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Más allá de la moralidad Actualidad

Más allá de la moralidad

Más allá de la moralidad

Seguramente es la dicotomía libertad-moralidad una de las más potentes en discusión hoy por hoy.  Precisamente, nos encontramos en un proceso de cuestionamiento de la idiosincrasia y de nuestro devenir como chilenos (sin siquiera mencionar la intromisión ideológica de los diversos grupos de presión,  tendientes al desequilibrio social en pos de otro orden).


Dentro del margen de la discusión encontramos dos conceptos claves en la búsqueda de respuestas concretas y de convencimiento general: Moral por una parte, y la libertad por otra.
Respecto a la primera, podemos comprenderla dentro de un marco de desarrollo histórico acorde a la filosofía cristiana de la cultura hispanogoda-románica. Cultura valórica que compartimos en un altísimo porcentaje los chilenos, cristianos o no. La moral, hoy fuertemente criticada por los sectores progresistas que tienden al deconstruccionismo (no vaya a ser que rompan su propio ideario entre tanto progreso injustificado), y que exaltan la consigna de libertad individual.


Respecto a la libertad, dejo en claro desde ya que es un valor en sí mismo, el cual debe respetarse, inclusive por mandato constitucional;  por nuestro favor, pues así nos configuramos como sociedad, a diferencia de otros países con valores distantes a los nuestros.
La libertad, como un derecho de asegurar el desarrollo espiritual y material del individuo en pos de su propio bienestar, y para con el conjunto social. En consecuencia, está demás decir que no podemos asegurar libertad a ideas que persigan destrucción o que permeen la institucionalidad, facilitando el propio peligro.


Pero a mi parecer, y volviendo al tema del cuestionamiento que hoy se presenta para nuestro futuro como país, la verdadera problemática debería estar centrada en otros aspectos, haciendo que el análisis asociado únicamente a la libertad individual sea precario y, por ende, errado.


Son dos los conceptos que son de vital importancia por sobre lo anterior: Libertad y “Thelos” (finalidad). Es la misma falta de concordancia y puesta en práctica de proyectos “libres y con  finalidad positiva” los que hacen dificultosa la realidad nacional. La falta de cohesión social y  participación ciudadana, en la elaboración de ideas,  producen efectos de inquietud y desorientación en nuestro pueblo. He ahí la complejidad para comprendernos en una proyección armoniosa.
 

Es importante establecer un proyecto-país en el cual se prioricen las necesidades reales y más urgentes de los chilenos, por sobre consignas de carácter partidista y/o ideológicas, que recaen meramente en el aspecto emocional.
Asegurar las libertades es fundamental en este proyecto, siempre y cuando la proyección de estas no resulten una traba para el bien común de nuestra gente. Sólo un proyecto nacional e íntegro, con metas claras para los chilenos, será aquel que triunfe dentro de este “paradigma del individuo”; ese será el proyecto capaz de barrer con nimiedades y poner sobre la mesa los temas de real relevancia para nuestro desarrollo y crecimiento, no meramente económico, sino transversal, educacional y cultural.

Debemos comprender, entonces, que toda iniciativa deberá analizarse desde su finalidad y la repercusión que trae al status quo.


<<Esto no es un tema de moralidad, sino de Ética y proyección social>>.

Rodrigo Vergara,
Estudiante de Derecho U. Central.

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