SEMBRAR VIENTOS Y COSECHAR TEMPESTADES Despierta Chile

SEMBRAR VIENTOS Y COSECHAR TEMPESTADES

Por Fernando Thauby

Desde su aparición en la escena política nacional el factor mas resaltante de su atractivo fue su carisma: empatía, conexión con la gente, sinceridad, modestia. Durante su primer mandato comenzó con un descenso que se acentuó y luego, casi a mitad de período, tras un agudo cambio de estilo (y de gabinete) se recuperó, trasmitiendo al público que ahora si, la verdadera Bachelet salía al ruedo. Tuvo éxito, dejó el gobierno con mas de 70% de popularidad, aun arrastrando desastres de la magnitud de la puesta en marcha del Transantiago y el increíblemente incompetente manejo de la crisis producida por el terremoto del 27 de febrero del 2010.

Salió bien pese a todo y tras ella quedó una imagen que confirmaba los atributos que se suponía tenía en abundancia.

Su reelección fue la tabla de salvación de la izquierda, se decía que traía consigo un “Programa” elaborado en detalle, listo para ser puesto en práctica, realista y factible. No fue así, desde sus primeros pasos el programa resultó una mentira. No existía. Era solo una lista de títulos de cosas que “sería bueno hacer” o “que sería lindo que existieran”.

Su atributo ancla, la honestidad, sinceridad y cercanía se derrumbaron en el caso Caval, un ejercicio de abuso de poder y corrupción interpretado por su hijo y su nuera. Luego todo siguió en el mismo plano inclinado rumbo al fracaso.

Ahí nos encontramos. En el fracaso integral. Una presidente ausente, oculta, escondida. Con orejeros que la empujan a decisiones políticas absurdas, rodeada de regalones y amiguis incapaces, inexpertos que creen saberlo todo y tener – en exclusividad- las respuestas a las inquietudes de todos los chilenos.

Pero pese a todo, aun se podía esperar que siguiera su camino con cierta dignidad y sin hacer mucho mas daño a la república. Ya no es así. Su nueva ocupación es la activa siembra de vientos, y cosechará tempestades.

La conmemoración de este 11 de septiembre -ausente del mas mínimo apoyo ciudadano- se ha traducido en una celebración gubernamental del odio, el sectarismo y la venganza. Lo trágico es que no parece ser una reacción puntual. En efecto, comenzó con la incorporación al equipo defensor de los derechos de Chile en La Haya, de la abogado Carmen Hertz, especialista en DDHH y activista de larga trayectoria. Se nos trata de engañar señalando que Hertz “trabajó durante 10 años vinculada al Ministerio de Relaciones Exteriores”

La verdad es que en 2009 asumió como directora de Derechos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores, departamento en el que anteriormente se desempeñó como asesora jurídica por cuatro años (1994-1998).

En 2003 fue agregada de Chile ante los organismos internacionales con sede en Ginebra y abogada del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior (2004-2006). Es decir, de DDHH desde la perspectiva de izquierda, mucho; de litigios entre países, nada.

¿Cuál es el aporte que hará?: ¿poner una perspectiva “de izquierda” a la posición chilena?; ¿ganarse algunos pesitos –sueldos y viáticos- antes que llegue el invierno?; ¿una plaquita “por favores concedidos”?.

En esta misma línea, tenemos el nombramiento de Solange Huerta a la cabeza del Servicio Nacional de Menores –Sename- tras una trayectoria de desinterés y desidia por el cuidado -o la falta de él- de los DDHH de centenares de menores que llegaron hasta su juzgado. Pero sucede que Huerta fue la fiscal que trató con delicadeza a Bachelet frente al caos de su gestión y sobre todo su incapacidad para haber puesto en servicio un Sistema Nacional de Emergencias digno de tal nombre y también enérgica aplicadora selectiva de todos los medios que puedan perjudicar a los militares y opositores.

La guinda de la torta fue este día 11 de septiembre. Comenzó con una romería de ministros y funcionarios públicos por los “memoriales” de cuanto grupo armado atacó a la sociedad chilena desde 1973 y recibió su merecido castigo.

Se nos dice que es bueno recordar para no caer en lo mismo. Si es así, ¿por qué no fueron a visitar el memorial de los militares asesinados por orden de Teillier en la Cuesta del Melocotón?, o al Mausoleo Institucional de Carabineros donde encontrarían una buena cantidad de carabineros asesinados mientras hacían guardia en la calle, o la tumba del senador Jaime Guzmán, asesinado por el Partido Comunista. ¿Es que un presidente suicidado vale mas que un senador acribillado a balazos?.

Pero la cosa es así, los terroristas fueron “asesinados” y los carabineros y militares fueron “ejecutados”. Los primeros son homenajeados por el gobierno y sus ministros y los otros insultados por los activistas de DDHH, todos ellos de izquierda.

Pero la guinda de la torta fue el rescate de Lorena Fries, desde el anonimato desde nunca debió salir, para instalarla en un nueva “subsecretaría” de DDHH. Adivine, ¿cómo será la repartija de los cargos?, por partidos, por “lotes”, por cuoteo numérico?. Ahora que vienen las elecciones municipales pueden ser una moneda de canje eficaz.

Lorena, inefable -enemiga declarada de la policía- su pesadilla es un Carabinero.

A cargo de la subsecretaría de DDHH, buen sueldo, viáticos, paseos al extranjero, rango ministerial. Va a durar poco, pero apuesto a que alcanzará a hacer bastante daño. Es lo suyo.

¿Por qué un gobierno que se derrumba comete este tipo de barbaridades?, ¿falta de inteligencia?, ¿carencia de sensibilidad?, ¿enojo con los chilenos que no aplauden sus dislates?, yo creo que es la muestra palpable de la completa y definitiva desconexión entre el grupo de marxistas iluminados, en decadencia terminal, que no perciben que Chile es diferente y que sus cuentos ya no son creíbles.

El punto central es que se niegan a entender algo que Tomas Moulian les viene

diciendo desde hace ya décadas en su “Chile, Anatomía de un Mito”. Los chilenos, en su mayoría, son ciudadanos de clase media que solo esperan que las condiciones de competencia sean un poco menos desfavorables para tratar de surgir. No quieren ser mendigos de los favores de un estado que decida donde estudian sus hijos, donde recibirán la vivienda fiscal, donde serán atendidos por una mala salud publica y queden abandonados a la merced de la criminalidad rampante que la izquierda solo puede mirar pasmada (o con simpatía)

Chile cambió, ciertamente, pero no en la forma que la izquierda quiere, porfiadamente, hacernos creer. Chile no es un país de izquierda. No se de que será, o siquiera si es posible reducir a 18 millones de personas en un concepto tan limitado y restrictivo

Pero de izquierda, no es.

Hasta el Poder Judicial está comenzando a ubicarse, ven nubes en el horizonte.

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