Se Ha Abierto Una Puerta Hermógenes Pérez de Arce

Se Ha Abierto Una Puerta

Blog de Hermógenes, miércole 1 de julio de 2015

Uno de los placeres humanos que no son pecado ni engordan es el de

leerse a sí mismo, que sólo cede en deleite al de oírse a uno mismo. Hoy lo experimenté al leer mi columna de los miércoles en el diario de negocios “Estrategia”, que me concede un espacio semanal. Lo ocupo con suerte dispar, pero en esta oportunidad lo hice con bastante acierto (si se me perdona el autoelogio) por cuyo motivo lo paso a reproducir: Un Partido de Derecha

Distinguidos políticos han anunciado su intención de formar un “partido único” de centro-derecha. No menos distinguidos no-políticos (que no es lo mismo que “apolíticos”) estamos interesados en fundar un partido de derecha. No “único”, ciertamente, porque ello contravendría nuestra profesada fe en la libertad de iniciativa.

La principal diferencia que existe entre derecha y centro-derecha es que la primera no tiene interés en armonizar sus puntos de vista con quienes militan en el centro o la izquierda y ganar votos entre ellos, y la segunda sí. A los de derecha no nos interesa ganar votos si ello implica cambiar nuestros principios. Lo que nos interesa es ganar con éstos. Si el costo de mantenerlos es perder votos, estamos dispuestos a perderlos.

¿Cuáles son esos principios? En lo valórico, la defensa de la vida desde la concepción, el premio al matrimonio bien constituido, el hogar como pilar de la sociedad, que eduque, forme y ampare. En lo económico, la defensa de la libertad para emprender, elegir, educarse, trabajar y producir, y para adueñarse del fruto del esfuerzo individual, que es la propiedad. Y en lo social la preservación del orden público, la moral, las buenas costumbres y la legalidad.

Un partido de derecha debe velar por los derechos de las víctimas de la delincuencia y por aplicar mano dura al delincuente. Y porque haya policías eficaces, cuyos miembros tengan más garantías que quienes cometen delitos. Éstos deben pagar su deuda con la sociedad, por el daño que infligen, en penales en que trabajen para resarcir ese daño y aprendan a ser útiles.

Un partido de derecha debe reconocer el servicio que los uniformados prestaron al país, al salvarlo de ser una colonia del más brutal totalitarismo de nuestro tiempo y después reconstruirlo desde las cenizas. Y, por tanto, debe luchar por la liberación de los presos y procesados políticos ilegalmente privados de libertad debido a la prevaricación de jueces politizados de izquierda.

¿Queda claro por qué quien es de derecha no puede ser de centro-derecha?

Al releerme me sentí tan bien interpretado y sintetizado que no resistí el deseo de reproducirme aquí.

Es que está llegando la hora de la derecha. Y quienes han hecho eso posible han sido el centro y la izquierda, no sólo por el hecho de haber desarticulado al país con sus políticas, sino por haber obrado con una miopía estratégica imperdonable, pero muy conveniente, al haber abierto una puerta impensada e inintencionada a una mayor libertad política. Han hecho posible que ¡por fin! pueda fundarse un partido realmente de derecha. Han derogado el sistema binominal y, para conseguir los votos para ese fin en el Senado, han debido facilitar la formación de nuevos partidos políticos 

Esta pequeña puerta que se les ha quedado abierta a los políticos controladores del Duopolio me ha recordado la “kerkaporta” de Bizancio, una pequeña puerta de servicio que nadie se acordó de cerrar durante el sitio de los turcos otomanos que en 1450 puso término al Imperio Romano de Oriente. Por esa  pequeña puerta olvidada penetraron los jenízaros del sultán Mulat a desarticular las defensas de Constantino, cuando ya los otomanos se daban por derrotados y se aprestaban a abandonar el asedio. Una pequeña puerta secundaria olvidada que cambió la historia de la Humanidad.

La facilidad para fundar un partido de derecha será la pequeña puerta por la cual podrán entrar quienes derroten al Duopolio de los políticos que han traído al país a su crisis actual, y luego puedan cambiar el curso autodestructivo que ha tomado nuestra historia.

Un viaje de mil leguas comienza con un paso. Ese primer paso en la recuperación del Chile libre y próspero será la constitución de un verdadero y genuino partido de derecha.

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