Los Que Se Quedan y Los Que Se Van Hermógenes Pérez de Arce

Los Que Se Quedan y Los Que Se Van

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               Ahora que Büchi ha resuelto residir afuera, han salido a la palestra varios personajes para tranquilizarnos y asegurarnos que no se van a ir, aunque no nos daríamos cuenta si lo hicieran. Ése es el problema del país: se van personas como Büchi, esenciales en la generación de lo que tenemos, del cambio positivo de Chile registrado en las últimas décadas, y se quedan personajes autocalificados de ejemplares y patriotas que, si por algo se han distinguido, es por haberse opuesto a todo lo que Büchi propició y ayudó a concretar, y que, precisamente, ha sido lo que “cambió de pelo” a Chile. 
 
          Y si es por vivir aquí o afuera, para el país habría sido preferible que Michelle 2.0 y todas sus añoranzas de reproducir acá otra RDA hubieran resuelto continuar en Nueva York, a que adoptaran la lamentable decisión de venirse a destruir el modelo que Büchi fue esencial para diseñar. En el fondo, él se ha ido porque el país se ha vuelto loco para mal y Michelle 2.0 y los suyos lo están transformando en un lugar indeseable.
 
Al propio tiempo, seguramente él se ha dado cuenta de que existen grandes posibilidades de que, a raíz del desastre gestado por MB 2.0, sobrevenga la reelección de Piñera, que en estos días se incorpora con entusiasmo a “la última locura de Mel Brooks”: una Constitución redactada ¡por todos los chilenos! Eso va a ser lo que, cuando yo era niño, los mayores llamaban “una merienda de negros”, sin ánimo de ser racistas, sino de reflejar lo que habían visto ellos y sus antepasados.
 
Desde que empezaron a hacerse constituciones, por los Founding Fathers en los Estados Unidos o sujetos de excepción como Juan Egaña en Chile, ésa ha sido una tarea de las mentes más selectas e ilustradas o de comisiones de notables. Acá ahora se le entrega a las masas. Mientras menos selectas e ilustradas, mejor. Pocas ganas dan de seguir viviendo en un país así. Y si se van los que se horrorizan ante eso y se quedan los que avivan la cueca, entonces a nadie puede extrañar que los individuos superiores, ésos cuya presencia es bienvenida en todas partes y que fueran el motor del progreso de acá, elijan un destino mejor.
          
         Tanto ha perdido la cabeza el país que se ha puesto a liberar a los presos de mayor peligrosidad. El doble parricida de Rancagua acaba de obtener su libertad condicional, beneficio con el cual ni siquiera pueden soñar personas decentes como los Presos Políticos Militares, a los cuales se les ha pagado su triunfo sobre el terrorismo armado de izquierda, que nos iba a imponer una dictadura comunista (Aylwin), condenándolos contra toda noción de derecho. Los “sicólogos” socialistas les niegan a los PPM beneficios carcelarios que corresponden hasta a los peores reos porque, dicen, “no muestran señales de arrepentimiento”. ¿Cómo las van a mostrar si desde un principio se han declarado inocentes y han sido condenados por “presunciones” truchas fabricadas por los jueces de izquierda? Tendrían que mentir para dar en el gusto a los sicólogos marxistas.
 
Entonces tenemos un penal lleno de caballeros ancianos, muchos enfermos, no delincuentes, espectáculo que ha horrorizado al pastor de la Iglesia Anglicana que hace poco los ha ido a visitar (cfr. “Chile Informa”, 28.04.16). El trío de mujeres odiosas del país, Michelle Bachelet, Javiera Blanco e Isabel Allende, está desesperado porque esos presos políticos mantienen un penal limpio, ordenado y disciplinado y porque atienden a sus camaradas que están paralíticos o han perdido la razón y, además, porque no agreden a los gendarmes. Por supuesto que gozan de un “privilegio” que no tiene el resto de la población penal: viven entre personas decentes y no están rodeados ni amenazados por otros delincuentes. ¡Señoras guardianas del odio: si quieren tener más penales como ése, consigan con su justicia de izquierda que siga metiendo presas a más personas que nunca han sido delincuentes! Mientras tanto, que entre la justicia de izquierda y el gobierno sigan liberando a parricidas, asesinos y reos rematados. ¿Está o no loco el país?
         
          Pero, como afirmé en anterior columna, para todos los efectos prácticos este gobierno desastroso ya terminó. A estas alturas del próximo año ya nadie va a estar hablando de él. Y un año pasa volando. Por suerte, va a continuar vigente la misma Constitución que ha presidido las últimas décadas, que han sido las más prósperas de la historia del país. La mala noticia es que tiene muchas perspectivas de ser elegido un Presidente que destruyó al sector político que en mala hora lo apoyó. Además, persiguió a los PPM, triplicando su número. Y tiene una gran fortuna disponible para ser gastada en la finalidad que más lo motiva, la promoción de sí mismo. Por añadidura, cuenta con la mejor generalísima de campaña que era dable imaginar: Michelle Bachelet, promotora de las mayores locuras contrarias a la estabilidad y el progreso. Porque, de ser su generalísima, lo es, como que una mayoría dice: “Con tal de que no siga adelante el programa devastador, que venga otro gobierno de signo opuesto, por ruin que sea, pero que detenga esta retroexcavadora que no dejará piedra sobre piedra”.
          
          Fortuna y generalísima son, pues, la gran ventaja de Piñera. Además de que a él se le perdona todo. El otro día un importante personaje dictaminó: “Andrés Velasco perdió su oportunidad al cobrar veinte millones de pesos por su almuerzo con Penta”. Las sociedades de Piñera han extendido boletas a varias empresas por $340 millones, no correspondientes a almuerzo alguno ni a ningún servicio efectivo; están metidas en uno de los forwards objetados de Penta; además, ejecutivos de Piñera en Chilevisión, por orden de sus empresas, extendieron boletas por otros $280 millones a varias sociedades anónimas que creían estar contribuyendo a la campaña presidencial; y, por último, dos sociedades suyas offshore aparecieron entre los Panama Papers. Y él sigue de candidato tan campante. Y ni siquiera he mencionado “El Prontuario de Piñera” (cfr. comentario de Teresa Marinovic en Bío Bío TV). Todo eso se perdona, pero no el almuerzo de $20 millones de Velasco en Penta, donde Velasco habló y cobró por lo que dijo, lo cual es perfectamente lícito, pero el establishment dice que por eso no tiene posibilidades como candidato, y unge a Piñera. ¿O éste lo tendrá sobornado?
          
         A todo esto, visto ese predicamento, Piñera debe haber reforzado sus posibilidades al saberse que puso la primera piedra del puente Cau Cau (profusamente fotografiado, filmado, televisado e informado) en noviembre de 2011. Después incrementó su mérito y puso ambos brazos del puente al revés, lo que originó obras de reparación que significaron un sobrepeso que quebró un soporte del puente en enero de 2014, dejando “los brazos de Piñera” levantados como monumento a su “gobierno de excelencia”. Perdidos US$31 millones. Una razón más para que el país lo reelija en 2017…
         
        Y la masa, la garra blanca, los de abajo y similares, preparan otra Constitución en la esperanza de poder quedarse con lo de los demás, sin pagar; los peores asesinos salen en libertad condicional y gente correcta, hoy anciana, que derrotó al terrorismo, vive resignada entre rejas y sin esperanza de libertad; y todos, buenos y malos, presencian danzas de millones que se pierden en obras innecesarias y escándalos que no entienden, mientras los que podrían poner remedio a todo eso, porque son los mejores, atemorizados por la barbarie y la vociferación, reúnen lo que han ganado y se van. Y mientras tanto el Gran Impune se prepara para volver al poder. Ésa es la perspectiva que tenemos hoy.
 
          Pese a la cual yo también me voy a quedar. Por lo que eso pueda valer.

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