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Vida y muerte en Punta Peuco Despierta Chile

Vida y muerte en Punta Peuco

Escribe el General de División (R) Eduardo Iturriaga Neumann (Preso Político)

Amo la vida. Permanentemente doy gracias a Dios por habérmela dado. Amé mi niñez en un cálido seno familiar de más de diez años en el campo en La Serena; amé mi vida inserto en la vida militar, desde que siendo un adolescente ingresara a la Escuela Militar y después de 37 años vistiendo el uniforme de Oficial de Ejército de mi querida Patria, pasara al correspondiente retiro.

Nuestro transitar por la vida terrena tiene momentos de dicha y momentos de pena, de alegrías y sinsabores. Siempre he estimado que debemos potenciar los buenos momentos y las alegrías por sobre las penas y sinsabores. Al igual que valorar más las virtudes de los seres humanos por sobre los defectos que todos tenemos.

Por eso es que a pesar de estar hoy en prisión cumpliendo condena en el Penal de Punta Peuco, sigo amando la vida y tratando de vivir el HOY en la mejor forma posible.

En el Penal de Punta Peuco, mi vida hoy está especialmente centrada en luchar y obtener los espacios de libertad que nos corresponde, constitucional y legalmente, en nuestra condición de condenados por pseudos delitos en contra de los derechos humanos; esto en conjunto con varios camaradas ex uniformados que nos encontramos en esta condición.

Lucha no exenta de dificultades, debido a la oposición del Poder Ejecutivo que actualmente nos gobierna, y a la situación general que vive el país. Con mucha Fe y Esperanza seguimos adelante para conseguir los objetivos que nos hemos fijado. Objetivo que no es otro sino lograr que nuestra actual situación termine, después de más de 40 años de producido el Pronunciamiento Militar y más de 27 años de gobiernos democráticos que no han sabido, o no han querido, encontrar una solución a la injusta situación que vive un segmento de la Sociedad Chilena, estigmatizado por aquellos que pregonan el “ni perdón ni olvido” y que tienen paralizado el proceso hacia la paz, y la reconciliación.

En prisión tenemos el tiempo y la oportunidad de encontrarnos con nuestro verdadero SER: Debemos reconocer que nuestra verdadera identidad es la conciencia misma y no aquellas cosas con las cuales se había identificado la conciencia. ¡Esa es la paz de Dios!

Nuestro SER terreno está compuesto de Espíritu, Alma y Cuerpo: Por esto es que cuando terminé de escribir el libro que titulé “En las Alas del Cóndor”, y mi familia preparó el lanzamiento de éste en el Club Providencia el año 2009, estando privado de Libertad, envié una invitación para que asistieran a él, parientes y amigos, y detallé… “Mi cuerpo puede estar en prisión pero mi Espíritu pasa fácil por entre los barrotes de la cárcel”

Pero la lucha actual con nuestro Grupo de Trabajo en el Penal de Punta Peuco va dirigida a que no solo nuestros espíritus pasen por entre los barrotes de la cárcel, sino también nuestros Cuerpos, en Libertad con nuestras familias y amigos.

Nuestros espíritus y nuestras almas sobreviven a nuestro cuerpo material, pero éste finalmente muere, y eso es lo que ha estado ocurriendo en el Penal de Punta Peuco.

Los hechos que se nos imputan y por los cuales estamos condenados, ocurrieron hace más de 30 y 40 años atrás. Hoy estos jóvenes ex uniformados que sirvieron en sus respectivas instituciones armadas en el período del gobierno militar ya no son mayoritariamente activos, y un buen número gravemente enfermos, la edad promedio es de 76 años, habiendo varios con más de 90 años, y varios con más de 25 años de prisión.

Parece natural entonces que ya sean 21 los camaradas muertos estando privados de libertad. Los que estamos dentro de las paredes de la cárcel, mirando desde el interior los barrotes y los alambres de púas que circundan el Penal y mirando dramáticamente como se mueren nuestros camaradas de pieza o de módulo.

Ex uniformados presos se han muerto esperando el indulto que nunca se concedió.

Vivimos en una sociedad que perdió el más mínimo sentido de humanidad. Hasta el momento han sido en vano las palabras que ha vertido el Padre Fernando Montes y otros. ¿Cómo es posible que la Presidenta de la República niegue varios indultos a personas ancianas y enfermos terminales y al poco tiempo esos ex uniformados fallezcan de los males que ya se conocían?

El último en morir recientemente (viernes 23 de junio) fue el ex teniente de carabineros Mario Pizarro Cortés a consecuencia de un severo y agresivo cáncer. Murió al día siguiente de que se le negara el indulto.

Queremos que se comprenda el real dolor que sentimos los que estando presos, perdimos a camaradas que a diario convivían con nosotros sus penas y alegrías.

En mi caso mucho aprendí a conocer a mi compañero de celda Suboficial de Carabineros Pedro Vivian (foto), lo vi enflaquecer, lo vi sufrir dolores, lo vi entrar y salir del Hospital de Carabineros, y lo vi
esperar el indulto sin que este llegara en vida. Su imagen todavía está en mi mente.

Creo que las muertes que ocurren en este Penal de Punta Peuco, no se aprecian en el exterior de él, como realmente nosotros lo sentimos.

¿Seguirán procesándonos y condenándonos con ficciones jurídicas, con solo presunciones, sin que nunca se nos diga cuál fue la real y exacta participación en los hechos que se nos imputan? ¿Se darán cuenta los jueces prevaricadores del real daño que causan?

Con Fe y Esperanza y la ayuda de Dios, seguiremos luchando para que más luego que tarde estas preguntas tengan respuestas adecuadas para lograr la pacificación de los espíritus en nuestro país y la definitiva reconciliación nacional.

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