NUEVA MAYORÍA: SÁLVESE QUIEN PUEDA Actualidad

NUEVA MAYORÍA: SÁLVESE QUIEN PUEDA

Por PIRI, VOXPRESS.CL

¿Qué ya se acabó el Gobierno? fue la irónica pregunta que formuló un diputado DC, al ser convocado a una reunión de su bancada con el fin de tratar el destino y futuro de la Nueva Mayoría, su coalición de Gobierno.

Quizás también la misma interrogante se la formuló uno de los diputados del PS cuando le informaron que su bancada se reuniría para intercambiar opiniones sobre el mismo tema.

24 horas después de que el vocero de Gobierno informase que el Ejecutivo retira desde el Congreso la Ley Sindical y que exploraría una reforma constitucional para establecer como obligatoria la titularidad sindical en la Carta Fundamental, portavoces de la Nueva Mayoría le respondieron que mejor no se tomara el tiempo en hacerlo “porque un cambio de ese tipó es inviable”.

Mientras ello transcurría, el mismísimo presidente de la Cámara de Diputados y ex ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade (PS) llegó hasta el Tribunal Constitucional para entregar un “Téngase Presente” en contra del control preventivo de identidad, enviado por La Moneda y aprobado en el Legislativo en el marco de la Ley Corta Antidelincuencia.

El Gobierno, vía Isabel Allende, presidente del PS, desactivó un recurso de protección que sobre la misma materia presentarían los diputados de su partido ante el TC.

El diputado PPD Jorge Tarud le sugirió públicamente a la Presidenta de la República que retirara la querella interpuesta por ella contra revista Qué Pasa porque “nos perjudica a todos” y el senador de la misma colectividad, Felipe Harboe, atacó duramente al PC porque sigue creando un ambiente de alteración en las calles en contra del Gobierno del cual forma parte.

Parlamentarios del oficialismo no se callaron las críticas contra la decisión Presidencial de presentar un plan de rescate económico a TVN: “hay otras prioridades mucho más relevantes para ayudar” le recriminaron a La Moneda. Aunque soterradamente, sectores moderados de la Nueva Mayoría apuntaron a un triunfo del PC la salida voluntaria de Jorge Burgos del gabinete.

Un PS –Fulvio Rossi— y un DC –Fuad Chaín—coincidieron en que la Nueva Mayoría ya dejó de ser un proyecto sustentable y que permanezca en el tiempo.

Ha sido imperceptible el apoyo de los peces gordos de la Nueva Mayoría a los candidatos participantes de las primarias municipales (domingo 19) y se ha advertido un freno en la hasta hace poco frenesí por despachar los proyectos estratégicos de La Moneda. Los candidatos comunales de Vamos Chile concurrieron al domicilio de Sebastián Piñera a retratarse con él para los afiches de campaña, pero no se sabe de un solo interesado en fotografiarse con Bachelet…

Una de sus reformas estrellas, para nivelar la cancha entre empresarios y trabajadores, la mal llamada Laboral porque es estrictamente Sindical, está en statu quo y tanto el Ejecutivo y el Legislativo saben que de llegar a hacerse realidad, ello ocurrirá recién el próximo año, cuando todos estén exclusivamente preocupados de la elección presidencial.

Sólo uno de sus ministros, en esta especie de mascota en que se ha transformado Marcelo Díaz, su voceo, estuvo de acuerdo con la querella contra Qué Pasa. Hasta el comunismo mostró cautela, en tanto el resto del oficialismo guardó silencio.

La salida de Jorge Burgos (ver nota aparte) es parte del desapego, aparentemente final, de sus huestes con la jefa.

Si es que alguna vez existió en plenitud, el matrimonio de Bachelet y la Nueva Mayoría es hoy pura formalidad. Las frases bonitas no son suficientes para cambiarle el semblante a una relación desgastada y agotada. De una parte, la Presidenta pide a sus socios salvar la permanencia en el poder y, de otra, la Nueva Mayoría endilga a La Moneda toda la responsabilidad del éxito o fracaso electoral del conglomerado, más aún tras imponerse del pobrísimo 21% de aprobación a Bachelet.

Son muchas y demasiado evidentes las señales de que estos camaradas del 2013 ya tomaron senderos diferentes. Bachelet, achacada y otra vez con un rictus casi fúnebre, sólo percibe –y lo confiesa— el particular apoyo y afecto del PC, en tanto en la Nueva Mayoría terminaron por asumir que tendrán que salvarse solos, incluso ya no como partidos o bloque, sino individualmente. Se hicieron la idea de que haber sido parte de este Gobierno les significó perjuicios políticos quizás irreversibles.

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