Recientes

¿Una sociedad correcta? Despierta Chile

¿Una sociedad correcta?
 
 

En la madrugada de este miércoles 9 de marzo, falleció a los 94 años de edad, en una casa de retiro, el general de Ejército (r) Sergio Víctor Arellano Stark. 

 
Nació en Santiago, el 10 de junio de 1921. Perteneciente al arma de Infantería realizó un curso de Estado Mayor en Fort Leavenworth (USA) en 1964-65 y fue jefe de la Casa Militar. En 1968 le nombran edecán militar del ex presidente Eduardo Frei Montalva (1968), para asumir en 1969 como Agregado Militar en España.
 
En 1971 regresó al país para comandar el Regimiento Nº 2 Maipo de Valparaíso. Al año siguiente, ya como general, hizo lo propio en el Comando de Tropas del Ejército de Peñalolén.
 
Luego de la intervención militar asumió como Delegado de la Junta de Gobierno para "agilizar y uniformar criterios sobre la administración de justicia" que posteriormente dio apertura a un extenso proceso judicial conocido como el caso "Caravana". 
 
En 2008 fue condenado a seis años de presidio efectivo por el "episodio San Javier" sin embargo pocos meses después el Servicio Médico Legal determinó que Arellano sufría demencia tipo mixta o multifactorial, crónica e irreversible, consecuencia del mal de Alzheimer que lo aquejaba. Solo en 2015 la Corte Suprema dictó su sobreseimiento definitivo.
 
Como es habitual, la prensa reeditó actualizando cada detalle de uno de los casos judiciales más connotados. Es de rigor. Sin embargo, el general Arellano, no pisó la cárcel como muchos otros oficiales, que padeciendo las mismas enfermedades de él, permanecen en Punta Peuco, contrariando toda norma civilizada.
 
Es esa la visión que entregó, por ejemplo el sacerdote jesuita Fernando Montes, ex rector de la U. Alberto Hurtado quien ha señalado certeramente que "una sociedad tiene que saber castigar a los culpables, saber establecer la verdad, pero no perder jamás la civilización..."  agregando " y, si a mí preocupan los DDHH tengo que tener una visión universal y tratar que sea lo más justa y equilibrada posible"
 
"Una sociedad correcta tiene que dar el correcto castigo" afirma el clérigo  jesuita quien emprende un camino similar al que en su momento, emprendió el ex vicario Cristián Precht, con las consecuencias conocidas.
 
Montes enfatiza que en el caso de aquellos prisioneros que sufren enfermedades terminales, como varios de los septuagenarios y octogenarios encarcelados en Punta Peuco no debiera existir ensañamiento "cuando las situaciones de salud, edad, de estado mental, le van quitando a una persona todo el carácter de peligro y ya no tiene ningún poder".
 
Como señalábamos, recién en 2015, la Suprema sobreseyó definitivamente al general Arellano en los casos que aún seguía el juez Mario Carroza, porque simplemente era inimputable. Claramente si varios de los prisioneros políticos militares cautivos en Punta Peuco sufren igual o peores condiciones de salud que el occiso general de División ¿por qué razón el más alto tribunal de la República no aplica el mismo criterio? Eso es incomprensible, excepto por el revanchismo imperante y la sed de venganza y aniquilación en contra ellos.
 
La muerte de Sergio Arellano Stark QEPD deja esto en evidencia: sus camaradas de armas no tienen justicia correcta porque cualquier uniformado a los ojos de los abogados y jueces de DD.HH carece de toda garantía. 
 
General Arellano descanse en paz.

Compartir