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LAS COMUNICACIONES Y LAS ALCANTARILLAS Patricio Amigo

LAS COMUNICACIONES  Y LAS ALCANTARILLAS

Por Patricio Amigo

 

La tecnología ha generado una explosiva modernización en los sistemas comunicacionales y ese perfeccionamiento parece haber originado un retroceso de mayores proporciones en el respeto y las relaciones sociales. Resultado: disminución gigantesca en las comunicaciones personales; destrucción grotesca del lenguaje; exacerbación de las descalificaciones. Sobre esto último miremos lo que ha pasado con los escenarios político-partidistas y con el empresariado.

Es cierto que se ha detectado y enjuiciado a varios personeros de todos los sectores. Y se ha puesto el grito en el cielo. Se ha generalizado y hasta se ha condenado a muchos a penas infernales y sin el “debido proceso”. La imagen creada en los corrillos, las sobremesas y barras de bares, se proyecta por las llamadas “redes sociales”, como, enfáticamente, irremediable. 

Es cierto, también, y muy cierto que somos chilenos, etnia escasa de aportes culturales, por razones geográficas, y abundante en complejos ingredientes individualistas: nos creemos únicos, como los parajes de nuestra hermosa geografía; nos sentimos vivarachos, superiores a nuestros vecinos; somos prepotentes con los débiles y nos achicamos con los que hablan fuerte; nos decimos machistas y en casa agachamos la cerviz. Además, somos poco responsables (leí que el número de liberados por el perdonazo de Dicom, de hace algunos años, hoy es mucho mayor); somos bastante negligentes, desagradecidos y, a menudo, fanfarrones.

Debido a todas estas características que no son exclusivas ni excluyentes, olvidamos nuestro cercano pasado de corrupción política. A mediados del pasado siglo elegimos a un Dictador, como repudio a la licenciosa conducta de los llamados demócratas. Después, le pedimos a grito a los militares que nos salvaran de una guerra civil y de una dictadura comunista y hoy se abomina y demoniza el pronunciamiento llamándolo Golpe de Estado.

El desenmascaramiento de voracidades empresariales es igualmente poco novedoso. El éxito financiero ha sido siempre producto de la glotonería mercantil. La obtención de utilidad es el principio básico de la economía. Es cierto que todos o casi todos aportan acción social. Pero revisen los balances y verán que las utilidades son siempre o casi siempre exageradas. Ejemplo: la banca.

Me avergüenza todo esto y no me excluyo de esta sociedad a la que pertenezco hace más de 83 años. Me siento chileno y patriota, pero salto a levantar a mi madre si el viento la ha volteado junto con la Bandera. Tampoco iría a una guerra generada por la incapacidad diplomática de los gobernantes. Para esto están los militares, esos hombres y mujeres que, al menos en Chile, son la reserva moral de los países. 

Agradezco y aplaudo los avances tecnológicos, pero lamento con todo mi corazón su odioso aprovechamiento.

Necesitamos políticos y empresarios. Los empresarios son los creadores de las riquezas que permiten el progreso del país y los políticos los administradores en el escenario social. Ambos son imprescindibles y existen. Los corruptos y los voraces son desechables y más temprano que tarde caen por su propio peso.

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