 

 
 
          Sé de la incomodidad de no pocos derechistas que aparecen apoyando públicamente a Piñera, porque saben cómo es éste y porque su ética contradice ese apoyo, determinado sólo porque “las encuestas dicen que va a ganar”. Pero, lamentablemente para ellos, esto último ni siquiera es así: dos encuestas dicen que Piñera va a ganar (Cadem y Adimark), pero no preguntan por la segunda vuelta; y otras dos dicen que va a perder en ambas vueltas (Cerc-Mori y Critheria Research). Ambas dan cinco puntos de ventaja a Guillier en segunda vuelta. ¿Sacrificar la ética para perder? No vale la pena.
 
¿Por qué estas dos encuestas son casi desconocidas? Porque la verdad completa ha sido sobornada: por eso ellas no aparecen en los principales medios. De Cerc-Mori y Critheria Research hay que enterarse en las redes o en la prensa digital, como “El Mostrador”. 
 
          Otros derechistas, resignados, admiten que sí, que Piñera “es como es”, pero, añaden, “hizo un buen gobierno, avalado por las cifras”. Pero tampoco fue así: del millón de empleos que se autoatribuye, la mitad fueron creados tras el impulso sin precedentes del gasto público en 2009, que aumentó en un 16,5 %, y del aumento de la inversión pública, de 26,1 %, también sin precedentes, ambas obra de Andrés Velasco. Cifras oficiales publicadas y no desmentidas. Ese enorme gasto estatal aumentó el crecimiento a 5,4 % en 2010, crecimiento que, también indebidamente, Piñera se autoatribuye. Lo que hizo a continuación fue disminuirlo con sus aumentos tributarios, para terminar con 4,1 % en 2013, año en que, además, la inversión  pública ¡disminuyó! en 4,3 % (Mercurio, 01.10.16). Es decir, su desempeño económico condujo al “frenazo” y contribuyó a las cifras bajas de 2014 en adelante, que el programa revolucionario de Michelle Bachelet 2.0, por cierto, acentuó.
 
          Entretanto, el gobierno de Piñera aumentó en 50 % el endeudamiento del sector público (Mercurio, 29.09.16) y terminó con el país retrocediendo del lugar 30° al 34° en el índice de competitividad mundial (Mercurio, 28.09.16), pese a que en varios períodos gozó de un precio del cobre sin precedentes, superior a 4 dólares por libra.
 
          Mientras Piñera subía los impuestos (en particular el favorito de los comunistas, el royalty), en lo personal él los eludía y, tras vender el 75 % de su patrimonio (LAN, Colo Colo, Chilevisión) lo puso a nombre de Fondos de Inversión Privados exentos de impuestos y lo envió a paraísos fiscales en el exterior. Fue su “piñericosa” más rentable, de la cual no nos habríamos enterado nunca sin las querellas del diputado comunista Hugo Gutiérrez. Durante la administración Piñera nada de esto siquiera se supo, pues él sostenía que un “fideicomiso ciego” administraba sus bienes: falso, pues no había tal para su patrimonio en los paraísos fiscales.
 
          Esta conducta de gravar al país y eximirse a sí mismo no era nueva: ya había defendido las alzas de impuestos de la Concertación durante la “política de los acuerdos”, a título de que ellas iban a “legitimar el modelo”. Mientras él adquiría sociedades quebradas en los ’80 con enormes pérdidas tributarias (44 mil millones de pesos), usándolas para no pagar tributos en sus propias empresas, entre ellas LAN, cuyas acciones de CORFO había comprado (para él fue el principal “acuerdo”) durante el gobierno de Aylwin, apoyaba aumentos tributarios a los gansos que no rentabilizaban a las “zombies” quebradas. Es que siempre se ha reído de todos, pero hasta ahora no sabíamos cuánto.
 
          Fue un discípulo y admirador de Aylwin e incluso lo aventajó en un aspecto: si éste fue el principal perseguidor de los militares que habían salvado a Chile de un régimen totalitario (cosa que reconocía en octubre de 1973 y negaba en 1993 haber reconocido, tras haberlos crucificado con el sesgado Informe Rettig), Piñera se convirtió en un cuchillo aún peor de los Presos Políticos Militares, al ser coautor de la prevaricación con que los mandó a presidio, pues triplicó a través de su Ministerio del Interior y las legiones de abogados de izquierda que mantuvo en éste, las querellas ilegales e inconstitucionales en su contra.
 
Y se preocupó de mantener en su gobierno como funcionario de su confianza al médico mirista Patricio Bustos al frente del Instituto Médico Legal, con lo cual se completó casi un cuarto de siglo desde 1990 sin identificar cadáveres de los caídos en la lucha contra el terrorismo antes de 1973 y que estaban en dicho Instituto y en patios del Cementerio General. Tal identificación habría desvirtuado la consigna de los “miles de desaparecidos”, que, en todo caso, nunca pasaron de 1.102 según las comisiones Rettig y CNRR, de los cuales es preciso descontar los seis o más “reaparecidos” en años recientes.
 
Hubo un momento en que cerca del 80 % de los encuestados de derecha apoyaban a Piñera en las encuestas. El conocimiento de la verdad ha hecho descender este guarismo a poco más de 60 %. La conciencia de la derecha ha ido despertando.
 
Entretanto, el único candidato presidencial realmente de derecha y que defiende el legado del Gobierno Militar, el diputado ex UDI José Antonio Kast, ha reunido ya más de 25 mil firmas para presentarse a la primera vuelta, triplicando las que ha conseguido la UDI para reficharse como colectividad y revelando que, si ella hubiera sido fiel al camino señalado por Jaime Guzmán, a estas horas no habría tenido problemas para refundarse. Pero ha entregado su pureza doctrinaria y ha optado por el plato de lentejas que le ofrece Piñera y quiere estar bien con Dios y con el Diablo.
 
Como la verdad ha sido sobornada, cuando quise, dentro de la ley, formular un llamado (pagado) por las radios Agricultura, Bío Bío y Cooperativa a inscribirse notarialmente en favor de José Antonio Kast, éstas rechazaron el aviso. No así la Radio El Conquistador, que lo admitió y transmite diariamente a las 11 y 16 horas. Entretanto la UDI actual, en un rasgo de piñerismo, ha propalado la especie de que si algún firmante de Kast firma por reficharla a ella, no perjudicaría al diputado. Falso. Típico ardid piñerista, pues sí lo perjudicaría, dado que anularía su apoyo notarial al único candidato de derecha fiel a la verdad histórica y defensor de los Presos Políticos Militares víctimas de la prevaricación aylwinista-piñerista y que sufren del atropello a sus derechos humanos y a los cuales un país indiferente ve morir encadenados en su injusta prisión.
 
 
Así y todo, el único candidato de derecha, fiel a la verdad histórica, sin enredos de facturas electorales falsas, sin sociedades “zombis” para eludir impuestos, sin FIPs en paraísos fiscales, que no hace trampas y dice la  verdad, estará en la papeleta en noviembre. El resultado quedará entregado a la conciencia de los chilenos, cuya mayoría paga sus pasajes de la locomoción y sus impuestos, probando que la gente honesta es más. La verdad podrá estar temporalmente sobornada, pero al final va a triunfar.

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