País al Mejor Postor Hermógenes Pérez de Arce

País al Mejor Postor

Blogs de Hermógenes

 

 
 
          Hay un clima de caos, qué duda cabe, pero yo les digo a quienes me quieran oír que esto ya se acabó y que se queden tranquilos. Este gobierno ya es pasado, pues en su último año todos van a estar preocupados de elegir a su sucesor y nada de lo que intente concluir va a prosperar. Su reforma laboral, que tenía tan preocupados a los que producen (y de cuyo quehacer todos vivimos, en particular los funcionarios que idearon esa reforma bajo el dictado comunista) definitivamente “se trancó” y el propio Gobierno ya reconoce que no podrá quedar aprobada hasta el próximo año. La reforma constitucional o “proceso constituyente”, que nadie sabe en qué puede terminar y provoca una tremenda incertidumbre, nunca estuvo concebida para aprobarse bajo este gobierno y si hay algo claro hacia el futuro es que el próximo no va a ser revolucionario de izquierda como éste y, por lo tanto, bajo él ni siquiera se va a hablar de reforma constitucional.
 
          Luego, todo esto de los “encuentros locales” y los “cabildos” no tiene la menor importancia práctica, pues es una cosa artificial promovida por el Gobierno y que no le interesa a casi nadie. He probado en anteriores blogs que nunca la gente mencionó en las encuestas, entre los quince temas prioritarios que la preocupaban, el de la reforma constitucional. Sólo la mencionaron, y en los últimos lugares, cuando artificialmente el régimen la puso en escena, y de la peor manera posible, es decir, a cargo de “encuentros” y “cabildos” legos que no saben nada de constituciones y, desde luego, ni siquiera han leído la vigente. Pues recuerden ustedes ese apotegma según el cual “un camello es un caballo dibujado por una comisión” y entonces imagínense el esperpento que puede salir de miles de comisiones de personas silvestres que no tienen la menor idea de Derecho Constitucional.
 
          Lo lógico, en caso de una reforma en serio que realmente fuera necesaria --lo que no es el caso en el Chile de hoy— sería designar a los más destacados juristas para consumar esa tarea, como lo hizo el Gobierno Militar, que incorporó a abogados de todas las tendencias democráticas y formó la Comisión Ortúzar. Ésta trabajó seis años y en ella hubo plena armonía entre los juristas para alcanzar soluciones tan buenas como las que han permitido este cuarto de siglo de ejemplar estabilidad política, sin precedentes desde los decenios legados por Portales en el siglo XIX.
 
          A propósito de eso y repasando textos he encontrado una “perla” que deslumbrará a los DC de hoy: su correligionario y destacado constitucionalista, Alejandro Silva Bascuñán, presidente del Colegio de Abogados en 1973 y miembro de la Comisión Constituyente, publicó lo siguiente en la Revista de Derecho y Jurisprudencia de octubre de 1973: “Han concurrido, pues, a juicio del Colegio de Abogados, en el caso de Chile, todas las condiciones doctrinarias para estimar como legítima la rebelión armada que depuso al gobierno anterior”. Y añadía don Alejandro: “Y es obvio, como dice un autor, ‘si es legítimo deponer a una autoridad ilegítima, quien la reemplace a través del derecho legítimo de rebelión, necesariamente tendrá que tener un título de origen legítimo’”. (Esta cita es un aporte del abogado Fernando Saenger).
 
          En consecuencia, personas que se sienten incómodas al hablar de “Gobierno Militar”, como alguna vez dijo sentirse el senador Hernán Larraín, en lugar de calificarlo de “dictadura”, podrían llamarlo “gobierno legítimo”. Y eso corre para todos los DC, si es que algún respeto conservan por la memoria de su correligionario Alejandro Silva Bascuñán, constituyente de 1980.
 
          El hecho es que el actual gobierno revolucionario tiene al país en una condición bastante anárquica y se ha ganado el repudio popular, tanto que por primera vez en años las encuestas muestran que hay mayor preferencia por el conglomerado opositor, Chile Vamos, que por la Nueva Mayoría. Y entretanto ya parece que aquí no manda nadie: colegios y universidades tomados, delincuentes que se pasean robando y asaltando como Pedro por su casa y nadie les hace nada, parte de una región en manos de la guerrilla comandada por un subversivo de acento caribeño, sacrílegos que destruyen una imagen de Cristo en plena Alameda, tras asaltar una iglesia, y no les pasa nada. El cambio viene y es inevitable. Y todo el mundo ya lo sabe.
 
Luego éste ha devenido un gobierno terminal, con el inefable Mario Fernández a cargo de administrar la quiebra, a quien estoy viendo en este mismo momento expresar su felicidad tras un encuentro con el principal causante de la quiebra, en su calidad de partido al mando de la Nueva Mayoría: el comunista.
 
 
Chile se ofrece al mejor postor. El único consuelo reside en que no se lo van a adjudicar los mismos elementos extremos que lo hicieron quebrar..

Compartir