Lejos de la grandeza Actualidad

Lejos de la grandeza
Lejos de la grandeza
 

El 4 de octubre pasado, tuvo lugar en La Moneda el acto de cierre del centenario de la cantautora Violeta Parra Sandoval (San Fabián de Alico, 1917-Santiago de Chile,1967). Culminaron de tal forma, 350 actividades que se llevaron a cabo a lo largo del país durante dos años. La realización del último recordatorio, fue organizada y financiada por el Consejo Nacional de la Cultura y el Consejo de la Música.

 
El natalicio de la folclorista (4 de octubre) fue establecido como el Día Nacional de la Música en  2016, aunque el Día Internacional es el 22 de noviembre en honor a Santa Cecilia patrona de estos cultores. Como sea, el gobierno de Michelle Bachelet -ella encabezó el acto realizado en la sede del Poder Ejecutivo-, se preocupó de realzar el aniversario de una artista funcional a la izquierda. 
 
Violeta Parra tuvo cuatro hijos, dos de ellos (Angel, Isabel, quienes cambiaron su apellido paterno), siguieron los pasos de la madre en los escenarios. En 1938, ella se casó con  un empleado de Ferrocarriles (Luis Cereceda, un militante comunista) de quien se separó en 1948. Él la inició en política. 
 
Su extensa carrera como folclorista, recopiladora y compositora, comprendió otras varias disciplinas artísticas. Participó como invitada en diversos festivales organizados en Europa por la Internacional Comunista (Festival Juvenil de Varsovia, 1954, a continuación recorre la URSS y viaja a París; en 1961 se dirige, junto a sus hijos Angel e Isabel, a Helsinky, Finlandia, para participar en el VIII Festival Mundial de las Juventudes y Estudiantes -organización de fachada del PC de la Unión Soviética-, vuelve a visitar la URSS y se establece en París, celebrada por la intelectualidad de izquierdas, donde graba discos y expone sus obras). Regresó en 1965 a Chile ya casada con ciudadano suizo Gilbert Favre. Supuestamente, este antropólogo y musicólogo, fue el gran amor de su vida. Sin embargo (Run-run) se marchó a Bolivia, donde Violeta, para su enorme decepción, lo encontró casado.
 
A fines de 1965, instaló su carpa en La Reina, lugar al cual pretendía convertir, junto a Víctor Jara, Patricio Manss y Rolando Alarcón, en un centro de referencia folclórico. Pero no logró éxito de público. Sus postreras composiciones ("Gracias a la vida": "Volver a los 17" de 1966) según expertos, revelan que la melancólica monotonía de sus temas, ya anticipaba su trágico final. Un año después de su éxito con "Gracias a la vida" toma la paradójica determinación de suicidarse.
 
Se especuló que un amor no correspondido con el conocido cantante chileno Pedro Messone, habría precipitado esta decisión. Sin embargo Messone desmintió tal versión haciendo ver la enorme diferencia de edad con ella. Y aunque la misma Violeta Parra, declaró que ambos sostuvieron un idilio, en realidad el personaje en cuestión sería un músico uruguayo (Alberto Zapicán).
 
Hay mérito en la obra de Violeta Parra. Sin embargo la utilización de su figura por el Partido Comunista, agobia por la unilateralidad y por el inmerecido olvido en que se deja a otros artistas nacionales (como la insigne y fallecida María Angélica Ramírez o Willy Bascuñán, entre muchos más), de indiscutible calidad y trascendencia. Precisamente por eso, porque fueron o están, lejanos a los propósitos y objetivos de una organización totalitaria y que aquí demuestra la repugnante manipulación. Es el caso de los poetas. El PC exhuma una y otra vez, los restos de Pablo Neruda (asesinado ... por el cáncer), en un macabro intento por mantener su vigencia. Y relegó a otro insigne de sus filas: Pablo De Rokha (Carlos Díaz Loyola, quien también se suicidó, pero en 1968), enemistado mortalmente con el Nobel, al que acusaba de burgués y plagiario. 
 
En el caso de Parra, ella posee centenares de composiciones,muchas de ellas valorables, pero su labor principal fue el rescate de cierta música tradicional de nuestro país. En el resto, lo relacionado con trabajo en cerámica, bordado e incursiones en escultura y óleo, exhiben ingenuidad con algún alcance menor. 
 
Todo esto ¿justifica que el gobierno disponga recursos presupuestarios, siempre escasos, para realzar una figura, la que solo habla a un sector del país y deja en la indiferencia a otro grueso porcentaje? ¿que se financie, con montos no menores, fundaciones, museos, agrupaciones y centros como los que proliferan, para mantener su recuerdo pero a la vez sirven otros objetivos menos nobles y de marcada filiación política? ¿u organizar mega eventos? ¿el despilfarro con fines políticos menguados? 

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