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Una exigencia del derecho humanitario Despierta Chile

Una exigencia del derecho humanitario

Diario La Tercera, página 22 del sábado 25 de junio de 2016 

 

 

La reciente aprobación por parte de una amplia y transversal mayoría del Senado, de un proyecto de acuerdo cuyo objeto es hacer efectivo el principio de aplicación humanitaria de las penas a las personas que se encuentran aquejadas de enfermedades graves e incurables, sin ningún tipo de discriminación, constituye un nuevo e importante paso en el largo y complejo proceso de reconciliación nacional luego del quiebre político, social e institucional que vivieramos como país desde finales de la década de 1960.

 

El humanitarismo en la aplicación de las penas es un principio de larga data y fuerte raigambre en todos los Estados de Derecho Democráticos, anterior incluso al surgimiento de las repúblicas que devinieron en estados nacionales. Precisamente fue quizá este principio, que limita la potestad punitiva del Estado, una de las primeras manifestaciones de resistencia frente a los abusos del soberano.

 

La consideración de un mínimo sentido de humanidad -aún en circunstancias tan contradictorias con la vida como la guerra- es una idea que ha permeado las normas de derecho internacional, estableciendo un marco mínimo dentro del cual han de desarrollarse los conflictos armados.

 

No es de extrañar, entonces, que las instituciones más modernas consagren ciertos límites en la aplicación de penas a personas que se encuentran en el final de sus días, como el Código Penal español, que históricamente ha servido de modelo al nuestro incluso en épocas recientes.

 

Inspirado en estos principios y en el afán de contribuir al reencuentro de los chilenos tomé contacto con senadores de todas las bancadas, entre ellos Manuel Antonio Matta, Alejandro Guillier, Víctor Pérez, Eugenio Tuma, Francisco Chahuán, Jorge Pizarro, por destacar a algunos, con la idea de buscar un pronunciamiento de nuestra corporación. El Senado siempre ha sido una voz moral, orientadora y de unidad ante los grandes problemas del país, y esta era una oportunidad inmejorable para tomar la iniciativa. La voluntad de ellos y de muchos más hizo posible este pronunciamiento.

 

Probablemente, las traumáticas circunstancias históricas que marcaron una larga etapa de nuestra historia, expliquen por qué un aspecto tan básico de la doctrina que inspira la regulación de los derechos humanos no haya sido acogido antes en nuestra legislación. Así lo han advertido, por lo demás, numerosas personalidades de reconocida trayectoria personal y profesional en la defensa de los derechos humanos, como la ex Presidenta del Consejo de Defensa del Estado Clara Szczaranski, el ex Rector de la Universidad Alberto Hurtado, S.J. Fernando Montes, el abogado de DD.HH. Héctor Salazar y el Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Hugo Dolmestch, quienes en diversas oportunidades han manifestado la necesidad de reconocer este principio en la aplicación de las penas privativas de libertad de todos los reos condenados, sin discriminación de ninguna naturaleza.

 

Tal como lo reconoce el propio acuerdo del Senado, las llamadas razones humanitarias han sido invocadas en el propio Congreso Nacional para fundamentar otra clase de iniciativas, lo que constituye un importante precedente acerca de la existencia y alcances de este principio como fundamento de normas penales.

 

Es de esperar que este llamado del Senado al Poder Ejecutivo a cumplir cabalmente con este principio, tenga una pronta y adecuada acogida, otorgando alguna clase de beneficio a todas aquellas personas aquejadas de graves enfermedades o en los últimos días de sus vidas que se encuentran cumpliendo condenas, sin discriminación ni distinción alguna, dando así un paso fundamental hacia el pleno respeto de los derechos humanos de todos los chilenos, en el espíritu de paz social y reconciliación que el país exige sin más postergación.

 

Hernán Larraín

Senador UDI

 

 

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