Si se investiga, que sea hasta el final Despierta Chile

Si se investiga, que sea hasta el final

Por Justo Pastor Suárez, VOXPRESS.CL

 

 

Aunque tradicionalmente, las Comisiones Investigadoras de la Cámara de Diputados no llegan a conclusiones que recompensen los tiempos dedicados a ellas, ya sea por falta de antecedentes o por intereses políticos, la que se creó para indagar a Caval, tiene el imperio moral de concluir su trabajo.

 

El 1 de octubre, la sala de la Cámara por mayoría se opuso a otorgar un tiempo extra a la Comisión para que siguiese investigando.

 

Así como hay fundadas sospechas de La Moneda influyó sobre el director del SII para que interpusiera querellas contra Martelli, Rodrigo (ambos PPD) y Warner (PRO) dejando fuera expresamente “y contra todos quienes fuesen responsables”, en un claro intento por alejar de riesgos judiciales a los ex ministros Peñailillo y Arenas, primero dos diputados del partido de la Presidenta y luego la sala votaron en contra de prorrogar el plazo de trabajo de la Comisión Investigadora de Caval.

 

Fue este caso, con la participación directa del hijo y la nuera de la Presidenta, lel que en febrero de este año detonó la bomba que terminó con la vida útil política de Michelle Bachelet.

 

Los asesores comunicacionales de palacio creen que de mantenerse en el primer plano el escándalo originado por el entorno íntimo de la Presidenta no saldrá del estado de postración en que se halla.

 

No obstante, esta Comisión Investigadora en particular ha tenido el mérito de transformarse en un complemento del proceso judicial que lleva a cabo el fiscal regional de O’Higgins, aportándole antecedentes adicionales. Además, las indagaciones por parte del Ministerio Público y de la Cámara han permitido ir descubriendo variadas facetas que superan en mucho a una especulación inmobiliaria por unos terrenos en la comuna de Machalí.

 

Tampoco puede entenderse  –como pone énfasis La Moneda–  en que se trata de una persecución a la Presidenta, ello porque su hijo y su nuera son sólo una  parte  de los involucrados, pues los procedimientos y la diversidad de negocios de esta mini PYME llamada Caval permitieron detectar la intervención maliciosa de muchísimas otras personas, privados y de la administración pública, y de tres individuos vinculados a un partido opositor.

 

Una municipalidad, una Seremi, un banco, un síndico de quiebras, una empresa familiar abastecedora de insumos tecnológicos al MINSAL, tráfico de influencias, sobreprecios, deudas y cohecho son algunas de las aristas de un caso que supera al entorno familiar de la Presidenta. Frente a esto, aspirar a que culmine la investigación no es oxígeno para ella, sino un agravio y una afrenta a un pueblo que fue engañado cuando estalló el caso.

 

Por mucho que el diputado PS Osvaldo Andrade se opusiera a que la Comisión tuviese más plazo porque sus colegas de  “son flojos y holgazanes”, lo definitivo es que las revelaciones obtenidas por esta instancia han permitido conocer los ilimitados niveles de aprovechamiento al interior del Gobierno, y esa realidad es imposible de disimular porque los hechos están ahí  y se hallan ahí para probarlo.

 

La Presidenta inició su caída libre hacia el abismo precisamente al negar todo nexo con las malas prácticas de su hijo  –entonces funcionario de Gobierno— y de su nuera, de tal forma que al perder toda credibilidad ante la gente se derrumbó paras siempre su imagen y se convirtió en lo que es hoy: un cadáver político. Ella pagó durísimo su error, sin embargo falta que lo hagan los participantes del amplio ámbito de negociados y tentáculos de una empresa gestora de corrupción.

 

Una investigación que queda a medias es tan sólo un simulacro que termina siendo un engaño. De ahí la vital importancia de que esta Comisión se tome el tiempo necesario para que le transmita a los chilenos que no se presta para tongos. Los políticos, más que nunca, están cuestionados y carecen de todo crédito, de tal modo que un gesto de seriedad y honestidad les vendría muy bien por estos días.

 

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