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Que asome de una vez por todas el sol del veinticinco Despierta Chile

Que asome de una vez por todas el sol del veinticinco

 

 
Héctor Aguer,  Arzobispo de La Plata, Argentina, presidió en la Catedral de esa ciudad trasandina el solemne Tedéum del 25 de mayo, aniversario de la instalación de la Primera Junta de Gobierno.
 
Su Homilía fue un preclaro llamado a la concordia. A la vez tiene un alcance notable sobre la similitud de la experiencia histórica de su país y la de Chile. 
 
Monseñor Aguer, alertó sobre el grave peligro político y social, de la corrupción y de las riquezas mal habidas, de la necesidad de refundar la educación, de generar empleo genuino y de cerrar definitivamente las heridas de la década de los setenta con "paz, olvido, borrón y cuenta nueva"
 
Advirtió que hoy "se habla de una revolución educativa, cuando en realidad hay que refundar la educación... no exagero si digo que los chicos que terminan la escuela primaria de la gestión estatal, no saben leer ni escribir correctamente"
 
¿No es lo que también ocurre en Chile?
 
Sobre la necesidad de generar empleo genuino y no vivir endeudados, sostuvo que "no es un ideal deseable vivir pagando y morir debiendo. A propósito vale esta pregunta: ¿por qué los argentinos no traen espontáneamente el dinero que tienen depositado en el exterior? Estamos presenciando en las últimas semanas hasta qué extremos ha llegado en la última década lo que el Apóstol Pablo llamaba 'pleonexía': avaricia, codicia, u otra vez el amor al dinero (que es cosa e'mandinga), mientras los más pobres pagan los platos rotos. El empleo estatal improductivo,  innecesario, disimulaba la falta de trabajo genuino y el estancamiento de un país lanzado al consumo insensato financiado por el fisco y para medro de funcionarios y punteros. Para no hablar del trabajo esclavo impuesto por las mafias, problema político, judicial y policial"
 
Tales palabras, no describen lo que pasa en Chile?
 
Por otra parte -continúa monseñor Ager-, sobre la necesidad de una urgente y definitiva reconciliación nacional, sostuvo que "se habla en estos días de una 'política de memoria, verdad y justicia'. ¿No se llama así, pomposamente, al rencor y a la venganza?
 
"La memoria argentina ha sido más bien desmemoriada, o hemipléjica. Es curioso el celo por acusar y juzgar delitos cometidos cuarenta años atrás, cuando hubo y hay tanta distracción y lenidad para juzgar delitos del presente. Se dice que los crímenes aquellos fueron de 'lesa humanidad', esto es, literalmente, de humanidad herida. El término es usado equívocamente; que lo hagan así los periodistas que hablan de todo e ignoran el derecho, vaya y pase, pero que lo manipulen juristas y jueces supremos es el colmo y ese desliz no augura nada bueno".
 
"Necesitamos paz, olvido, borrón y cuenta nueva. Olvido, sí. En varios pasajes de la Sagrada Escritura para indicar que Dios perdona nuestros pecados se dice que se olvida de ellos. Tomás de Aquino escribió que la justicia sin misericordia es crueldad y la misericordia sin justicia es la madre de la disolución. Lo terrible es que la disolución de la sociedad argentina, la relajación y el rompimiento de los vínculos sociales proceda de una justicia que tiene tapado un solo ojo.  En este Año Jubilar de la Misericordia establecido por un Papa argentino, ¿no podemos los argentinos abrir la inteligencia y el corazón al don divino de la misericordia, y dárnosla los unos a los otros?
 
Acá el link con el texto completo de la homilía:
 

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