Cuatro Señales Hermógenes Pérez de Arce

Cuatro Señales

 

 
 
          Primera señal: Chile estuvo invadido de argentinos comprando barato acá y, al mismo tiempo, un numeroso  contingente de chinos recién llegados (ni siquiera hablan castellano) instalados en un enorme galpón costero, estuvieron invadidos de chilenos comprándoles todo lo imaginable, mucho más barato que en el resto del comercio. Frutos de la libertad. Los chinos compraron el que era local de una gran ferretería, se instalaron silenciosamente, contrataron sólo a otros chinos, y acaban de aparecer vendiendo de todo y a precios sin competencia.
 
Sólo habla castellano la cajera. Todos son inmigrantes recientes. El primer día había veinte personas comprándoles, el segundo cien y el tercero mil, repletando el lugar y llevándose masivamente cosas. Sin un solo aviso de propaganda.
 
Es la libertad de iniciativas que nos legó el Gobierno Militar y que los socialistas de todos los pelajes quieren dificultar, controlar o suprimir. Por ahora no se han percatado de los chinos, pues están viendo cómo liquidar otra reciente  manifestación de libertad, Úber.
 
          Segunda señal: me llegó un video de Hugo Chávez decidiendo, a lo largo de los años, expropiar las más variadas actividades y emprendimientos para ponerlos bajo el control del “Estado socialista bolivariano”. Vemos las consecuencias hoy, pues también llegan muchos videos, más recientes, mostrando las aflicciones de los venezolanos para conseguir cosas esenciales. Una secuencia de causa a efecto.
 
No pude dejar de relacionarlos con los socialistas y comunistas chilenos de hoy, que piden “más Estado” en todo, como los de “No + AFP” o “ni un peso más para las AFP”. Éstas fueron uno de los pilares para trasladar a Chile del vagón de cola del subdesarrollo socialista al primer lugar del crecimiento con libertad en América Latina. Luego ¡hay que liquidarlas!
 
Bajo ese predicamento, nunca más habrá otro “Costanera Center” en Chile. A nadie se le ocurriría un proyecto así, hoy, bajo la regresión socialista-comunista. Menos con los actuales “líderes del futuro” que, si tuvieran edad suficiente, tendrían ganada la próxima Presidencia, según las encuestas. Como Boric, Jackson… o como los que sí pueden aspirar a ella ahora, Beatriz Sánchez y Alberto Mayol. Con esos gobernantes retrocederíamos medio siglo. Restablecerían la UP. ¿Ése es el futuro de Chile?
 
          Tercera señal: también apareció hoy una confesión iluminadora. Un hombre de Piñera, David Gallagher, confirma una verdad que siempre sostuve en este blog. Pues dice en “El Mercurio”: “Piñera es la única opción para volver a la sensatez que reinó entre 1990 y 2014”. ¿No les decía yo que el de Piñera había sido el V Gobierno de la Concertación? Y no fue bueno, porque, aparte de aprovechar el enorme impulso fiscal que heredó de su antecesora Bachelet 1.0 y su ministro Andrés Velasco, con inéditos impulsos en 2009 (16,5 % de aumento en el gasto público y 21,5 % en la inversión pública, lo que originó medio millón de empleos en el solo 2010); y aparte de aprovechar un precio del cobre de hasta 4 dólares por libra, en los hechos terminó con el país cayendo del lugar 30 al 34 en el Índice de Competitividad Mundial, aumentando en 50 % la deuda pública, creciendo cada año menos que el anterior y hasta disminuyendo la inversión pública en 2013. Fue un mal gobierno. No hay que repetirlo otra vez. Es que, esclavo de “la calle”, se dedicó a subir impuestos y crear más ministerios. Desaprovechó todas las ventajas (ajenas a su acción) y al final, como se dedicó a empatizar con la izquierda, nos dejó en manos de la más extrema, Michelle 2.0.
 
Pero se ha logrado instalar el mito de que aquel gobierno fue bueno. En todo caso, Gallagher deja claro lo que nos promete: un VI Gobierno de la Concertación.
 
          Por suerte ha resultado que todavía existe la derecha, y con buenas posibilidades. Y tiene un solo candidato, José Antonio Kast. Todos los demás se declaran “de centroderecha” (Piñera, Ossandón, Felipe Kast) o de centroizquierda (Gillier, Goic) o de izquierda (ME-O, Beatriz Sánchez o Alberto Mayol) o de “ninguna de las anteriores”, como Franco Parisi.
 
Cuarta señal: en la encuesta “Panel Ciudadano-Universidad del Desarrollo” que publica hoy “El Mercurio” figuran todos los candidatos; y si bien el que menos marca es José Antonio Kast (en las otras encuestas “que han visto la luz” ni siquiera lo mencionan), es el único que ocupa un nicho claro y definido: de derecha y defensor del modelo de libertades. Y ya tiene las firmas para estar en la cédula presidencial en noviembre. Reunió más firmas que su ex partido, la UDI, que antes estaba en la derecha pero ahora se ha ido al otro lado, con Piñera.
 
          Es verdad que el profundo deseo mayoritario de que no prosigan las malas reformas del actual régimen revolucionario han permitido a Piñera aparecer, por ahora, como única alternativa y encabezar las encuestas. Incluso la última de Criteria Research, que siempre, hasta ahora, había dado por ganador a Guillier por sobre él en primera y segunda vuelta, en su última versión presentó a Piñera a la cabeza en ambas. ¡Criteria Reseach vio la luz! Piñera subió de 25 a 33 % justamente cuando se reveló que tenía las tres cuartas partes de su patrimonio en paraísos fiscales del exterior, había comprado sociedades “zombies” para ahorrarse $44 mil millones en impuestos (mientras votaba para subírselos a los demás chilenos), y todo eso añadido a su ya nutrido prontuario. Mientras más veces lo pillan, más sube en las encuestas.
 
          Por suerte, las encuestas son “fotografías del momento”, a veces retocadas por manos interesadas. Y mucha gente no les dice lo que piensa a los encuestadores. ¿Quién daba un peso por Trump?
 
 
          Además, la izquierda, la centroizquierda y la centroderecha son “nichos compartidos”. En cambio, la derecha es un nicho exclusivo de José Antonio Kast. Ésa ya es una ventaja competitiva importante para el desafío que se viene: pasar a segunda vuelta. 

Compartir