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Nada era más revolucionario que un gobierno como el de Margaret Thatcher

Por Niall Ferguson

Niall Ferguson es el historiador conservador más importante de la esfera anglosajona. Uno de sus últimos trabajos ha sido un breve panfleto consagrado a la memoria de Margaret Thatcher, la Dama de Hierro que cambió Reino Unido en la década de 1980. El autor escocés afirma en Always Right que "en aquella época de los Sex Pistols, nada era más revolucionario y más punk que un gobierno como el de Margaret Thatcher".

Antes de su llegada al poder, recuerda Ferguson, las islas eran "un país en el que nada funcionaba. La Gran Bretaña post-imperial tenía una inflación del 27%. En la industria, el número de jornadas laborales perdidas por la continua sucesión de huelgas rebasaba el umbral de los 12 millones, 1.500 veces más que hoy en día. La generación punk nació de la frustración pero el nuevo movimiento tory que lideró Thatcher suponía también la esperanza de acabar con aquella decadencia".

?La izquierda no parecía muy preocupada por el profundo declive de un país al que se empezaba a denominar El nuevo enfermo de Europa. A finales de los 70, el primer ministro laborista Jimmy Callaghan insistió en negar los problemas, de modo que el tabloide The Sunacabó dedicándole una ya célebre portada, titulada ¿Crisis? ¿Qué crisis?. Ferguson contrasta esta actitud "con la agresividad de Thatcher, que buscaba la confrontación de ideas como vía para defender un cambio radical". Poco después, la Dama de Hierrollegaba a Downing Street, su casa durante los once siguientes años.

Always Right pone en valor la importancia que tuvieron los think tanks a la hora de diseñar un programa de gobierno liberal como el que implementó Thatcher. "Desde 1955, el Institute of Economic Affairs estaba promoviendo las ideas del libre mercado. Algunos de sus dirigentes, como Ralph Harris o Arthur Seldon, jugaron un papel muy importante en la educación económica de Thatcher. También tuvo un gran peso el Centre for Policy Studies, creado en 1974 por Keith Joseph y Alfred Sherman, otras dos figuras muy importantes a la hora de alejar a Thatcher del consenso socialdemócrata y convertir a la futura primera ministra en una evangelista del liberalismo económico".

En busca del 'renacimiento económico'

Su discurso ante la Zurich Economic Society en 1977 dejó claro que la Dama de Hierro tenía las ideas claras: "la marea está empezando a bajar y el colectivismo enfrenta una situación cada vez más compleja, con más y más críticas a los experimentos socialistas. Pero nos toca a nosotros conseguir que la corriente fluya ahora en la dirección que necesitamos. Hay que dar la batalla intelectual que permita cambiar el rumbo de las políticas que se están aplicando. Solamente así lograremos un renacimiento económico a la altura de lo que merecen nuestras islas".

La agenda de privatizaciones que desarrolló Thatcher recibe especial atención por parte de Ferguson. "Todo empieza en 1982, con la salida a bolsa de Amersham International. La cotización de la firma aumentó un 2.600 desde entonces hasta la OPA de General Electric, en 2004. Durante ese mismo período, la bolsa británica aumentó un 600%. Cuatro años después salió a bolsa British Gas, que acumuló un retorno del 1.200% desde su debut en el parqué hasta el fallecimiento de Lady Thatcher. También hubo una evolución favorable en muchas otras operaciones: British Telecom, British Airways…", señala el historiador.

Pero Ferguson insiste en que "además de generar riqueza para las clases mediasmediante la salida a bolsa de las empresas privatizadas, Thatcher también buscaba un aumento de la eficiencia. Se trataba de que los grandes monopolios públicos pasasen a competir en el mercado". Por tanto, la Dama de Hierro buscaba combinar su idea de capitalismo popular con un mayor grado de competencia en los mercados.

La lideresa tory entendió desde un primer momento que fortalecer la propiedad privada debía ser uno de los ejes de su acción de gobierno. Eso explica la venta de empresas públicas, pero también ayuda a entender su apuesta por facilitar el acceso a la vivienda en propiedad, canalizada mediante un fuerte aumento de las deducciones fiscales aplicadas a quienes suscribían una hipoteca. El porcentaje de propietarios en el mercado inmobiliario subió del 54% al 67% entre 1981 y 1991.

"En 1979, Thatcher dijo que no podía soportar la idea de que Gran Bretaña estuviese condenada al declive. Ese era el pensamiento dominante por aquel entonces. Pero su liderazgo era una clara contestación a aquel clima deprimente. Con ella se acabó la inflación y la conflictividad laboral. Con ella se consolidó una sociedad de propietarios. Thatcher devolvió a Reino Unido su lugar en el mundo", concluye un Ferguson entregado a la causa.

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