Uun año electoral clave Actualidad

Uun año electoral clave

Por Justo Pastor Suárez, VOXPRESS.CL

En octubre próximo son las elecciones de alcaldes y concejales, y será ése el gran objetivo al que apuntarán, a partir de ahora, todas las acciones de los partidos y de los firmantes de pactos y alianzas que están en plena gestación.

 

Nadie, ni el Gobierno, ni la Nueva Mayoría ni el puñado de grupos de izquierda dura, están medianamente tranquilos frente a dichos comicios comunales. En las cúpulas de la administración pública circula un documento reservado “terrorífico”  en cuanto a proyecciones, y de ahí la urgencia de La Moneda por salir a terreno a apuntalar los lugares que se creen perdidos o en real peligro.

 

Revolución Democrática, del niño símbolo de los jóvenes ultra, Giorgio Jackson,  aún no puede convertirse en partidos porque no tiene las firmas suficientes y está armando un bloque con la Izquierda Ciudadana y el MAS en un afán por elegir a un puñado de concejales.

 

La oposición se enfrenta a un escenario igualmente complejo que el oficialismo, porque no da con las personas de perfil apropiado para grandes batallas alcaldicias y retener otras tantas. El gran objetivo de Chile Vamos es Santiago, pero aún no aparece el aspirante que dé garantías de superar a Tohá, pese a que ésta tampoco es garantía en esa comuna para la Nueva Mayoría.

 

La UDI, lejos el partido más averiado en la actualidad, se enfrenta a una situación extrema, porque autores de grandes conquistas anteriores, ganando alcaldías  tradicionalmente de la izquierda, van a competir como independientes, y ello para quitarse de encima las manchas que salpican los escándalos protagonizados por linajudos militantes del partido.

 

Un dolor de cabeza similar sufren todos los partidos en virtud de la deplorable evaluación que hace la ciudadanía respecto a la clase política. El 2015 tendrá que ser recordado como el año del calvario para ella por los reiterados casos de corrupción. Altera los nervios de los dirigentes la total incertidumbre acerca de cuál será el comportamiento de los votantes…si es que deciden concurrir a las urnas.

 

El primer gran desafío para los partidos es jugarse por personas totalmente libres de autorías de irregularidades  —algo no fácil–  y, luego, rogar porque la decepcionada población no adopte la abstención como un método de protesta. La importante cantidad de primarias internas que se proyectan para escoger al aspirante más idóneo, refleja el temor generalizado frente a esta crucial duda.

 

Los comicios municipales, más que nunca, serán un indicador clave para el segundo año de elecciones, el 2017, con las parlamentarias y la presidencial. De la conducta de los votantes y de la orientación de sus preferencias dependerá la decisión  final que tomarán los hasta ahora precandidatos o, simplemente, de quienes tienen intenciones de serlo. Incluso, hasta Sebastián Piñera, quien ya actuaba como futuro candidato antes de entregar el poder a Michelle Bachelet, admitió con inusual prudencia que “el 2017 adoptaré una determinación”.

 

Fruto de la situación actual, del empeoramiento general del país  —se vaticina un crecimiento de un 1% para el primer semestre–, de los altos niveles de endeudamiento de la población, del fin de los empleos temporales y del alza en  los precios, el lema colectivo será la protesta y el rechazo, no a un candidato en particular, sino al sistema políticos en su conjunto.

 

Por razones más que explicables y naturales, son el Gobierno y sus socios quienes sienten un mayor grado de tensión ante el desenlace de las elecciones de octubre, porque será la primera válvula de escape para ese 72% de chilenos que reprueba la conducción del Ejecutivo y su Nueva Mayoría. Si esta estadística se replica en los futuros votos, se justifica plenamente el pánico por el informe reservado que anda circulando en los ministerios.

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