Limitando Autoridad Despierta Chile

Limitando Autoridad

 

 
La próxima semana se firmará el "protocolo" mediante el cual los "observadores" del Instituto Nacional de DD.HH podrán ingresar a los cuarteles de Carabineros, para filmar in situ a los delincuentes detenidos. 
 
Esto luego que el General Director de la policía uniformada pidiera un pronunciamiento al Ministerio Público, sobre la procedencia de esta pretensión del INDH. Éste manifestó que no habría impedimento legal por lo tanto, los observadores del Instituto podrán efectuar entrevistas grabadas "con el consentimiento" del detenido o imputado. 
 
Esta controversia, resuelta en favor del organismo que dirige Lorena Fries, se inscribe en la doctrina ultra garantista, de considerar a los delincuentes como víctimas de la sociedad, de comprenderlos e intentar rehabilitarlos, en circunstancias que el hampa dura constituye en sí misma, toda  una manifestación contracultural. Con códigos y valores (antivalores) opuestos a los socialmente aceptados.
 
Pero el INDH y sus políticas, también nacen de una concepción socialista orientada a limitar y cercenar toda autoridad policial, en cuanto a la represión al delito y sus más diversas formas. 
 
Desde luego, el INDH ya instaló observadores "inmunes" en toda manifestación convocada por la izquierda. Pero, los retira al momento que partidarios del orden y de la autoridad, logran hacer lo propio en forma pacífica y en ejercicio del derecho de libre expresión. 
 
Es lo que sucedió frente a La Moneda cuando la marcha de camioneros pasó frente a la sede de gobierno y los conductores fueron ferozmente agredidos por elementos de la ultra. Algo similar ocurrió a mujeres que apoyaban la marcha: fueron agredidas sin que el Instituto se diera por enterado.
 
El INDH le confiere el sello "ciudadano" a toda manifestación callejera de izquierda y, a su indeseable correlato de ataques a transeúntes, incendio y devastación de bienes de uso público y de la propiedad privada, consecuencia de la acción concertada de grupos violentistas de "encapuchados" lo cual siempre -para el INDH-, será una forma de expresión legítima y por ende digna de sus mejores esfuerzos.
 
El 27 de abril pasado, al momento que Carabineros celebró el octogésimo octavo aniversario de su fundación, la Institución contaba seis funcionarios muertos en los últimos doce meses. Entre ellos el cabo Alejandro Gálvez, asesinado la noche del 29 al 30 de marzo de este año, en la comuna de Pedro Aguirre Cerda. El funcionario recibió el impacto de un proyectil de grueso calibre: el arma empleada presumiblemente fue un fusil. Era el Día del Joven Delincuente.
 
El cabo Gálvez fue otro mártir de Carabineros. Pero el INDH no se ocupa de ellos ya que se trata de agentes del Estado y que, como tales y al igual que otros uniformados, carecerían de derechos como el resto de la ciudadanía. Esta distinción odiosa e injustificable es parte de una politica de constante acoso. 
 
Fries ha declarado, por ejemplo, que "las detenciones en marchas han sido un elemento de represión que ha utilizado Carabineros para evitar la reunión libre de personas que luchan por sus derechos" En consecuencia, el INDH canoniza la lucha por los derechos y, todo lo que haga la policía para oponerse al vandalismo sería,desde su punto de vista, contrario a tales garantías.
 
Pero en ese festival de frases y consignas impropias, los Carabineros resultan asesinados, heridos, baleados, quemados, apedreados y víctimas propicias para la causa de estos "cruzados". Nada más ajeno a la lógica y a la realidad. Pero es la óptica del INDH y la izquierda en general.
 
Ahora, con cámara en mano los "observadores" de DD.HH que en modo alguno son personas neutrales sino que activistas que auxilian a los grupos de manifestantes y, en particular a los más violentos (porque de eso se trata), se entrometerán en las unidades policiales, gracias al "protocolo" que amparará su presencia intrusiva destinada a entorpecer cualquier procedimiento policial.
 
Es una secuencia de medidas y parte de una estrategia, en la cual Carabineros y la sociedad libre, sacarán la peor parte. Y los "pobrecitos" delincuentes, dispondrán de otra garantía, amén de los jueces garantistas que alivianan sus fechorías y a este gobierno que tanto los comprende. Y la ciudadanía, la víctima real en toda esta situación, bien gracias. 

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