¿Qué Hace la Derecha con su Plata? Hermógenes Pérez de Arce

¿Qué Hace la Derecha con su Plata?

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¿Qué Hace la Derecha con su Plata?

 
 
          Lo que le da la gana, naturalmente. Pero no puedo estar más en desacuerdo con su aporte electoral: en “El Mercurio” del sábado 14.10.17 se informa sobre sus donaciones a candidatos presidenciales a través del Servicio Electoral. Allí aparecen $1.709 millones para Sebastián Piñera versus menos de $74 millones para José Antonio Kast. En otra publicación se da cuenta de las distinguidas familias, otrora partidarias del “Sí” a Pinochet, que han hecho los mayores aportes al candidato denostador del Gobierno Militar (en 2009 lo declaró “el peor de la historia”), que no es de derecha y que se irguió, bajo el gobierno que encabezó, en el peor perseguidor de los militares que dominaron al terrorismo marxista a partir de 1973 (con mil de las mil 300 querellas en contra de ellos).
 
          De las nóminas de aportes se desprende que muchos bendecidos por la fortuna han apostado a “lado y lado”, porque Guillier aparece recibiendo apetitosos $1.103 millones y hasta la Beatriz Sánchez se eleva por sobre los $503 millones.
 
          ¿Por qué la derecha no quiere financiar al ÚNICO candidato de derecha? Esto no sólo es ideológicamente inexplicable, sino pragmáticamente absurdo, porque en la primera vuelta se presentará una ocasión irrepetible de dejar fuera del Gobierno a las izquierdas, que van divididas en seis candidaturas, mientras del centro a la derecha van sólo dos.
 
          Aparte del “voto duro” con que puede contar José Antonio Kast, de gente que sigue siendo defensora del legado del Gobierno Militar, está el claro compromiso con él de la “familia militar”, que, si tiene alguna lealtad con los presos políticos uniformados (r), debería votar unánimemente Kast; y, asimismo, está el voto valórico de los evangélicos en su favor, anunciado expresa y sorpresivamente por uno de sus principales pastores el viernes pasado en el programa de Checho Hirane, ante el desagrado de éste.
 
          La posibilidad de excluir a la Nueva Mayoría en la primera vuelta es excelente y lo menos que podrían hacer los que fueron partidarios del Gobierno Militar y se beneficiaron de sus políticas sería apoyar al segundo candidato del centro a la derecha, además de Piñera, que puede superar a cada uno de los seis de la Nueva Mayoría. Le aportarían así lo poco que le falta para sumar un poco más de veinte por ciento de votos, con lo que superaría a todos los aspirantes que se disputan los votos del centro hacia la izquierda.
 
          Lamentablemente la derecha no es leal con su mejor gente. La semana pasada vi cómo dos medios de dicho sector, al cual pertenecen sus respectivos propietarios, se sumaban a la campaña de “asesinato moral” contra Loreto Letelier, la candidata UDI que dijo la verdad sobre el caso “Quemados”, en el sentido de que habían sido víctimas de un accidente que provocó el incendio de los artefactos explosivos y el combustible que portaban. Sin embargo, vi en “Teletrece”, del canal de Andrónico Luksic (que figuró aportando $29 millones a Piñera) afirmar que había sido un “tribunal militar” el que en 1986 sostuvo dicha tesis. Y “La Tercera”, de otro empresario de derecha, Álvaro Saieh, dijo el 14.10.17 en pág. 18, refiriéndose a Loreto Letelier, que “su propio partido (tomó)  distancia de ella, (pues) al parecer nadie le explicó que su creencia se basaba en un fallo de la justicia militar”.
 
          Falso, pues se trató de un fallo del ministro civil de la Corte de Apelaciones de Santiago, Alberto Echavarría Lorca, designado como ministro en visita, que atribuyó a un tropezón accidental el volcamiento de una botella altamente explosiva y a los movimientos de Carmen Gloria Quintana el derrame de un bidón de bencina cuyo contenido, al inflamarse, la quemó  a ella y a su acompañante Rodrigo Rojas.
 
          Esa sentencia civil, dictada con fecha 24 de agosto de 1986 en el proceso rol 1609-86, es la verdad judicial vigente en Chile, que dos medios de derecha intentan inexplicable e infundadamente desvirtuar como emanada de un tribunal militar.
 
          Si la derecha dejara de perseguir, a través de sus medios, a una candidata de derecha que ha dicho la verdad y utilizara sus recursos monetarios para favorecer al único candidato de derecha, la causa de la verdad estaría mejor servida en Chile y sería posible concretar en la primera vuelta presidencial el triunfo de José Antonio Kast sobre todos y cada uno de los seis candidatos de izquierda. Esto último evitaría que otro izquierdista pase a una segunda vuelta donde, reagrupados todos de nuevo tras una sola figura, tendrían alta probabilidad (basta sumar, para apreciarlo, sus porcentajes en las encuestas) de seguir malconduciendo los destinos del país por otros cuatro años

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