Nerviosismo injustificado Hermógenes Pérez de Arce

Nerviosismo injustificado

Por Hermógenes Pérez de Arce

Se ha creado un clima de nerviosismo en torno al fallo de la Corte de La Haya sobre el límite marítimo con Perú.

Muchos atribuyen los esfuerzos del Jefe del Estado por compartir con anteriores Presidentes, y en particular con Michelle Bachelet, el escenario de la recepción de la sentencia, a la certeza de que no será favorable a Chile. Es verdad que es propio de la personalidad el Presidente el afán de protagonizar los éxitos y de compartir generosamente los fracasos, pero el pesimismo ante el fallo carece de justificación, salvo en un aspecto de menor cuantía que explicaré más adelante y que ya he mencionado en anterior blog sobre este tema.

 

De partida, la profusión de recientes pronósticos pesimistas se funda en la famosa “pregunta del juez Mohamed Bennouna”, acerca de cuál era el mar territorial vigente internacionalmente cuando Chile y Perú firmaron sus tratados de 1952 y 1954, implicando que dicho mar se extendía por sólo 12 millas desde la costa. Entonces se teme que se reconozca el límite del paralelo, pero sólo hasta 12 millas, y no 200. Pero eso carece de base: desde 1947 ambos países habían acordado las 200 millas marítimas y específicamente el Perú había reconocido la vigencia del paralelo fronterizo para medirlas. Así es que la respuesta a la pregunta del juez Bennouna no trae consecuencia alguna para la solidez de la posición chilena.

 

Sin embargo, hay un punto de menor cuantía que sí puede dar lugar a que el Perú se declare ganador del litigio, siendo el caso que Chile no tenía nada qué ganar con él y la única crítica a que podría haber quedado sujeta la postura nacional, sustentada por sucesivos gobiernos, podría haber sido la formulada contra la aceptación misma del arbitraje y afectaría al entonces canciller Ignacio Walker y a la entonces Presidenta Michelle Bachelet, que la resolvieron.

 

El punto de menor cuantía deriva de que el actual “Hito Uno”, desde el cual parte el paralelo marítimo y en el que se inicia la frontera terrestre, queda unos centenares de metros al noreste del “Hito Uno” originario, que el Perú denomina “Punto Concordia” y desde el cual partió la frontera entre ambos países (“Línea de la Concordia”) hasta que las marejadas lo destruyeron, cosa que llevó a re-situarlo unos centenares de metros más hacia el noreste.

 

La Corte de la Haya bien podría reconocer que el paralelo de delimitación marítima parte del “Punto Concordia” y no del actual “Hito Uno”, y que la frontera marítima constituida por el paralelo debe partir unos centenares de metros más al sur, beneficiando al Perú. Y como eso, multiplicado por 200 millas, pasa a ser ya una superficie de mar de alguna significación, podría dar pie a la celebración de un triunfo peruano menguado, pero triunfo al fin. Y, si así sucede, ojalá no dé lugar a que un Presidente chileno vuelva a hablar de que han sido perdidos sólo “pedacitos más, pedacitos menos”.

 

Más allá de eso, que es una posibilidad cierta, no creo que pueda haber alguna pérdida mayor territorial ni marítima para Chile a raíz del fallo que se dará a conocer el 27 de enero y me parece que el clima de nerviosismo creado por opinólogos y comentaristas es completamente injustificado..

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