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Labbé Debe Exigir Primarias Hermógenes Pérez de Arce

Labbé Debe Exigir Primarias

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          Los diarios dicen que Chile Vamos ha bloqueado la candidatura del coronel Labbé a la alcaldía de Providencia, cargo que ejerció con éxito –reconocido nacional e internacionalmente— hasta 2012. Ese año la extrema izquierda, percibiendo con certeza dónde estaba su real adversario, engrosó artificialmente al electorado de Providencia y, apoyando a una candidata filomarxista que por su apellido pudo camuflarse como de derecha, desplazó a Labbé de la alcaldía. Éste triunfó en las mesas antiguas de la comuna y su derrota se resolvió en las nuevas, a las cuales la izquierda extrema había “acarreado” un grueso contingente. Eso, sumado a la abstención de la mitad de un electorado tradicionalmente afín a la derecha y al legado del Gobierno Militar, permitió el triunfo de Josefa Errázuriz.
 
          Labbé es la única figura política que interpreta genuinamente al electorado agradecido de la obra del Gobierno Militar y que profesa ideas de derecha sin disfraces, matices, renunciamientos ni fugas hacia el  centro y la izquierda. En los años del levantamiento estudiantil (2011 y 2012) propiciado por el comunismo (y que logró un eco callejero mayor gracias a la promesa de gratuidad de la educación) la única autoridad del país que hizo respetar la ley fue el entonces alcalde Labbé, mientras el débil gobernante Piñera y los demás contemporizaban con los sediciosos y cedían ante las usurpaciones. El Presidente ¡declaraba su admiración por el movimiento! calificándolo de “noble, grande, hermoso”, en un discurso ante Naciones Unidas que pasó a formar parte de la antología del absurdo político, porque la asonada comunista pretendía desestabilizarlo a él, que fue el último en darse cuenta.
 
          Por contraste con la debilidad del gobernante, Labbé dio el ejemplo y procedió a desalojar los liceos usurpados por los revolucionarios, lo que lamentablemente fue desautorizado por la Corte Suprema de izquierda y dio lugar a las re-ocupaciones de los establecimientos, con paradójico respaldo judicial a una ilegalidad flagrante, situación que ha pasado a ser habitual en Chile.
 
Por eso la ciudadanía necesita expresar su apoyo electoral a autoridades que satisfagan dos grandes anhelos de una mayoría de la derecha: el de que se restablezcan el orden y la autoridad y el de que se reivindique y reafirme el legado del gobierno que transformó al país caótico y atrasado de 1973 en ejemplo señero para las naciones en desarrollo –y en algunos aspectos también para las desarrolladas— y que lo situara a la cabeza de América Latina en 1990.
 
          En realidad, Labbé es hoy una figura política casi única, y por eso se le quiere excluir. Pues personifica sin claudicaciones e integralmente los verdaderos valores de la derecha. No hay otro que lo haga con la misma nitidez. Por eso es blanco predilecto de la izquierda. Y de ahí la importancia de que su figura tenga la posibilidad de someterse al veredicto popular en las elecciones municipales.
 
          Fundado en el amplio y ostensible apoyo ciudadano de que goza en Providencia, oportunamente comunicó a la UDI, su partido, su decisión de ser alcalde de la comuna una vez más, impulsado por una mayoría de vecinos que añoran su gestión y de ciudadanos que permanecen fieles al legado del Gobierno Militar, es decir, a un genuino ideario de derecha, electorado que nunca se ha sentido interpretado por las posiciones camaleónicas a que han sido llevados los partidos opositores bajo la égida de un elemento que profesa otras ideas, como Sebastián Piñera, y que ha aprovechado el estado de desmantelamiento que por los escándalos viven RN y la UDI, para erigirse en factótum del sector, pese a ser él el mayor exponente de las facturas objetadas, desvío impropio de ayudas electorales, forward sospechoso y cuentas en paraíso fiscal de sus sociedades offshore, “Chine Investments” e “International Cards Systems”, nada de extrañamente ausentes de las columnas de la prensa que hace escándalo de las demás situaciones similares.
 
          Labbé, desde luego limpio de toda asociación con lo anterior, comunicó a la UDI su disposición a participar en primarias e hizo entrega de toda la documentación que lo habilita. Desde luego, la persecución iniciada en su contra por la justicia de izquierda no lo inhabilita para ser candidato. Eso está claro. Pero los dirigentes de la UDI, hoy cooptados por el “cómplice activo” de la criminalización del Gobierno Militar, del lavado de cerebros sobre la historia reciente y de la dictadura judicial que mantiene tras las rejas a más de un centenar de Presos Políticos Militares, no quieren que los ciudadanos de Providencia tengan la opción de votar en primarias por su ex alcalde.
 
          Labbé debe exigirle a la UDI que convoque a primarias. El financiamiento de las mismas es, por ley, de cargo del Estado, de modo que no hay excusas para no efectuarlas. Pero es verdad que los partidos no están obligados legalmente a convocarlas. La UDI sí lo está moralmente porque, si hubiera anunciado el año pasado su intención de bloquear a Labbé, éste habría renunciado al partido antes del 28 de octubre y podría haberse inscrito como candidato independiente.
 
          Si aun así, faltando a un deber moral, la UDI persiste en bloquear a Labbé, sólo conseguirá erigirlo en una figura política de proyección nacional, con perspectivas más amplias que las de una alcaldía y una comuna, pues en el panorama nacional no se divisa ninguna otra que represente, primero, la adhesión franca al ideario de orden y autoridad que inspiró al Gobierno Militar, que nuestro pueblo cada día añora más; y, segundo, el credo de la libertad personal garantizada y protegida dentro del marco democrático, expresado en la Constitución que, junto con el resto de las garantías individuales, se hallan hoy bajo la amenaza de ser arrasadas por la izquierda revolucionaria en el poder, sostenida por el siempre inexplicable, pero igualmente invariable apoyo de los kerenskys chilenos que ya en 1970 la situaron en posición de amenazar y poner en riesgo de muerte la democracia y la libertad de los chilenos, encrucijada de la cual nos salvaron entonces Labbé y sus camaradas.

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