¿Quién detiene a la vida y al transcurso del tiempo? Despierta Chile

¿Quién detiene a la vida y al transcurso del tiempo?

Por el Comandante

 

Y la vida sigue su TRANSCURSO: cuando nacimos nos lanzó en un tobogán sin retorno; no la detiene los buenos momentos ni las adversidades, ni el frio ni el calor, ni la calidad de los gobiernos:  Va: por sobre Reyes, Santidades, referentes artísticos, sabios y astronautas; se pasea impune sobre la historia, sobre los estragos de salud y pestes que afectan al mundo; le da lo mismo las guerras, lo grato y lo ingrato; no le interesan los avances, ni el cosmos ni la tecnología; no se obstaculiza con la música, los libros, la cultura, ni el facebook ni los crecimientos cibernéticos. Le da lo mismo la naturaleza. Es lapidaria con la degradación de nuestro aspecto físico, desde que nacemos hasta la vejez; prosigue inalterable ante fealdades o bellezas. No se inclina ante el sol o la tormenta, los títulos, la ciencia, las riquezas, el poder o la reputación.

¿Quién detiene al tiempo? Pasan los días y las noches y no podemos ni siquiera pausar los momentos. No le afecta ni la lluvia ni los vientos. El reloj de mi muñeca se asoma para decirme que el segundero está en constante avance y la vida continúa…

¿Y qué pasa con mis heridas? ¿Con mis cicatrices? ¿Con mis experiencias? ¿Con lo perdido que quiero recuperar? ¿Con mi anhelo de regresar a mi hogar? ¿De ver a mi patria en orden, unidad y progreso?

¡Hay tantas metas pendientes!

¿Cómo se puede salir adelante? ¿Cómo disfrutas lo que me fue vedado? ¿Y mis Principios, mis ideales, mi amor patrio? ¿Mi Dios? ¿Mi familia, mis hijos? ¿Mis amigos?

Voy en un tren en movimientos, que no tiene estaciones y que solo se detiene para dejar bajarse a quienes se van muriendo y de los que no siempre pude despedirme. A la espera de mi turno, disfruto lo que veo desde la ventanilla y me consuelo con la nostalgia de los recuerdos que, conjuntamente con el amor, es lo único que trasciende de la vida. Me refugio en el amor: el amor por mi familia, por mi Patria, por mi Ejército, por las creencias cristianas que profeso.

Soy soldado que asumo y enfrento y aquí voy sentado: mostrando mi boleto, pero felizmente eligiendo al lado de quien me quiero sentar.

¡Cuánto me gustaría reunirme con muchos de los que han bajado y estuvimos sentados juntos en este viaje!

¿Podrá la mente hacer algo, engañar al tiempo y a la vida aunque sepamos que nos está burlando y que no es cierto?

Con un sueño es posible intentarlo, aunque sea por un rato.

Si todos tuviéramos conciencia de que es así podría ser diferente la convivencia que nos resta.

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