El recurrente MANOSEO de Punta Peuco Patricio Amigo

El recurrente MANOSEO de Punta Peuco

Por Patricio Amigo

Existe un antiguo adagio que dice “pagan justo por pecadores”. Este dicho se grafica mejor con el sacerdote que, en la Iglesia, retaba a sus feligreses por aquellos que no iban a misa.

Acudo a este preámbulo para hacer saber, de manera más clara, lo que ocurre con el tema de los DD.HH. y con la contumaz  solicitud de agrupaciones y políticos de izquierda que, cada vez que arremeten comunicacionalmente con el tema de los DD.HH., para desviar la atención y distraernos de los reales problemas del país, solicitan al Gobierno el cierre de la Cárcel de Punta Peuco.

Curiosamente, los que se hacen parte de esta petición no conocen ni han concurrido a esta Cárcel de Alta Seguridad, en la que mantienen confinados  casi a un centenar  de militares en la tercera edad, afectados de dolencias crónicas y varios de ellos con enfermedades terminales. Como los visito, me constan:  su diabetes, la hipertensión, el mal de Alzheimer, cáncer, diálisis permanente de aquellos con insuficiencias renales, próstata, problemas respiratorios, lumbares, artrosis, enfisemas pulmonares, etc. Ya hay una cantidad importante que ha fallecido en prisión y los medios de comunicación han informado muy poco sobre esos decesos.

Además del General Manuel Contreras y el General Odlanier  Mena, también fallecieron cumpliendo condena en este Penal:  el Teniente Coronel  de Carabineros Luis Gajardo  Arenas, Osvaldo Pincetti  Gac, EL Coronel de Ejército Luis Osorio G., Osvaldo Romo Mena, el Teniente Coronel de Ejército David Miranda Monardes, el Suboficial de Carabineros Juan Troncoso y el Suboficial Mayor de Ejército Héctor Vallejo Birtiola. Y hoy lamentamos la reciente muerte del Mayor General de Ejército, Hernán Ramírez Rurange que se quitó la vida para eludir la venganza política.

Como también me consta, Punta Peuco es una Cárcel de Alta Seguridad, demasiado blindada para la octogenaria población que custodia: con circuito cerrado de televisión, rejas de 5 metros de altura, con serpentín de púas en la parte superior, con un perímetro que circunda los módulos que habitan y denominado “línea de fuego”, con garitas de vigilancia en altura,  provistas de focos alógenos de seguimiento y visores especiales de acercamiento, 10 rejas electromagnéticas para llegar a las celdas-habitaciones de 3 x 2 m. con ventanas abarrotadas y donde viven hacinados, en ese mínimo espacio, 2 personas por celda. El ingreso se hace con rigurosos protocolos de revisión: rayos X, chequeo corporal individual, con paletas electrónicas y en muy restringidos días y horarios de visita: los miércoles de 14 a 17 hrs. (la primera persona logra ingresar recién a las 14.30 hrs.) y tienen un día del fin de semana (algunos el sábado y otros el domingo) de 10 a 12 hrs. y de 14 a 17 hrs.

Punta Peuco está ubicada fuera de Santiago, en el km 42 de la Panamericana Norte, 15 a 20 cuadras al oriente del paradero de buses más cercano.  

El abogado de DD.HH. que defiende a Carmen Quintana, don Héctor Salazar, fue muy objetivo en una entrevista realizada por TVN. Al ser consultado por el cierre de Punta Peuco, señaló: “…conozco Punta Peuco, he ido en varias ocasiones y es una Cárcel de Alta Seguridad. Ojalá todas las cárceles de Chile fueran como Punta Peuco. Sorprendidos con la respuesta los periodistas entrevistadores cambiaron rápidamente de tema. Está claro que el abogado diferenció el riguroso aseo y orden que se autoimponen los presos militares.

Sus palabras fueron categóricas y reforzaron los dicho por el Vocero de Gobierno Marcelo Díaz quien, al ser consultado sobre el tema, afirmó: “Punta Peuco es una cárcel mas”.

Retomo lo dicho por el Sacerdote que retaba a sus feligreses por los que no iban a Misa. Nadie se ha detenido a pensar que los uniformados encarcelados en Punta Peuco han pasado por una trilogía que es decidora y contundente: VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN. La verdad y la justicia han sido investigadas y sentenciadas por jueces prevaricadores, que hacen carrera para llegar a la Corte Suprema, a costa de una “verdad” y “justicia” manipuladas, disfrazando la persecución política como jurídica. Pero, abstrayéndonos de lo anterior, los uniformados de Punta Peuco pasaron por ese proceso y hoy, muchos de ellos, con más de 20 años en prisión, están purgando una deuda con la sociedad privados de libertad, sin privilegios, negándoseles beneficios carcelarios a muchos que cumplen sobradamente todos los requisitos. La etapa de “reparación” está funcionando a cabalidad y los familiares recibiendo del Estado indemnizaciones por sus víctimas. Luego, Punta Peuco es una cárcel más y los ancianos que cumplen allí sus condenas merecen, al menos, vivirlas sin el hostigami