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Lo peor puede ocurrir Despierta Chile

Lo peor puede ocurrir

 

 

"Lo peor puede ocurrir" vaticina Roberto Romano, analista de la Universidad Estadual de Campinas, al interpretar la aplastante derrota del proyecto socialista de Dilma Rousseff, en la Cámara, donde una mayoría de 367 diputados votaron "si" al denominado impeachment o juicio político contra la mandataria del PT.

 

Previo al inicio de la sesión parlamentaria, se tenía la certeza de que el destino de la ex guerrillera estaba sellado. La oposición lograba reunir más de los 342 votos necesarios, correspondientes a los 2/3 de la Cámara para llevar adelante el proceso de desalojo. El oficialista PT comandado por Lula, apenas contó con 137 por el "no", cifra inferior a los 172 requeridos para bloquear la iniciativa.

 

El siguiente paso constitucional en este proceso, corresponderá al Senado. En rigor éste no se relaciona con el escándalo de Petrobras, sino con un exceso del gobierno sobre los privados. En todo caso, nada impide que la oposición presente otro libelo en contra de la mandataria por corrupción. Pero ya desatado el juicio, es el turno ahora del senado para aprobarlo. Basta una mayoría simple de sus 81 integrantes. Los observadores estiman que muy dificilmente podrán contradecir la resuelto por la primera instancia.

 

En consecuencia, Dilma Rousseff,  será suspendida y deberá alejarse del poder por 180 días y en su lugar asumirá el vicepresidente Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), quien se presume debiera gobernar hasta que expire el período constitucional previsto hasta 2018.

 

Se supone, porque el Partido de los Trabajadores de Lula, Luiz Inácio Da Silva, está preparado y así lo anuncian sus principales dirigentes, para hacer imposible la gestión de Temer, un abogado descendiente de inmigrantes libaneses que ha ocupado altos cargos como Gobernador, Procurador General de la República, varias veces ministro de Estado, así como congresista. Un hombre con sobrada experiencia política, pero también mencionado en los escándalos. Por lo tanto no es extraño que el 79% de los brasileños piense que también debe ser enjuiciado. La realidad: nadie desea a Michel Temer como Presidente.

 

Como suele reaccionar el socialismo, siempre dispuesto a utilizar la institucionalidad cuando le es conveniente, y a desconocerla, cuando los fallos o decisiones le son adversos, han declarado que "esta derrota provisoria no significa que terminó la guerra. Las calles están con nosotros y tenemos condiciones para dar vuelta el juego en el Senado" una advertencia amenazante que no guarda relación con el escuálido 13% de apoyo que Rousseff tenia en las encuestas.

 

Pero Lula es el artífice de este régimen. A fuerza de promover huelgas, protestas y movilizaciones, utilizando el poder de los sindicatos, fundó el Partido de los Trabajadores, una organización de tendencia trotskista, para convertirse  en Presidente de Brasil por dos períodos consecutivos. Dilma Rousseff una guerrillera del grupo Colina, fue apadrinada por éste para sucederlo. Sin embargo, los escándalos de corrupción como el "mensalao" -las mensualidades pagadas por Lula a varios diputados a los cuales sobornaba con 150.000 reales y que solo trascendió porque quedó debiendo dinero a varios parlamentarios-, hirió de muerte a este partido, derrumbó su aura de "superioridad moral" dando cuenta a la vez, de cómo es la política en Brasil.

 

Si Dilma Rousseff es encontrada culpable después de los seis meses de investigación previstos en el plazo legal, ella quedará impedida de ejercer cargos públicos por un lapso de ocho años. Y Lula será el único en condiciones, en el PT, de presentarse. No obstante, el "blindaje" que le proporcionó Rousseff en las últimas semanas nombrándolo jefe de la Casa Civil, una especie de ministro Secretario General de Gobierno, primera figura del Gabinete Presidencial, se frustró, porque la Corte Suprema le impidió asumir por el caso Petrobrás, escándalo donde Dilma también está envuelta. Esto pesará al momento de presentar cualquier candidatura. Así los caminos de Lula y Dilma son uno solo.

 

En Brasil, la inmensa mayoría popular, las clases medias, los industriales y grandes empresarios, se opusieron a Rousseff, para derribarla. Pero ella contribuyó decididamente a esto. Su falta de carisma, su soberbia y arrogancia, tanto como su forma de gobernar -un compartimentaje propio de sus años de guerrillera-, aumentaron el distanciamiento de políticos de su propio partido, el PT, lo cual sumado a la aguda crisis económica y al alto desempleo, modelaron esta fórmula absolutamente legal y apegada a derecho para destituirla de un cargo al cual se negó a renunciar. "Yo me muero pero no renuncio" afirmó Rousseff quien es considerada como uno de esos "accidentes de la política" porque jamás debió ser gobernante.

 

Su vida política finalizó y ahora vendrá Lula y su posible resurrección. Para eso cuenta con el apoyo del nordeste brasileño la región más pobre del país y  los recuerdos de su política de subsidios y bonos, la que aplicó para combatir la miseria de millones de brasileños, pero a un costo sideral el que sigue pesando en las arcas fiscales. En el pasivo figuran el "mensalao", el caso "Petrobrás" y una forma de hacer política ("roba pero has") que agotó la paciencia de Brasil.

 

Rousseff se va y "lo peor puede ocurrir" porque el PT y Lula están dispuestos, como Cristina Fernández en Argentina.,como Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y el propio Maduro -un remedo de Chávez-, en Venezuela, a torcer los caminos institucionales, ahora que la historia y los pueblos les dan vuelta la espalda y rechazan este modelo plagado de corrupción, clientelismo y enriquecimiento ilícito de los propios gobernantes y  de sus operadores politicos. Un sistema no muy extraño para nuestro Chile. Todo lo que pase en Brasil nunca ha sido ajeno para nosotros. Es gravitante e influye muy decisivamente en la política regional. 

 

Misma que sigue ese movimiento pendular que ya abatió a CFK en el país trasandino; que derrotó a Evo Morales en sus pretensiones de obtener otra prórroga a sus mandatos; en la destitución de Fernando Lugo en Paraguay, en la de José Zelaya en Honduras, todos de la banda chavista. Correa vive enormes dificultades y Ecuador en cualquier momento puede sorprender. El giro a la derecha en Perú y otros fenómenos en curso, apuntan a cambios trascendentales, así "lo peor puede ocurrir"

 

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