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Las Vueltas de la Vida Hermógenes Pérez de Arce

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          Comienzo por corregir un error de mi blog anterior, donde dije que en la encuesta Adimark Sebastián Piñera subía 4 puntos mientras en la Cadem caía cuatro. En realidad, en la última Cadem del 05.12.16 subió dos. Pido excusas.
 
          Habiendo puesto las cosas en su lugar paso a exclamar, como el difunto y recordado Julio Martínez, "¡Justicia Divina!", al ver que el más implacable e injusto perseguidor judicial del ex Presidente Augusto Pinochet, el diputado comunista Hugo Gutiérrez, ahora las emprende contra otro denostador de la memoria de ese gran estadista y de su gobierno, Sebastián Piñera.
 
          El juicio que condujo al desafuero del ex Presidente Pinochet fue administrado por Hugo Gutiérrez, mientras el sumariante Juan Guzmán oficiaba de marioneta. Tanto fue así que la resolución procesando a Pinochet y demandando su desafuero del Senado la anunció urbi et orbi el propio Hugo Gutiérrez, cuya imagen levantando las hojas que contenían la resolución, parado en la esquina de Morandé con Bandera y rodeado de la prensa nacional e internacional, dio la vuelta al mundo, hace quince años.
 
          Fue un acto inicuo y con todos los ingredientes de lo peor de la chilenidad (juicio por los diarios, quienes más le debían miraban para otro lado, sus pares no hacían nada) como probé en mi libro “La Verdad del Juicio a Pinochet”, que puede adquirirse en este mismo blog. El ex Presidente no había tenido la menor responsabilidad y ni siquiera conocimiento alguno de los fusilamientos ilegales ejecutados por un subgrupo de la comitiva del general Arellano, subgrupo que incluso actuó a espaldas de éste.
 
          En esos años Sebastián Piñera seguramente aplaudía a Gutiérrez, pues siempre estuvo reiteradamente preocupado de ultrajar la memoria y la obra del Gobierno Militar, a cuyos partidarios civiles después, en 2013 –ya debidamente cosechados sus votos-- tachó de “cómplices pasivos” de atropellos a los derechos humanos. Así les agradeció el haberlo elegido Presidente en 2009-10.
 
          Pero a Gutiérrez, además un connotado defensor judicial de terroristas, debe reconocérsele una virtud, escasa en nuestro medio: no se vende… hasta el momento. Y, por lo tanto, a Piñera lo tiene pasando apuros judiciales crecientes, no sólo por el contenido de la querella por negociación incompatible, sino porque puso en descubierto una situación que se había mantenido cuidadosamente oculta de la opinión pública: que, de los US$2.500 millones de su fortuna, al menos US$1.800 millones estaban invertidos fuera del país, a nombre de una sociedad radicada en Islas Vírgenes Británicas (¡tranquilos! porque esto a la UDI, que ha experimentado un “aggiornamento” ético, ya no le importa, como le importó para bajar a Golborne de su candidatura en 2013). Y todo eso estaba al margen del “fideicomiso ciego” del cual su titular insistía en que no sabía nada, dedicado, como decía, “en cuerpo y alma” a gobernar el país.
 
Lo cual, por supuesto, no le impedía enviar sucesivos emisarios a presionar a Julio Ponce para que fusionara las sociedades Cascadas, en las cuales el mandatario tenía acciones y mediante cuya fusión esperaba hacer una “pasada” rentable. Actitud que me recordó las presiones de Salvador Allende a Darío Sainte-Marie, unas décadas antes, para conseguir que le vendiera el diario “Clarín”, objetivo que finalmente logró.
 
Como Piñera situó en los directorios de sus sociedades a su cónyuge e hijos, ahora Gutiérrez ha solicitado que ellos declaren como testigos, pues en sus manos estaba, teóricamente, el poder de decisión para comprar acciones peruanas de “Exalmar” en pleno litigio marítimo chileno-peruano.
 
Y, todavía más, Hugo Gutiérrez ha pedido certificar si una hija de Piñera, Magdalena, siendo jefa de gabinete de su padre Presidente, era o no a la vez directora de Bancorp y “podía tomar decisiones de designar administradores en Bancorp” (“El Mercurio”, 11.12.16).
 
Obviamente, la familia del ex Presidente no está contenta con esta situación y de ahí que el ahora posible precandidato revele que hay fisuras en el frente familiar capaces de hacerlo desistir de su nueva postulación.
 
Naturalmente, los partidarios de José Antonio Kast, el único precandidato del “Sí” que hay frente a la veintena de aspirantes del “No”, incluido Piñera, tomamos palco para presenciar cómo Hugo Gutiérrez le suministra a éste algo de la misma medicina que usara para denigrar injustamente a la mayor figura del Gobierno Militar, a quien la Historia con mayúscula instaurará, más temprano que tarde, como el principal estadista chileno del siglo XX

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