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Nos iban a matar a todos Despierta Chile

Nos iban a matar a todos

 

 

A 42 años de los hechos, el juez Mario Carroza, decidió someter a proceso al brigadier Miguel Krassnoff Marchenko, por el homicidio de Miguel Enríquez Espinosa, jefe del MIR. En este momento, el oficial (r) ya suma 460 años de condenas.

 

En opinión del ministro, la DINA habría montado una operación para ejecutar sumariamente a Enríquez, cuyo paradero, supuestamente, lo habrían precisado con anticipación, por lo que no se trataría de un enfrentamiento como todo el mundo hasta ahora sabía, sino de una especie de "encerrona" situación enteramente discutible y ajena a la realidad.

 

El 5 de octubre de 1974, un grupo de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) al mando de Miguel Krassnoff, patrullaba el sector de calle Santa Fé, comuna de San Miguel, cuando fueron alertados de que en la casa signada con el número 725 se encontraba una persona sospechosa. Cabe recordar que Enríquez era uno de los dirigentes extremistas más buscados del país por las autoridades y fácilmente reconocible por cualquier persona. 

 

En esas condiciones, Krassnoff y su gente. al llegar a  dicha dirección fueron recibidos con disparos de armas automáticas desde el interior de la vivienda. En el intercambio, murió Enríquez. Según Carroza, los peritajes balísticos de la PDI le llevarían a concluir que no hubo tal enfrentamiento. 

 

Sin embargo, el sentido común indica que, dado el momento que se vivía en 1974, en pleno Estado de Guerra Interior, no es lógico concluir que apenas un grupo operativo de la DINA, con apenas siete integrantes se enfrentara a la cúpula máxima del MIR: Mismos siete que resultan ser, ahora en 2016, procesados por estos hechos. ¿Es razonable conjeturar, que si la DINA sabía del lugar en el que se ocultaba Enríquez enviaría nada más que a un pequeño grupo y no a varios destacamentos, para capturar al extremista más buscado del país?

 

Pero, como sabemos, para ciertos magistrados la verdad poco importa. El abogado Raúl Meza defensor de Miguel Krassnoff señaló que los propios testimonios de los que estaban en el lugar -los miristas-, avalan la declaración del militar de que se trató de un enfrentamiento y que su jefe, el máximo dirigente del MIR, cayó en el patio de la casa de calle Santa Fé y no en la puerta como otros sostienen. Raúl Meza agrega que NO hay prueba alguna que inculpe a su defendido y por lo tanto, estamos frente a otro enjuiciamiento político y cuya condena, desde luego, es enteramente previsible.

 

Esto viene de antiguo. 

 

Hermógenes Pérez de Arce, en http://movimiento10deseptiembre.blogspot.cl/2008/09/discurso-del-periodista-hermgenes-prez.html  señala textualmente que en "Patricio Aylwin refiere en sus memorias que, pasado ya su miedo al extremismo, pues los militares lo habían dominado, fue a hablar con Rafael Retamal, presidente de la Corte Suprema, un juez que no tenía simpatía por el Gobierno Militar.  Le representó a don Rafael la dureza con que los militares reprimían la subversión. Pero el Presidente de la Corte Suprema le contestó 'mire Patricio, los extremistas nos iban a matar a todos. Ante esta realidad, dejemos que los militares hagan la parte sucia. Después llegará la hora del derecho'. Seguramente Rafael Retamal no había olvidado que, a mediados de 1973, arengando a una turba que gritaba frente al Palacio de Tribunales, el Intendente de Santiago bajo la UP, Jaime Faivovich, le había dicho, refiriéndose a los ministros de la Corte Suprema: 'Habría que masacrar a todos estos viejos tales por cuales' ".

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