Revolución con Recesión Hermógenes Pérez de Arce

Revolución con Recesión

Blogs de Hermógenes  22 octubre del 2015

 
          En otra publicación he calificado el proceso revolucionario encabezado por Michelle 2.0, reforzado ahora por otro “proceso”, el “constituyente”, utilizando el viejo refrán que dice “en la vejez, viruelas”. Alude a los que, llegando a la tercera edad, adoptan actitudes (y errores) propios de la juventud, pues la peste citada, afortunadamente extinguida, no afectaba a los viejos. En este momento estamos viendo a Michelle 2.0, la revolucionaria, recién ingresada a la sub-70, volverse muy distinta de la moderada (y más joven) Michelle 1.0 de 2006-2010 y proseguir su tarea ya iniciada con las reformas tributaria y laboral, impulsando un “proceso constituyente” que amenaza no dejar títere con cabeza, pues nadie sabe para dónde va ni menos en qué va a parar.
 
Lo notable es que se le han sumado a esta aventura otros líderes ya provectos como Ricardo Lagos, a punto de ingresar a la sub 90, y Eduardo Frei, que es menor, todavía en la sub-70, pero que en cuanto a disparates se conduce como octogenario y está siempre listo, ahora declarando que la Constitución es “una camisa de fuerza”. Olvida que la vistió con toda comodidad democrática, y cuando todavía era de Pinochet y no de Lagos, durante sus seis años de gobierno, 1994-2000.
 
Por supuesto, allí donde la izquierda acomete un nuevo disparate no podía faltar Sebastián Piñera para sumarse a él. Ha anunciado que “Vamos Chile”, como él llama a “Chile Vamos” (pero esa “piñericosa” sólo se publica en “El Mostrador”), va a proponer, a su turno, otra nueva Constitución.
 
Es decir, a la revolución ya no la ataja nadie. Pero el que sí ha resultado completamente atajado es el crecimiento, pues en el Encuentro Nacional del Agro 2015 el economista Klaus Schmidt-Hebbel, que se caracteriza por “hacer todas las tareas” y tiene un bien ganado prestigio (fue economista jefe en la OCDE), expresó lo siguiente: “Si se toma el Imacec desde diciembre de 2014 hasta septiembre de 2015, añadiendo un dato de mi proyección, el crecimiento es 0,0%”.
 
Es decir, la economía chilena ya no crece y está entrando en recesión, a la cual viene encaminándose desde que, a mediados de 2013, se conociera el programa de gobierno de Michelle Bachelet. Ya Piñera, con sus políticas erráticas (alzas de impuestos innecesarias, dilaciones en impulsar proyectos básicos para el crecimiento, como HidroAysén; dos años seguidos sin ajustar las tarifas eléctricas, para no seguir cayendo en las encuestas; paralización de un proyecto clave mediante un telefonazo –Barrancones--, tenía al crecimiento en declinación y había impedido aprovechar al fantástico precio del cobre que lo favoreció en 2011 y 2012: más de 4 dólares por libra. En realidad, su único mérito era no haber desatado la revolución marxista-leninista, como lo ha hecho Michelle 2.0.
 
Bueno, ésta ha logrado, gracias a su revolución, encaminarnos a la recesión.
 
Me han contado de gente emprendedora y de amplios recursos que, en vista de cuanto sucede, dice, “me voy a ir del país por dos años”. Empresarios chilenos medianos venden sus empresas a extranjeros, que se interesan, porque la reforma tributaria les permite pagar 9,5 puntos porcentuales menos de impuestos que los nacionales, uno de los grandes absurdos del disparate revolucionario actual. En “La Segunda” he visto avisos de página entera ofreciendo departamentos en un rascacielos de Miami, en obvio aprovechamiento de la fuga de capitales suscitada por la revolución.
 
Había no pocos que tenían cifradas sus esperanzas de moderación en Ricardo I, especialmente cuando éste declaraba a “Sábado” de “El Mercurio” que “muchos me dicen 'por qué no viene a poner orden aquí'”, refiriéndose obviamente a La Moneda. Pero ahora se está demostrando que también sufre “en la vejez viruelas” y que, al igual que los sexagenarios Michelle 2.0 y Eduardo I, se ha puesto a empujar el carro revolucionario.
 
A todo esto, y para intranquilizar todavía un poco más a la gente, el “proceso constituyente” parece que será encabezado por el comunista Camilo Ballesteros. Muchas veces he sostenido que en Chile los que realmente mandan son los comunistas. Si no, que lo digan los 124 presos políticos uniformados y en particular los trasladados por Piñera bajo el signo de la hoz y el martillo desde el Penal Cordillera; o que lo diga el ex ministro DC Pedro Garncía, que renunció a su trabajo para asumir una función pública en Saludo, pero sufrió el veto comunista por ser considerado “partidario de las concesiones”. Si se hubiera percatado de quiénes realmente mandan en el Chile de hoy, no tendría a estas alturas que estar buscando trabajo.
 
          Revolución con recesión. Mala mezcla. Y Lagos, en vez de disponerse a “arreglar las cosas aquí”, ahora listo para ayudar a echarlas a perder. Mala cosa.

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