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Se estrecha el círculo sobre MEO Despierta Chile

Se estrecha el círculo sobre MEO

 

El Servicio de Impuestos Internos (SII) sospechosamente había entrado en una fase de silencio respecto a asumir acciones penales en contra de autores de fraudes tributarios con facturas y boletas falsas para financiar la política. Dos de los peces más gordos estaban “en el limbo” por su creencia de que la Fiscalía no podía formalizarlos mientras no existiese una querella por parte del Servicio.

 

No obstante, un fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago les trastocó el optimismo en pesimismo, ya que sentó jurisprudencia en cuanto a que la Fiscalía podía formalizar aún no existiendo denuncia formal del SII.

 

Con ese categórico respaldo, el fiscal nacional Sabas Chahuán imputó y un tribunal envió con arresto domiciliario total a Giorgio Martelli, recaudador de las campañas electorales de Michelle Bachelet por emitir facturas falsas por $ 245 millones que, según él, se destinaron a pagar honorarios a quienes trabajaron en el comando de la actual Presidenta.

 

El Ministerio Público no alcanzó a formalizar a Cristián Warner, ex asesor electoral de Marco Enríquez-Ominami (PRO), quien emitió facturas a SQM Salar por $ 365 millones a cambio de “informes noticiosos” que, se comprobaron, no son más que breves resúmenes recogidos de periódicos capitalinos.

 

A partir de ahora, será el Octavo Juzgado de Garantía el encargado y responsable de descubrir dónde y a quiénes fueron a parar esos millones que ambos financistas cobraron con respaldos falsos.

 

Las querellas del SII, hábilmente redactadas, no son contra “todos quienes resulten responsables”, como ocurrió con las acciones presentadas en tiempos del también investigado ex director Michel Jorratt. Éstas on nominativas y apuntan a  personas puntuales, estrategia que en los ámbitos judicial y político se interpreta como una forma de acotar las indagaciones, salvarguardando a peces aún más gordos que Martelli y Warner.

 

En cuanto a Giorgio Martelli (PPD), actualmente cumpliendo arresto, en sus confesiones al fiscal nacional evitó involucrar a actuales autoridades de Gobierno,  excepto menciones que hizo sobre Rodrigo Peñailillo (PPD) y Carolina Tohá (PPD).

 

Ahora en su condición de querellado –no sólo de investigado cuando enfrentó al fiscal— es una incógnita cuál será la estrategia de su defensa frente a su ahora condición de autor de un delito. Su lealtad política ¿tendrá límites ante un juez? ¿Pagará solo la pena que se le aplique o la querrá compartir con quienes se beneficiaron con su ilícito?

 

La situación de Martelli es distinta a la Cristián Warner, ya que por los antecedentes que se conocen, éste sólo recaudó para un destinatario: Carlos Ominami y su hijastro Marco Enríquez. No “diversificó” los dineros como lo hizo aquél, sino los concentró en la pareja de ex socialistas, uno candidato perdedor al Senado y el otro, a la Presidencia.

 

En algunas cúpulas del oficialismo existe una real complacencia por la presentación de esta querella contra Warner y no es descartable que ella haya sido empujada desde sectores interesados en la sucesión de Bachelet. ME-O es el descendiente natural de la Presidenta respecto a su ideario de reformas estructurales, yendo incluso más allá por su ilimitado aperturismo socio/económico..

 

Hoy, ME-O  –y lo reflejan las encuestas— es el político “mejor evaluado” y ello es fruto de su simetría de pensamiento con la izquierda ultra, que, primero, observa atónita el desplome del programa revolucionario de la Nueva Mayoría y, segundo, repudia cualquier intento de designar un Presidente de transición a causa del agotamiento de material de la actual Mandataria.

 

En consecuencia, Enríquez es un estorbo para los supremos intereses de la “izquierda moderada” y una incomodidad para sectores del PS  —que no lo quieren de regreso en sus filas–, del PPD  –encabezados por el diputado Jorge Tarud—y de prácticamente toda la DC que aún lo culpa de la derrota de su ícono Frei Ruiz-Tagle ante Piñera el 2009. En cambio, el PC observa con simpatía y complicidad su figuración privilegiada en las encuestas y se abre sin condiciones a la opción de que sea el candidato presidencial oficialista.

 

El hecho de que a su ex asesor y financista lo acosen judicialmente es una muy buena noticia para quienes aspiran a cambiar el rumbo de la izquierda en el poder, porque puede ser el comienzo del fin de la piedra en el zapato que ha significado Enríquez desde que se le puso entre ceja y ceja ser Presidente.

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