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SENAME: LA BANALIDAD DEL MAL Actualidad

SENAME: LA BANALIDAD DEL MAL

Blogs Fernando Thauby

El infame trato que sucesivos gobiernos de nuestro país han dado a miles de niños entregados a su custodia es un hecho indesmentible que debe ser analizado a fondo.
Toda tortura y abuso palidece comparado con estas brutalidades porque las víctimas son completamente inocentes e indefensas, jamás empuñaron un arma contra nadie y nunca predicaron ni practicaron el odio. Lo peor, fueron muertos porque sus asesinos no asignaron ningún valor a sus débiles personas, a sus sufrimientos y ni a sus tristes destinos. Acá no hubo ideologías en pugna, revolucionarios llamando a quemar el país o utopías que imponer a sangre y fuego para pasar a la Historia por algún legado supuestamente heroico; solo inocencia, soledad, abandono.
Los datos son espeluznantes.
La triste situación comenzó a destaparse el año 2013 con el Informe Jeldres, a cargo de la Jueza Mónica Jeldres. Dicho documento dio cuenta de la cruda y desoladora realidad del SENAME que arrojó como resultado la cifra de 6.500 niños y jóvenes en alto riesgo en el sistema residencial. El informe fue olvidado.
El Informe Jeldres llegó casi accidentalmente a conocimiento de diversas organizaciones de DD.HH y de protección a la infancia, las que generaron la creación, en la Cámara de Diputados, de la Comisión SENAME I, la que sesionó por cerca de un año y produjo un informe final, que dio cuenta de las brutales violaciones de los derechos humanos de los niños a su cargo: violaciones, prostitución, torturas, consumo de drogas, aislamientos, casi nula atención médica y psicológica, condiciones de subsistencia paupérrimas –piojos, infecciones, trato violento- y grave abandono por parte del Estado de Chile, que con la ley 20.032 externalizó y privatizó el sistema, a manos de fundaciones ligadas a la Iglesia y partidos políticos y que actualmente representa a más del 90% de las atenciones del SENAME con $146 mil millones para 1.204 programas de atención a menores prestada por privados. Para supervigilar esta tarea, a junio del año pasado solo había 102 supervisores técnicos y 74 supervisores financieros. Sus recomendaciones fueron archivadas y nunca se materializaron.
Tras la aprobación del informe de la Comisión SENAME I, se anunció una acusación constitucional contra el juez de la Corte Suprema Héctor Carreño, culpable de ocultar el Informe Jeldres. Dicha acusación constitucional no prosperó, debido a un acuerdo político entre las bancadas de la Nueva Mayoría y Chile Vamos.
El 11 de abril de 2016, Lissette Villa, de tan sólo once años, murió en un hogar de menores a cargo del SENAME, el Centro de Reparación Especializada de Administración Directa (CREAD) “Galvarino”, en Estación Central. Lissette sufrió una crisis y sus cuidadoras, Connie Fritz y Thiare Oyarce hicieron lo único que sabían hacer en este caso, usaron violencia extrema. Y con ello la mataron, el Servicio Médico Legal estableció que su muerte se produjo por “asfixia por sofocación producto de compresión mecánica externa”. Pero para el SENAME, al menos inicialmente, “Murió de Pena”. Ese es el nivel de desprecio por el tema. Mal que mal, era solo una niña mas del “Stock”, como diría la ex ministra Javiera Blanco.
Este caso determinó la salida de Marcela Labraña (DC) del cargo de Directora Nacional del SENAME. Una comisión del Jueces visitó, un mes después, el CREAD “Galvarino” (y otros 7 centros) e informó que “no se observa que se hayan adoptado … medidas ciertas y seguras para evitar un nuevo hecho de estas características“. El informe señala también que los funcionarios “desconocen la cantidad de niños y niñas a su cuidado” y que “llama la atención que se reintegre personal acusado de maltrato“. Tampoco pasó nada.
Se crea otra Comisión Investigadora en la Cámara de Diputados, la Comisión “SENAME II”[1]. No fue fácil, las redes políticas al interior del SENAME “de propiedad de la DC” entorpecieron su formación armando un “blindaje político” a sus partidarios.
El diputado René Saffirio (ex DC) –uno de los impulsores de la Comisión Investigadora SENAME II, revela una historia que muestra el “cuoteo” y el blindaje político a los “camaradas” en perjuicio de los niños: “Cuando solicité las firmas que se necesitaban para la creación de esta nueva comisión investigadora, la mayoría de los diputados de mi partido se negaron”. “Consideraban que era negar la posibilidad de una próxima candidatura parlamentaria de la ex directora del organismo, Marcela Labraña (DC). ¡Mayoritariamente mi bancada puso el interés de una militante por sobre la preocupación de los niños y niñas del SENAME!”.
El Informe, en parte de sus 535 páginas reprocha “seriamente la gestión ministerial negligente e inexcusable de la señora Javiera Blanco ex Ministra”
El pasado 12 de Junio la Comisión SENAME II votó el informe final, del cual se excluyó toda mención a las ex ministras Javiera Blanco y Marcela Labraña, Varios medios elaboraron detallados reportajes. Uno de ellos, CIPER, tituló “SENAME: Las terribles cifras que demuestran que nada ha cambiado”.
Tras fuerte escándalo público, se incluyó a la ex ministra Javiera Blanco. También se encontró responsable a la actual Directora Solange Huerta. Se pudo establecer que 1313 niños y niñas habían muerto sin causas precisas, y que solo se habían efectuado 23 autopsias (A Frei, Allende y Neruda los han exhumando 4 veces a cada uno).
Al activo debate faltó una persona importante: la secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de la Infancia, Estela Ortiz, amiga personal de la Presidente Michelle Bachelet. Según el Instituto Nacional de Derechos Humanos, de los 405 niños entrevistados, 197 denunciaron distintas vulneraciones: Uno de tres acusó descuido negligente (físico, educacional, atención médica y judicial) 82 denunciaron maltrato físico, 60 maltrato mental o psicológico y uno de cada 15 niños denunció ser víctima de abuso o explotación sexual al interior de un centro.
La dura aseveración del diputado Saffirio, de que con mas de 1400 niños muertos había que “Recordar que el número de víctimas de la dictadura de Pinochet supera las 40.000 personas, de ellas 3.065 están muertas o desaparecidas entre septiembre de 1973 y marzo de 1990, “el SENAME ha creado 200 mil niñas y niños desplazados, sin estar en guerra” fue un golpe duro para los detentadores de la superioridad moral en Chile.
Javiera Blanco, miembro conspicuo de la aristocracia concertacionista, siempre en cargos estatales relevantes, es parte de la estructura legal y política que ha permitido que los niños a cargo del SENAME sean víctimas de violaciones sistemáticas a sus derechos humanos en plena democracia.
Marcela Labraña aspirante a parlamentaria por la DC. Fue capaz de movilizar a su partido para “blindar” su ascendente carrera política.
Estela Ortiz asesora política y amiga cercana de Bachelet, Directora del Consejo Nacional de la Infancia. El organismo cuenta con un presupuesto anual de $3.178 millones y el sueldo promedio de los empleados es de $2,8 millones, aunque hay asesores que doblan ese número. Seis de ellos ganan cerca de $5 millones y quien lleva su agenda, una asistente social, tiene un sueldo de $4,7 millones de pesos. Estela Ortiz gana $7,5 millones mensuales y cuenta con un equipo de asesores de 40 colaboradores con altos sueldos. Su gestión es criticada política y técnicamente en el Congreso, en distintas esferas gubernamentales e, incluso, en La Moneda.
Michelle Bachelet. A su fracasada administración le quedan ocho meses y desplegó un enorme esfuerzo político para tratar de impedir el informe SENAME II. Sus asesores en la Moneda concluyeron que, de aprobarse el documento de la comisión, ella quedaría vulnerable. Quiso proteger a toda costa a la ex ministra de Justicia, Javiera Blanco, por ser una de las figuras del oficialismo más cercana a ella. Cientos de niños chilenos han muerto producto de la desatención estatal y el olvido de las responsabilidades que asume el Estado cuando los toma a su cargo. Y no hay ni siquiera una placa que honre su memoria, mucho menos un memorial o un museo de la memoria a las violaciones del SENAME a los derechos humanos del niño.
Jaime Campos Quiroga, Ministro de Justicia y Derechos Humanos. Dice que “Homologar lo que acontece con los menores en Chile con las violaciones sistemáticas a los DD.HH. en dictadura, me parece a lo menos una exageración y una demostración de que la derecha hoy quería provocar un empate político” y que el internado a que él asistió en su infancia no tenía tan buenas instalaciones como las de los niños del SENAME. Nunca se dio por enterado que él era el responsable final del funcionamiento del SENAME.
Héctor Carreño, juez de la Corte Suprema, culpable de guardar y ocultar el Informe Jeldres. No fue juzgado por un acuerdo político en el Congreso. “La Derecha y la Izquierda unidas jamás serán vencidas”.
Rateros varios. En una entrevista en La Radio en Temuco, el diputado ex – DC René Saffirio declaró que el SENAME es “una caja pagadora de deudas políticas”, ya que los miembros de la comisión, de una u otra forma, están relacionados a instituciones que reciben subvención del SENAME. Estos beneficiarios de los pagos políticos incluyen a grupos familiares y políticos que lucran con los recursos que el estado asigna a sus organizaciones de pantalla que simula cuida niños.
¿Qué es esta trama siniestra?. No es genocidio, en efecto, los actos perpetrados incluyen “matanza, lesión grave, sometimiento de sus víctimas a condiciones que acareen su destrucción física”, pero no tiene la intención explícita de destruir, total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Este es otro caso de maldad causada por la banalidad de los perpetradores, por su incompetencia, pequeñez, estupidez y egoísmo monstruoso.
Tenemos ejecutores directos, empleados mal pagados; mal instruidos, sin los conocimientos técnicos necesarios. Su mayor preocupación es sobrevivir el día a día y conservar sus puestos. Sobre ellos, un sedimento de “operadores políticos”; cuoteados; sobrepagados; incompetentes; irresponsables; mezquinos. Que si alguna vez tuvieron compasión y sensibilidad la perdieron en la práctica de años en la burocracia estatal y partidista. Todo se reduce a apoyar “al partido” para que siga en el poder y seguir ellos lucrando del Estado. Hay que impedir que la derecha llegue al poder, a eso se reduce su vida.
En la cúspide, un conjunto de políticos de mala clase, parásitos del estado, irresponsables, una pandilla unida por matrimonios, emparejamientos, empresas turbias, negociados, secretos inconfesables, odios y amores. Superficialidad, banalidad. Estos son los Eichmann de esta triste historia de banalidad.
VEAMOS
Refugiado en Argentina después de la guerra, Eichmann fue secuestrado por agentes israelíes el 11 de mayo de 1960 y trasladado a Israel para ser juzgado. Lo primero que sorprendió a Hanna Arendt[2] de la figura de Eichmann fue su vulgaridad. La mediocridad de aquel hombre no se condecía con los horrendos crímenes que había cometido. La experiencia del proceso marcaría profundamente el curso de la reflexión posterior de la autora. Y es que, a partir de su acercamiento a la figura de Eichmann, Arendt llegó a la conclusión de que los crímenes más horrendos pueden originarse no sólo en el sadismo y la perversidad, en la marcada intención criminal, en la voluntad expresamente dirigida hacia el mal, sino también en la superficialidad y la frivolidad, en la ausencia de pensamiento y de capacidad reflexiva.
Según Hanna Arendt, “Eichmann no parecía un perverso ni un sádico, ni tampoco un cínico o un fanático doctrinario. Ni siquiera parecía odiar a los judíos. Eichmann “no supo jamás lo que hacía“, no en el sentido de que no tuviera idea del destino final de las personas que deportaba a los campos de exterminio, sino en el sentido de no tener real conciencia de la naturaleza criminal de sus actos, de no tener real dimensión del significado de lo que estaba haciendo. “A pesar de los esfuerzos del fiscal, cualquiera podía darse cuenta de que aquel hombre no era un ’monstruo’, pero en realidad se hizo difícil no sospechar que fuera un payaso”, escribió.
Sobre este análisis Arendt acuñó la expresión «banalidad del mal» para expresar que algunos individuos actúan dentro de las reglas del sistema al que pertenecen sin reflexionar sobre sus actos. No se preocupan por las consecuencias de sus actos, sólo por sus mezquinos intereses personales y partidistas. No ven más allá, cometen por ello los peores crímenes, y solo comprenden la profundidad de sus actos cuando se les hace pagar por ellos.
Esa es, quizás, una de las peores tragedias que ha enfrentado Chile. No permitamos que “la izquierda y la derecha unidas” nos las oculten.
 
[1] Https://es.scribd.com/document/353072723/Informe-Sename-II#from_embed
[2] Hanna Arendt, Eichmann en Jerusalén. Publicado en 1963.

 

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