Prueba de Vida Hermógenes Pérez de Arce

Prueba de Vida

Blogs de Hermógenes

Prueba de Vida

 
 
          Nunca se había registrado en los anales de la política chilena un esfuerzo mayor y más concertado para hacer desaparecer a una fuerza política que el que se ha emprendido contra la derecha, entendiendo por tal el sector heredero del conservantismo portaliano que dio nacimiento a la “república en forma” durante el siglo XIX, la salvó con el apoyo militar de la embestida totalitaria durante el siglo XX e instituyó las bases para la sociedad libre que ha presidido el más extenso período de auge económico y estabilidad política de nuestra historia a fines del siglo XX y comienzos del XXI.
 
          Mediante “trampas, mentiras y videos”, según reza mi blog anterior, el piñerismo y la izquierda se las arreglaron para privar a la derecha y su candidato, José Antonio Kast, de gran parte de su caudal electoral efectivo para los efectos de la elección presidencial. La eficacia de esta conspiración contra la derecha de la izquierda y el piñerismo fue tan grande que el jueves pasado, cuando me reuní en una tradicional mesa con otros tres derechistas, a quienes consideraba seguros votos para José Antonio Kast (con quien, por añadidura, estaban todas sus simpatías políticas) me confesaron cabizbajos que la campaña del “voto útil”, los videos de Longueira y Lavín y las encuestas truchas los habían convencido de votar por Piñera y su supuesto triunfo en primera vuelta. Uno de ellos señaló que se le había hecho sicológicamente imposible en su casa y su familia decir que iba a votar por Kast.
 
          Ya mucho antes, y mediante arbitrios deleznables, el piñerismo se había apoderado del único partido de derecha, la UDI, desvirtuándola. Tanto fue así que ésta, durante el gobierno de Piñera, marginó de toda posibilidad parlamentaria al ex alcalde de Providencia, Cristián Labbé, que había sido víctima de una maniobra conjunta de la justicia de izquierda y la Nueva Mayoría para desplazarlo de su alcaldía en la elección de 2012, arguyendo supuestas “torturas” ocurridas en 1973 y siendo militar, en un lugar, Tejas Verdes, donde nunca había estado. Se logró desterrarlo de la vida política mediante un prevaricato ostensible, de todo lo cual la directiva piñerista UDI se hizo cómplice. El más artificial y escandaloso traslado de nuevos electores a Providencia y el recurso a una candidata izquierdista con apellido de derecha, en la elección de 2012, no pudieron ocultar el hecho de que Labbé ganó, como siempre lo había hecho, en las mesas antiguas de la comuna, votación desvirtuada por la mayoría en contra suya en las mesas nuevas artificiales creadas por la maniobra de las fuerzas del odio. Lograron así sacar de las elecciones a un militar retirado, amplia y popularmente elegido tres veces consecutivas, representativo como nadie de las ideas de derecha y del legado del Gobierno Militar que salvó al país y lo trasladó de la insolvencia y la inminente guerra civil a la cabeza del hemisferio y dotado de estabilidad cívica ejemplar.
 
          Pero hubo una cosa que la UDI piñerista no pudo u olvidó hacer: impedir que Cristián Labbé, hijo, fuera candidato a consejero regional en la Región Metropolitana en la última elección. Silenciosamente (para que las hordas comunistas no acudieran a “funarlo”), sin mayores recursos, su nombre compitió en la elección en el pacto independiente-UDI. Nadie dijo nada, nadie dijo nada, pero los electores leyeron su nombre en la “sábana” de votación y al final apareció con ¡76.548 votos!, la primera mayoría nacional en consejeros regionales, doblando a otros prestigiados nombres que competían en la nómina. Tuvo mayor votación que casi todos los diputados elegidos en medio de la fanfarria y no estuvo tan lejos de la primera mayoría nacional de Giorgio Jackson (100.000 votos).
 
         Con Cristián Labbé Martínez la derecha ha dado, en consecuencia, “una prueba de vida”. Está sólo secuestrada y amordazada por sus captores, pero no muerta. Las “trampas, mentiras y videos” pudieron afectar la votación de su candidato presidencial, José Antonio Kast, a quien la “madre de todas las encuestas” daba un 2,7 % y obtuvo efectivamente un 7,93 % pero, si no hubiera sido por la conjura, sobradamente habría podido alcanzar el doble o más y aspirar a pasar a segunda vuelta.
 
          La derecha “a secas” existe y ahora espera la constitución de un partido que la represente. Ya tiene candidato presidencial para la elección de 2021 y éste está recorriendo el país, al cual espera rescatar entonces del estado lamentable de anarquía y postración en que los autores de la conjura en su contra –todavía no sabemos cuál de ellos— en cuatro años más seguramente lo van a dejar.

Compartir