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Los hijitos del PC... Actualidad

Los hijitos del PC...

No por nada, la población reflexiona cada vez con más frecuencia acerca de la similitud entre la Unidad Popular de Salvador Allende y la Nueva Mayoría de Michelle Bachelet. Ambas administraciones habrían llegado a ser idénticas si hubiera entrado en operaciones la retroexcavadora oficialmente anunciada en su oportunidad por Jaime Quintana.

La desaceleración económica internacional, la ineptitud e ignorancia de los elegidos por Bachelet para gobernar y un paquete de reformas hechas para demoler y no para contribuir, llegaron en auxilio del país, que, ahora, no tiene a una población valiente ni menos a uniformados dispuestos a intervenir.

En 1973, a Chile lo salvó una ciudadanía organizada, desafiante y empoderada que presionó por una insurrección militar.

Ninguno de los Gobiernos de la ex Concertación, incluido el primero de Bachelet, tuvo similitud con la Unidad Popular, y ello porque no fue parte de esa coalición el Partido Comunista. A instancias de ella, para formar la Nueva Mayoría sí se le incorporó y con todos sus tentáculos asociados, directa o indirectamente. Su integración envalentonó a quien sería Mandataria, al punto que  aventurar que “nuestra tarea será completar la obra que dejó inconclusa Salvador Allende”.

En la Unidad Popular, el PC dejó que el PS se expusiera arriba del escenario, mientras su gente ejercía desde abajo el real poder del Ejecutivo. En este Gobierno ha procedido en forma semejante: tiene menos visibilidad que sus aliados, pero es la única fuerza que realmente cogobierna.

El numerario Opus Dei Mario Fernández Baeza (DC) no hubiese asumido en Interior de no haber recibido la venia de Guillermo Teillier, presidente del PC. Declaró que “él me dio garantías de que no era anticomunista y que, por el contrario, me aseguró que se lleva bien con los comunistas”…

Es el único partido de la Nueva Mayoría que puede jactarse de su influencia, porque tiene una ventaja sobre los demás de la Nueva Mayoría: puede sobrevivir solo, sin alianzas de ningún tipo. Gracias a ese plus, pone a La Moneda de rodillas, no porque  ésta tema perder sus seis votos en la Cámara de Diputados, sino porque es la exclusiva fracción izquierdista capaz de originar  climas adversos, alteraciones graves y deteriorar la imagen de las autoridades.

Sus “brazos armados” son adoctrinados desde temprana edad para que la consigna subordine cualquier racionamiento que no sea sincrónico a su ideología.

Así como fueron ellos los que, en un Comité Central hace años crearon la denominación “Nueva Mayoría”, también son los autores del concepto de “movimientos sociales” para auto atribuirse la representación de toda la sociedad en temas que les resultan intransable para sus objetivos.

El distorsionado “movimiento estudiantil”, las marchas violentas, los encapuchados, las bombas Molotov y la vandálicas “tomas” de liceos son fruto de la disciplinada penetración comunista en las aulas de escuelas, liceos y en las pedagogías. Es allí donde se transforma a la niñez y a la juventud en totalitarios, intolerantes y sordos, y se les alecciona que no hay arma más poderosa que la violencia, obviamente impuesta a la fuerza.

Llegado el momento  —como el actual— es factible que grupos de cuna comunista adhieran a otras corrientes y que otros creen sus propios domicilios políticos, pero la génesis de todos es la misma. De ahí la sorpresa de muchos  —que no es sorpresa– porque el discurso memorizado por mozalbetes y algunos casi párvulos es el mismo de los adultos. Todos, por igual, están adoctrinados para el totalitarismo, y éste se expresa con rabia cuando se sienten no escuchados ni respaldados.

Es lo que le ocurre en la actualidad al “movimiento estudiantil”, una minoría desbocada que destruye cuando la mayoría estudia y asiste a clases.

Sus pastores y ovejas están iracundos porque sienten el repudio de la población –un 75% rechaza las tomas de recintos escolares– y, para peor, perciben que quien los convocó a respaldar su Gobierno no les ha cumplido lo que les prometió en público y privado: barrer con la educación particular y darles a todos educación  gratuita y de gran calidad…

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