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UN AÑO MÁS, ¿QUÉ MÁS DA? Actualidad

UN AÑO MÁS, ¿QUÉ MÁS DA?

Por VOXPRESS.CL

El tiempo no se ha pasado volando en este Gobierno socialista, el segundo de Michelle Bachelet. Por el contrario, se ha hecho eterno y cuando se observa que su fecha de vencimiento es en marzo de 2018, la espera resultará aún más desesperante.

El papel del Gobierno y de la Nueva Mayoría ha sido equilibradamente negativo y frustrante para todos, y ello desde el primer día hasta la fecha. Es imposible parcelar su rendimiento y tirar líneas en azules para remarcar algún lapso positivo.

Bachelet entra a su último año de con un casi inamovible 24% –a veces, menos–   de aprobación, con sus aliados de la Nueva Mayoría divididos y sin deseos de darle oxígeno para lo que le resta y hasta con su fiel PC arrepentido de serle tan leal, porque, a decir de su presidente Guillermo Teillier, tendrá que pagar el costo de haber traicionado a los movimientos sociales.

A mediados del 2016, el Gobierno levantó la bandera blanca de su rendición, al percatarse de que su “obra de demolición” no podría completarla, ni siquiera afinarla, porque  el Fisco se quedó sin caja. Así de simple: el Ejecutivo de acción se transformó en uno de administración que continúa navegando sólo a expensas de esporádicos vientos favorables.

Sólo el vuelito le permitió llegar con signos vitales a diciembre de 2016, y será ese mismo vuelito el que lo mantendría a flote durante este 2017. Éste es un año perdido porque todos los niveles de tomas de decisiones del país estarán concentrados en las elecciones, primero en las primarias y, luego, en la parlamentaria y en la presidencial.

Si la visibilidad del Gobierno fue escasa y opaca durante el 2016, durante este 2017 será aún más difusa, porque su presencia será superada por acontecimientos que resultan de mayor trascendencia y jerarquía. El ejercicio de mayor relevancia que le queda a La Moneda es el único que sus funcionarios dominan de pe a pa: el intervencionismo electoral.

 

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Todo el trabajo de terminaciones de su “obra gruesa”, concluida estrepitosamente  el 2016, se remitirá a obtener réditos electorales con actos, ceremonias y otras manifestaciones populistas destinadas a crear una sensación de beneficio ciudadano.

En una exclusiva entrevista a un pequeño canal de TV, la Presidenta, al referirse al desbordado conflicto de inseguridad que vive la población, respondió así: “hemos entregado vehículos e infraestructura a Carabineros y a la PDI, pero eso no aparece publicado en ninguna parte, porque más importante es difundir las cosas malas…”.

Parece increíble que ésa sea la visión que Bachelet tiene acerca de los grandes problemas de la ciudadanía. Sobre las muertes de niños y jóvenes en el SENAME aclaró que la mayoría de ellas ocurrieron en centros no administrados directamente por el servicio…

Con esta nula visión de Estado por parte de la Presidenta, a la ciudadanía no le queda más alternativa que contar el paso de los días, tragándose la rabia por tener que pagar los costos de los errores de ella y, siempre, , con la incertidumbre de perder sus empleos en un país que prácticamente no crecerá este 2017 (el Banco Central  proyectó un 1.5).

No hay más escapatoria que armarse de paciencia y esperar a que pasen los días, las semanas y los meses. A estas alturas, ¿qué más da otro año malo si ya hemos tenido tres consecutivos malísimos?

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