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Los Mentirosos Están Nerviosos Hermógenes Pérez de Arce

Los Mentirosos Están Nerviosos

Blog de Hermógenes

SÁBADO, 11 DE JULIO DE 2015

          Un notable reportaje de “La Tercera” de hoy, titulado “1973: La herida que no cicatriza” se admira de que el tema del “11” y el Gobierno Militar no cese de ser la trama de numerosas obras nuevas de teatro, cine y televisión de izquierda.
 
Pero eso es perfectamente natural, porque la “Historia Oficial” en Chile, desde 1990, falsificada por la Concertación y la izquierda y con la “complicidad pasiva” de la Alianza, es una sarta de mentiras, y una ley básica de la mentirología dice ellas deben ser repetidas constantemente hasta que sus propios autores lleguen a créeselas. “Una mentira mil veces repetida llega a ser verdad” (Goebbels). El problema de la DC y la izquierda no es que la derecha no las crea, porque ésta “se las ha comprado todas”. Su problema es que ellos mismos se saben mintiendo, se ponen nerviosos y necesitan reasegurarse.
 
“La Tercera” hace un recuento de los nuevos montajes teatrales que, por enésimo año consecutivo, repiten los mismos temas. Por ejemplo, anuncia que “el autor y dramaturgo Pierre Sauré… estrenará en septiembre ‘Selva’, en el GAM, sobre el Caso Quemados de 1986, que significó la muerte del fotógrafo Rodrigo Rojas de Negri y dejó con graves secuelas a Carmen Gloria Quintana”.
 
          Ese es un caso paradigmático de falsificación histórica, pues la única versión divulgada entre los chilenos y creída por éstos (y que sirvió a los denostadores del Gobierno Militar, como el entonces Presidente Sebastián Piñera y los columnistas Jorge Correa Sutil (DC) y Ricardo Solari (PS ), para enlodar a aquel gobierno cuando se cumplieron 40 años del “11”. En esa fecha se desató una campaña sin precedentes de destrucción de imagen. Y, naturalmente, una vez más, la versión del “caso quemados” fue la de que una patrulla militar prendió fuego a los dos activistas de extrema izquierda antes nombrados.
 
          Pero la verdad fue muy distinta y la comprobó un ministro de Corte designado para investigar el caso, don Alberto Echavarría Lorca, unánimemente respetado. Él comprobó que los militares no quemaron a Rojas y Quintana, sino, al contrario, los “apagaron” cuando fueron objeto de las llamas, tras el puntapié de la furibunda extremista Carmen Gloria Quintana a un recipiente con líquido altamente explosivo que ella y su acompañante portaban. Y lo llevaban, precisamente, para quemar ellos a la gente que iba en buses de la locomoción colectiva en un día en que los opositores al Gobierno Militar querían paralizar la ciudad, en una de sus “protestas pacíficas”. Como la mayoría ciudadana no adhería al paro de actividades e iba a su respectivo trabajo o lugar de estudio, los extremistas como Rojas y Quintana lanzaba artefactos incendiarios contra los buses. Hubo frecuentes víctimas, incluidos niños, en esas acciones criminales de extrema izquierda. Pero una patrulla militar al mando del capitán Fernández Dittus los sorprendió y detuvo. Y cuando la furibunda Carmen Gloria Quintana dio un puntapié al recipiente de líquido altamente inflamable, la patrulla apagó las llamas consiguientemente desatadas, que quemaban el cuerpo de ella y su acompañante Rojas de Negri. Esa fue la verdad.
 
          Pero la versión que se ha impuesto en Chile y el mundo, y se va a “montar” una vez más como espectáculo este año, es la falsa: los militares quemaron a los dos “jóvenes”, siempre aludidos así y no por su verdadera condición de subversivos incendiarios y terroristas.
 
          Tan establecido dejó el ministro en visita que la patrulla no había originado el fuego, que el fallo definitivo condenó al capitán por un cuasidelito, consistente en la negligencia de no haber llevado a los subversivos a un hospital, sino haberlos liberado y hecho bajar del vehículo militar en un lugar apartado. Pero esto se debió a que los mismos extremistas, sabedores de que quedarían detenidos si eran llevados a un hospital, le pidieron que los liberara, cosa que el capitán hizo, sin darse cuenta de la gravedad de las quemaduras que habían experimentado.
 
          Los mentirosos están siempre nerviosos, pese a que han triunfado ampliamente, en particular a raíz de las series televisivas de los tres canales principales, pero muy en particular del que era de Sebastián Piñera, Chilevisión, que a través de sus teleseries, para los 40 años del “11”, hizo el grueso de la tarea falsificatoria y llevó a su ex dueño y entonces Presidente a fulminar a quienes lo habían llevado a la Presidencia, motejándolos de “cómplices pasivos” de supuestos delitos del Gobierno Militar.
 
          ¿Por qué, como acredita el reportaje de “La Tercera”, la izquierda marxista gobernante necesita insistir una y otra vez, año tras año, en copar el escenario con nuevas reiteraciones de las mismas falsificaciones históricas, si éstas han sido ya digeridas y aceptadas por la opinión pública nacional? Porque los mentirosos, conscientes de sus mentiras, nunca están seguros de que no los van a pillar y por eso necesitan repetirlas una y otra vez.

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