Carta a Elmer, Jardin de Epicuro Despierta Chile

Carta a Elmer, Jardin de Epicuro

Blogs el Mercurio, Viernes 13 de noviembre de 2015

 
Señor Director:

He leído con bastante interés libros del escritor Roberto Ampuero, ex PC, en los que relata su experiencia personal de lo acontecido en Chile y en otras regiones del mundo en la segunda mitad del siglo XX. Es valiente al reconocer sus sueños y errores de juventud y las consecuencias que ellos acarrearon en la generación de la grave crisis que vivió el país en la década del 70.

En "Diálogo de conversos", junto con el profesor universitario y escritor Mauricio Rojas, ex MIR, "recuerdan su pasado y los errores de los radicalismos, e invitan a extraer lecciones de esa historia para recuperar el profundo sentido de la amistad cívica en que se basa la democracia, así como la credibilidad en la política". No puedo estar más de acuerdo con las reflexiones de ambos. Pero es bueno recordar que a esa misma generación de chilenos pertenecieron aquellos jóvenes y también idealistas que abrazaron la carrera de las armas como una forma de servir a Chile y que, sin proponérselo, se vieron envueltos en una intervención militar institucional, que se inició el 11 de septiembre de 1973.

Los "errores del radicalismo", entre otras trágicas consecuencias, llevaron a la pérdida de la vida de muchos jóvenes arrastrados por un idealismo revolucionario, como el que compartieron los autores.

¿Deben ser por ello responsables Ampuero y Rojas? Creo que no. Pero es legítimo pensar que en ese diálogo se omitió reflexionar sobre la responsabilidad de aquellos otros jóvenes -oficiales y suboficiales- que pertenecieron a instituciones fundamentales del Estado, jerarquizadas y disciplinadas, y que no tuvieron opciones de decidir cómo enfrentar los acontecimientos que llevaron a la sociedad y al Estado chilenos a recurrir a la violencia para zanjar sus profundas diferencias. Esa misma generación fue la que estuvo en la frontera, fusil al brazo, cuando el país debió afrontar dos crisis vecinales.

Muchos de ellos no tuvieron ni tendrán la oportunidad para conversar debajo de un parrón en Olmué para reflexionar, como los escritores lo hacen, sobre los errores del pasado y sus consecuencias, ni mucho menos exponer ante sus compatriotas sus arrepentimientos y desvelos.

¿Sabrán los autores que hay cientos de militares procesados y condenados por los acontecimientos que se promovieron con sus ideales revolucionarios? ¿Que en su mayoría tienen más de setenta años y sin ninguna esperanza de que se haga justicia, considerando el contexto de aquella época, en causas en que hoy jueces averiguan lo que ocurrió cuarenta o treinta años atrás?

Con todo, la invitación de los autores va en la dirección correcta, ya es hora de que todos podamos, como Ampuero y Rojas, conversar en el Jardín de Epicuro.

Gilberto Sepúlveda del Pino
General de División (R)

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