El Germen de la Autodestrucción Patricio Amigo

El Germen de la Autodestrucción

Por Patricio Amigo

Lenin “escupió al cielo” cuando predicaba que “el capitalismo adolece del germen de su propia destrucción”. Murieron Él y su sangriento lugarteniente, Stalin, y el germen

de la autodestrucción comenzó botando el muro de Berlín y siguió carcomiendo la siniestra estructura del marxismo-leninismo.

Su principio fundamental “de cada uno según su capacidad y a cada uno según su necesidad”, empoderó al Estado, que enfrentó con éxito la guerra contra El Eje, pero eliminó la competencia y el incentivo al progreso individual. Hoy, la dictadura del proletariado comulga con el mercado libre. Y sus satélites adoran el lucro, sobre todo, los jerarcas del comunismo.

En cuanto al germen del capitalismo no era un mero invento del zar soviético. Existe y amenaza seriamente la Economía Social de Mercado del mundo capitalista.

Toda relación de intercambio genera una ganancia o provecho. El emprendimiento y el lucro son sanos, positivos y generan progreso. Pero, cuando el emprendimiento y el lucro olvidan el rol social, se tornan odiosos y mórbidos.

Las relaciones de intercambio buscan utilidades. Los involucrados renuncian a una cosa para conseguir otra. Nada es gratis. DIOS provee, pero demanda algún esfuerzo. +

Lamentablemente, los teóricos postulan que la utilidad, el lucro, las ganancias constituyen la UNICA razón de ser del intercambio. Y ahí aparece el germen. Olvidan el rol social de la relación comercial. Y la búsqueda de utilidad adquiere forma y facha de fiera voraz. Entonces, el sistema degenera geométricamente. Así se originan las grandes fortunas. El emprendimiento se torna insaciable y crea nuevos intercambios. También crea nuevas fuentes de trabajo, es cierto. Y es cierto, también, que se crean monopolios.

Hay quienes sostienen que la exitosa creación de riqueza produce “el chorreo” o rebalse de utilidades. La riqueza excesiva  provoca gastos excesivos. Y eso semeja una suerte de participación de riqueza. Pero,  de ninguna manera puede calificarse de acción social

La terapia podría ser el control del Estado. Solo que ese control tiene que ser políticamente sano, con equidad, sin ideologismos y mucha transparencia. ¿Será posible esta maravilla?

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