¿Qué les espera a las FF.AA.? Gonzalo Rojas

¿Qué les espera a las FF.AA.?

Sea cual sea el mecanismo que el Gobierno logre poner en práctica para cambiar la Constitución, uno de los temas de mayor interés para las izquierdas es el de las FF.AA...

A diferencia de todos los demás políticos, los comunistas no necesitan imaginación. Cualquier cosa que propongan, por inverosímil que parezca, resulta coherente con su intención de correr las fronteras del sentido y de la acción. Así van demoliendo las instituciones.

Es lo que ha hecho el diputado Gutiérrez, del PC, con su indicación al proyecto de ley de partidos políticos, por la que pretendía que los miembros de las FF.AA. pudiesen militar en las diversas colectividades. La iniciativa no fue votada y después fue retirada. Pero eso importa poco.

Lo que sí interesa es la señal: sea cual sea el mecanismo que el Gobierno logre poner en práctica para cambiar la Constitución, uno de los temas de mayor interés para las izquierdas es justamente el de las Fuerzas Armadas.

Por razones históricas e ideológicas, no las van a dejar tranquilas.

Ante todo, intentarán cambiar la definición de su papel en la vida de la República. No faltarán quienes promuevan una institucionalidad en la que las FF.AA. estén reguladas del modo en que las concibe la Constitución venezolana, incluyendo tareas de "mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional", es decir, con una clara dimensión política.

Eso implicaría un cambio en su integración, incorporándoles un cuarto cuerpo, la Guardia Nacional, como lo consagra la Constitución venezolana. Si ya hubo en Chile Guardia Cívica en el XIX y milicias republicanas en el XX, argumentarán desde la izquierda: ¿por qué no poder sumar ahora otro cuerpo?

También se verá afectada la estructura de mando, porque hace ya mucho tiempo que se viene intentando convencer a nuestros uniformados de la supuesta bondad del mando conjunto, haciendo así mucho más fácil el control político de las FF.AA.

En el trasfondo de esas dos cuestiones se discutirán también los vínculos entre las FF.AA. y sus miembros. Se nos dirá que como son, en realidad, agrupaciones de ciudadanos, quienes las integren no deben verse restringidos en ninguno de los derechos que los civiles tenemos en plenitud: sindicalización, asociación en otras materias (como la propuesta por Gutiérrez), petición pública, reunión, sufragio ilimitado, etc. Lo importante será ir disolviendo los estrictos lazos de jerarquía y subordinación que han explicado la excelente disciplina en nuestras FF.AA. Justamente cuando aquellos vínculos se han deteriorado -como en el movimiento militar de 1924 o en la sublevación de la escuadra en 1931- ya sabemos a dónde han ido a parar su eficacia y su prestigio.

Estarán también en la mira de las izquierdas las regulaciones sobre la autocomprensión histórica de las FF.AA.; es decir, el modo en que ellas podrán o no escribir su propia historia y la de Chile; la modificación de sus tradiciones a través del cambio de uniformes, ritos, símbolos y ceremonias; la intervención en sus políticas de admisión para que dejen atrás criterios considerados elitistas; la obligación de establecer criterios disolventes en la formación de sus miembros en materias éticas e intelectuales; en fin, la prohibición de todo tipo de actos de culto religioso a los que se definirá como discriminatorios. No le tienen mucha simpatía a la presencia de la Virgen del Carmen en cuarteles y unidades.

Por cierto que la discusión será apasionante, porque tocará una de las fibras más íntimas del ser nacional, guerrero desde sus orígenes, pero, además, tendrá una connotación decisiva para el futuro de las libertades en Chile.

Bueno, pero quizás los cambios no se formulen a nivel constitucional y se vayan haciendo de modo más sutil... solo a través de una glosa presupuestaria.

Mientras los comunistas dominen la estrategia, todo es posible.

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