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Los soldados ante el fuego Despierta Chile

Los soldados ante el fuego

Columna Cristián Labbé Facebook

Si de alguna ayuda pudiera servir el infierno que ha vivido nuestro país en las últimas semanas, sería el que por fin aprendiéramos que una catástrofe, de la magnitud e intensidad que sea, nunca más nos debería pillar tan mal preparados. Tan obvia es esta reflexión que casi me da pudor iniciar así estas líneas…
Expío la eventual falta de imaginación con el hecho de que en esta oportunidad como nunca antes se dieron realidades difíciles de silenciar: un gobierno ausente, que desde hacía tiempo había “bajado la guardia” y estaba entregado a que pasara lo que pasara; lo importante era terminar el periodo, total “ella” nunca más será candidata a nada (sic); autoridades sin ninguna capacidad de reacción y mucho menos de gestión: tuvieron que quemarse localidades completas, llegar la ayuda privada y morir trágicamente bomberos, carabineros, lugareños, flora y fauna, para que el gobierno recién reaccionara… Y así, mil casos donde se comprueba una manifiesta incompetencia, que además alcanzó niveles de ineficacia e ineficiencia dignos de ser registrados en el Libro Guinness.
Para que más, si todos hemos sido testigos de esta terrible realidad que, dicho sea de paso, recién desde las cenizas empieza a dimensionarse y ahora por supuesto hará volver los bonos, la creación de nuevos servicios, compras aceleradas y reactivas, furtivas designaciones de autoridades (por si pasan) como el caso de Javiera Blanco en el CDE… Claramente la capacidad del gobierno para sorprendernos es infinita… Por eso ahora seremos testigos de cómo nos preparamos para la catástrofe que pasó, pero en ningún caso para la que nos pueda sobrevenir.
Pese a todo, con un país desolado, con dudas tremendas de lo que se ha vivido, con redes sociales que al mejor estilo de la post verdad dicen y repiten lo que quieren, donde nadie es capaz todavía de explicar cómo se generaban cientos de focos de fuego en forma simultáneas sin que mediara acción de terceros…, aparecieron los héroes que aparecen siempre ante el peligro y la amenaza: primero el “supertanker” y luego lo verdaderamente importante:. los soldados… Era emocionante ver como a su paso por cualquier localidad las personas los aplaudían y los abrazaban: eran “sus militares” los que se hacían presente una vez más, esos mismos soldados que siempre han marchado de la mano de la historia para ayudar a su pueblo… en la paz y en la guerra.
Cuando vi ese cuadro de republicanismo puro me pregunté ¿por qué en situaciones como estas la ciudadanía rechaza al político tradicional… (de hecho, no se atrevieron a aparecer en los lugares de la catástrofe) y sí confía en sus hombres de armas? ¡La respuesta es que sus soldados nunca los han defraudado!
Por eso, cada vez que ocurre una emergencia como la vivida estas semanas, no falta quien quiere tomar ventajas del cariño que la comunidad tiene hacia sus soldados, y por lo mismo a muchas personas les molestó la actitud del ministro de defensa ¿Qué hacia arriba de un carro de combate, disfrazado? Porque eso fue lo que todo el mundo vio, un ministro “disfrazado de militar” ¿Quería obtener beneficios comunicacionales…?
Que ganas de decirle: ministro, ¿quiere un consejo?, no se suba a lo fácil y mezquino, súbase al verdadero carro de los militares, que es a ellos los que la comunidad quiere y respeta y en quienes confía, y tendrá todo el apoyo de la familia militar. Pero no trate de sacar mezquinas ventajas: eso resulto una vez (con la señora Bachelet) y no se va a repetir.
Cristián Labbé Galilea.

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