¿Y a Quién le Importa lo que Diga la UDI? Hermógenes Pérez de Arce

¿Y a Quién le Importa lo que Diga la UDI?

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¿Y a Quién le Importa lo que Diga la UDI?

 
 
          Cada cierto tiempo a los dirigentes de la UDI les vienen pujos por suprimir el acápite más definitorio de su Declaración de Principios, aquel donde manifiestan agradecimiento a las Fuerzas Armadas y Carabineros por haber salvado a Chile de un régimen totalitario.
 
          En otras oportunidades he comparado esa actitud con la del humorista Groucho Marx, que decía: “Estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”.
 
          Es obvio que la UDI ya no es el partido que fundó Jaime Guzmán. Ahora es la más reciente adquisición de Sebastián Piñera, un adalid del “No” a Pinochet, que otrora desplegó ingentes esfuerzos por destruir a dicha colectividad (episodio Gemita Bueno - Cura Jolo). Después se dio cuenta de que, en vez de eso, podía adquirirla, y lo hizo en 2009. Yo pronostiqué entonces el fin de la UDI y esto va camino de tener lugar, habiendo perdido ya la cuarta parte de sus diputados en la última elección.
 
          Cuando “los muchachos impacientes” de RN (Piñera, Evelyn Matthei, Allamand y Espina) ya habían “tomado distancia” del GM y se iban hacia el centro, creyendo ser dueños del futuro (fines de los 80 y comienzos de los 90), ellos sostenían que, tras las primeras elecciones democráticas, la UDI iba a desaparecer, porque no “tomaba distancia” ni desertaba de la derecha sin apellidos. Pero sucedió lo contrario: la UDI pasó a ser el partido más grande de Chile. Luego, en 2009, cayó en manos de Piñera, un adalid del “No”, y desde entonces ha decaído al extremo de tener que abandonar hasta sus principios.
 
          Sus  dirigentes no se han dado cuenta de que su fuerza está en el legado del Gobierno Militar bajo el cual la colectividad nació. La UDI ya es cualquier cosa, como RN o la DC, buscando “el sol que más calienta” y congraciarse hacia el centro y la izquierda. Cero defensa del Gobierno Militar –que fue el que hizo grande a Chile (ver mi blog anterior, “La Estatua que Falta”, a raíz del cual me escribió el historiador Claudio Véliz haciéndome ver que los ingleses demoraron 200 años en levantar la estatua a Oliver Cromwell que está hoy a la entrada de su Parlamento). La UDI despliega  cero defensa de los Presos Políticos Militares, víctimas de la prevaricación de la justicia de izquierda y con la complicidad de la centroderecha (Piñera y el Colegio de Abogados). A la derecha de la centroderecha, según el teórico RN Andrés Allamand, ya no hay nada (Cfr. su libro “La Salida”, cuya receta esencial es que hay que “reivindicar el legado de Aylwin”.)
 
          Entonces es obvio: tienen que sacar de la Declaración de Principios el elogio del Gobierno Militar. Ahora son del “No”.
 
          Ellos creen ganar electores con eso, pero se equivocan. Creyeron ganar electores repudiando al coronel Labbé, que es un vivo exponente actual de lo que fue el Gobierno Militar y del legado de Pinochet. Lo vejaron y postergaron, de modo que renunció a la UDI, que se hizo cómplice de la persecución judicial marxista desatada ilegalmente contra él para impedirle ser candidato.
 
          Pero un hijo de Cristián Labbé, de su mismo nombre, se inscribió por la UDI como candidato a Consejero Regional (CORE) por Santiago 3. Calladamente, sin decir nada.
 
          Y el pueblo habló el 19/11: Labbé, hijo, sacó 75 mil votos, una cifra extraordinaria, que le dio no sólo la mayoría nacional entre los COREs, sino que superó las votaciones obtenidas por todos los candidatos a diputados, salvo uno (Giorgio Jackson) y por todos los candidatos a senadores, salvo uno (Francisco Chahuán). Sacó más votos que Isabel Allende, Ricardo Lagos Weber, Felipe Kast y cualquier otra figura del centro a la izquierda y a la derecha que a usted se le ocurra.
 
          En el fondo, fue un  tremendo y silencioso voto de respaldo a la memoria y el legado del Gobierno Militar. Esto no salió en ningún diario, radio ni canal de TV, por supuesto, porque no le gusta a la corriente dominante. ¡Y la UDI, “para que no la critiquen”, quiere sacar al Gobierno Militar de su Declaración de Principios! ¡Cuán perdida está!
 
          Bueno, que lo haga. A estas alturas no importa. La derecha ya está en otra parte, no en la UDI. Por algo el único candidato de derecha en la elección del 29/11, José Antonio Kast, sacó más del doble de los votos que le asignaban las encuestas. Y sacó más que la candidata DC, que ME-O, Navarro y Artés. La derecha ya es la cuarta fuerza política del país.
 
 
          Y ese éxito llevó a que se esté organizando un partido de derecha, un Partido Conservador que sí deberá incluir en su Declaración de Principios un reconocimiento al Gobierno Militar que salvó a Chile. Y este partido en formación ya tiene un candidato para la próxima elección presidencial, el mismo José Antonio Kast, justamente un parlamentario que debió renunciar a la UDI cuando comprobó que ésta se había marchado de la derecha. Y el nuevo partido hasta podría tener una primaria, si Cristián Labbé senior, con toda la representación que inviste, también se decide a competir.

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