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Otro desastre de gestión Actualidad

Otro desastre de gestión

Por Justo Pastor Suárez, VOXPRESS.CL

A poco de asumir en marzo de 2014, la Presidente invitó a La Moneda a su amigo, asesor suyo en la campaña del 2005  y correligionario del PS, Ricardo Solari. Fue directa al grano: “quiero que te hagas cargo de Televisión Nacional y que sea el principal y más importante vehículo de comunicación de la obra de mi Gobierno”. Sumergida, como todos sus aliados, en la locura de un programa que lo debía cambiar todo, ella le pidió que de inmediato también se abocara a la creación de un canal anexo dedicado exclusivamente a la cultura (felizmente, no alcanzó a hacerlo).

Obviamente, le dio chipe libre para que limpiara los residuos piñeristas en la estación y dejó a su arbitrio contratar a los mejores para “cumplir el encargo”. No se habló del factor económico, porque fruto de su antiguo comando de campaña, la Presidenta tenía la más absoluta convicción de que con la Reforma Tributaria, la caja fiscal rebosaría de billetes.

Solari es ingeniero comercial y se ha destacado como economista, pero de bajo perfil. Sabe de números, pero en los intrincados temas de la TV es un novato, y como las instrucciones que recibió fueron de orden político, se dedicó a perfilar el “canal de todos los chilenos” en esa dirección. Asumió el cargo con un déficit de $ 245 millones…y hoy lo tiene con números rojos que configuran una cifra histórica: $18.000 millones de pérdida.

Solari, como su Directorio y los gerentes y jefes que eligió con pinzas para satisfacer las instrucciones de la Presidenta, sabe que la TV tiene una sola clave que limita el éxito y el fracaso: el rating. Con éste arriba, llegan los auspiciadores; con éste abajo, se van.

Hoy, TVN no sólo vive las peores penurias económicas de su historia, sino que ocupa el último lugar con un rating promedio que sólo llega al 7.8%, pese a lo cual ha continuado gastando como si se tratase de la estación más exitosas de todas. En el primer trimestre de 2015 perdió  $ 6.960 millones frente a los $ 1.552 millones de igual periodo en 2014. Es, lejos, el endeudamiento más vertiginoso de una entidad pública.

El principal factor del declive está en la caída en el rating. De acuerdo a la información proporcionada a la SVS, el principal ingreso del canal es la venta de publicidad, la que a la fecha representa el 79,43% de sus entradas. A septiembre, el concepto auspiciadores le dio $ 28.671 millones, muy por debajo de los $ 52.198 millones a igual fecha del 2014.

La caída en las cifras y el fenómeno de la “pantalla fría”, como se le llama en la industria, tiene un impacto certero en la caja del canal, la que se redujo desde los $ 34.670 millones al cierre de 2014, hasta los $ 12.579 millones a septiembre. Una de las posibilidades que la señal estatal está barajando para obtener liquidez inmediata es refinanciar deudas que mantiene actualmente con empresas de leasing.

En medio de los números de rojo cada vez más oscuro, los ejecutivos de TVN han ido cambiando, rotando e intentando revertir la crisis. Carmen Gloria López, quien llegó a la señal en julio de 2014 como directora ejecutiva, sigue al mando, pero su segundo a bordo, Nicolás Acuña, fue reemplazado por un viejo estandarte de la creatividad como Eugenio García, quien además ya había sido Director de programación en la señal. Pero, con cuatro meses en el cargo, García no ha podido revertir la situación: a pesar de la renovación, cambio de estudio y de conductores, el noticiario central se mantiene en último lugar, con 7,8 puntos de rating.

En cuanto a su fallida programación, el único respiro real fue el retorno del fútbol a la televisión abierta, con la transmisión de los partidos de la Copa Chile, cuya final la jugaron Colo Colo y Universidad de Chile. Todos los demás proyectos, incluidos las teleseries y el otrora emblemático matinal  —hoy, último y con un pobre 3.8 de rating pese a sus 200 millones mensuales de costo— han fracasado. Pero, igual, este barco semihundido continúa sumando tripulantes con sueldos millonarios, como Matías del Río, quien en nada ha incidido en el noticiero central.

Total, “paga Moya”, esto es, todos los chilenos, lo que el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, trató de atenuarlo, diciendo que “el de la TV es un negocio diferente”…Si lo cree así, requiere de una gestión diferente.

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