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Once de septiembre de 2017 Actualidad

Once de septiembre de 2017

Once de septiembre de 2017

 
Hace 44 años, un joven Teniente 2º Comandante de la Sección Armada de la Compañía de Guardia del Ministerio de Defensa Nacional, se levantó en la Alborada, se vistió con su tenida de combate y tomó el mando de su Unidad de Infantes de Marina, quienes, por gran y afortunada casualidad estaban de guardia aquel día.
 
Ese oficial era yo, el Teniente Segundo IM Daniel Guimpert Corvalán, empapado en patriotismo y valor y dispuesto a dar la vida por mi Patria si fuese necesario.
 
Largo sería relatar los hechos que me llevaron a esa situación, incluyendo esa emocionada despedida con mi padre la noche anterior en la cual le pedí que se encargara de mi familia en caso de caer en el combate.
 
La lucha contra las fuerzas marxistas se extendió durante toda la mañana, combatiendo con francotiradores que nos disparaban de los distintos edificios del gobierno, incluyendo una baja entre mis hombres.
 
Terminados esos violentos enfrentamiento y derrotado el Gobierno Marxista, con la rendición y posterior suicidio de Salvador Allende, sentí que salía el sol en mi país, sentí los aires de libertad que soplaban por doquier.
 
Comenzó nuestra Junta Militar a gobernar Chile y con ellos comenzó el milagro chileno.
 
Sin embargo, el enemigo interno, marxista y subversivo, con la ayuda de Cuba, de la URSS y otros países mal informados, comenzaron con una resistencia conforme a sus doctrinas.
 
Nuevamente, ese joven infante de Marina, fue llamado a combatir.
 
Fueron varios años en la lucha que culminaron con una nueva victoria de nuestras armas, en una guerra a veces denominada "sucia", donde vencías o morías, que llevaron a cabo las Direcciones de Inteligencia Institucionales y las Organizaciones de Seguridad.
 
Pasaron los años, entregamos nuestro gobierno, conforme a nuestros propios propósitos.
 
Lamentablemente, el enemigo que derrotamos no fue el político, solo el Militar y volvieron en gloria y majestad, los causantes de nuestro Gobierno Militar. Error nuestro, tal vez.
 
Sin embargo, la titánica obra del Gobierno Militar perduró y perdura hasta hoy y no pudiendo destruirla, buscaron un plano para atacarnos, ese fue el llamado "Derechos Humanos".
 
Como consecuencia este joven oficial de Marina, terminó con una condena de por vida, en el penal de Punta Peuco.
 
Difícil es la situación, amarga y absolutamente restrictiva pero hay algo que nos enorgullece y nos ayuda: LA CAMARADERÍA, LA LEALTAD Y EL APOYO MUTUO.
 
Este recinto no tiene imitación en el país y, en vez de subyugarnos, nos levanta y nos hace resistir considerando que, en vez de estar en una cárcel... Estamos en un Campo de Prisioneros, donde todos somos iguales y nos apoyamos unos a otros...
 
Han fallecido 21 de los nuestros y ninguno se ha ido sin haber tenido un directo y cariñoso apoyo de todos nosotros.
 
Solo nos falta el apoyo externo de nuestros camaradas y conavegantes, que estén con nosotros, que vayan a la calle, que vayan a los Tribunales, que demuestren que están con nosotros y que somos muchos, que reconozcan el esfuerzo y el sacrificio hasta de vida y familiares.
 
Ahora quieren llevarnos a Colina Uno, éste sería el último golpe a las Fuerzas Libertarias del país, transformándonos en delincuentes comunes en cárceles comunes.
 
Dentro de sus capacidades luchen por nosotros en sus ambientes y exijan nuestra libertad sin condiciones.
 
Nosotros estamos dando nuestra lucha y como SOLDADOS DE LA PATRIA nunca claudicaremos!!!
 
¡Viva Chile!
 
Daniel Guimpert Corvalán
 
Capitán de Corbeta IM (R)

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