Conversación telefónica de Sebastián con su mamá. Eric Villena

Conversación telefónica de Sebastián con su mamá.

Por Eric Villena D.

 

 

Conversación telefónica entre dos entraditos en carne, “Gordi” y “Regordete”.

Regordete: ¡Mamáááá…, mamáááá…, maaamiiitaa!!!

Gordi: ¿Qué pasa hijo?
Regordete:¡Mamá! …,  está la zorra!

Gordi: ¿Qué pasó? No resultó que guardaras silencio.
Regordete: No pu’h mamá, fue peor y mi Declaración de Intereses que la reduje por todos lados, ni siquiera puse mis autos, nadie la creyó y ha sido causa de chistes y bromas.

Gordi: Nunca aprendes nada pues mijito, si hasta la cueca para el 18 de Septiembre te salió como las “huifas”, casi igual a la de Lagos Weber… con más gracia que una gotera.
Regordete: No me zapatees en el suelo mami. A estos terrenitos en Machalí, quería colocarle otro nombre. Las “parcelitas” Santa Elena, San Diego y Santa Cecilia, mi idea era ponerle Santa “Natalia” en honor a mi mujercita.

Gordi: No seas estúpido. Tanto que te dije que no te casaras con una Soto…
Regordete: Mamá… es Campagnon Soto.

Gordi: Peor, fue premonitorio, “Campos” de la Soto…
Regordete: Pero si sabes que la amo; con ella reemplacé la fragancia de tu leche materna. En ella vi esa sonrisa tuya de reflejo condicionado que te caracteriza, como hablando a los centros de madres, juntas de vecinos o a tus clubes de la pequeña Lulú.

Gordi: ¡Pelotudo! ¿Cómo no te das cuenta que a mi “querida” nuera desde el año pasado ya la tenían demandada por estafa en la Clínica Alemana, la Jueza del 30° Juzgado Civil…?
Regordete: No te enojes tanto mamá. Si hasta al tío Ricardo Lagos le ha llamado la atención tu estado y dijo que estabas “compungida”…

Gordi: Pedazo de imbécil, como no voy a estar compungida si nos pillaron… tu manejo de mi segundo apellido fue horrible. La idea era forrarnos en billetitos muy útiles para nuestro futuro y tiraste el proyecto al inodoro y tapaste el wáter… Nuestro benéfico tráfico de influencias lo tiraste por la borda.
Regordete: A propósito de por la borda, a lo mejor podemos salir piola como tú lo estás haciendo con la recolección de platas en el Yate de Miami…

Gordi: No seas pájaro de mal agüero, no te das cuenta que mi discurso y promesas de campaña se nos fue todo a la parte superior de la cabeza del gallo (cresta)…, el abuso, la transparencia, el lucro, la desigualdad…, si hasta me están pidiendo que aumente las 50 lucas del bono Marzo a un bono “Sebastián” de dos mil quinientos millones por nuca…
Regordete: Bueno, a lo mejor te puedo ayudar. Con 10 mil dólares y mis influencias del segundo apellido, conseguí diez millones de dólares. ¡Hablemos de nuevo con el tío Andrónico…! Con él es tirar y abrazarse.

Gordi: ¡Cállate alelado de las neuronas! Evacuaste tu vientre en el beneplácito descanso veraniego de tu madre. Te dirigiste al país hablando con balbuceos torpes y lerdos de tartamudo, y en vez de abordar profundamente el problema de fondo, dedicaste la cadena televisiva a tirarte flores y a decir lo bien que lo habías hecho.
Regordete: Tengo en mi ADN un vacío de inteligencia. Es herencia de muchas carencias intelectuales y es preferible que no entremos en el tema. ¿No sería mejor que nos fuéramos unas semanas al extranjero? Nos fondeamos como tú siempre lo haces cuando quieres evadir problemas. Otra cosa que se me ocurre sería hablar con Peñailillo y usar la complicidad de la prensa que manejamos.

Gordi: Tarado, solamente me he corrido de ir a la Araucanía porque eso es inmanejable y no puedo combatir a los míos. Si no fuera Presidente yo estaría allá. De Peñailillo ni se te ocurra, si no te puede ver después que le dijiste “galán rural” y él entre sus amigos te calificó como “gandul de la usura”. Hijito, no tienes cabeza de martillo y Peñailillo no es un clavo.
Regordete: ¿Y qué hago ahora mamá?

Gordi: Qué puede hacer un inepto irresponsable. ¡Ándate a la India y muge!
Regordete: Eres insolente conmigo. Cómo no te enojas con Fernando Villegas que dijo que la Nueva Mayoría no existiría sin ti y que de hecho apenas estaba existiendo contigo…

Gordi: Mira guatón mantecoso, no te vaya’i al chancho o te tendré que cachetear… (Dijo “chancho” en todo el sentido de la palabra).
Regordete: ¿Y tú, gordiflona marihuanera, cómo se te ocurre querer levantarle la mano a tu “Primer Damo”?

En ese momento, despierto abruptamente a mi señora que dormía plácidamente a mi lado, con un manotazo involuntario debido a que estaba soñando influido seguramente por tanto noticiario y tantos medios de prensa que abordan desembozadamente este tema.
Como un resorte me siento en la cama y le cuento a mi mujer lo que estaba soñando.
Ella me dijo:
¡Mi amor, eso te pasó por estar soñando con ganancias deshonestas de dinero que no era tuyo!

Compartir