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La idea es que no se extinga Despierta Chile

La idea es que no se extinga

 

 

Bajo el título de "Misericordia y DDHH" el diario El Mercurio en su edición de este miércoles 12 de abril, página 3, aborda el doloroso caso del suboficial de Carabineros Pedro Vivian Guaita y, el de su hijo, Eduardo, el frentista, quien asesinó a un policía uniformado después de 1990.

 

"La misericordia es la disposición a compadecerse de los dolores y sufrimientos del otro, inclinación que mueve a ayudarlo y, sobre todo, al perdón y a la reconciliación" señala el editorialista, quien agrega que "es esta virtud la que se viene a la mente cuando se conoce el caso de Pedro Vivian Guaita y Eduardo Vivian Padilla, padre e hijo, cuyas biografías están marcadas por la historia trágica de Chile de los últimos treinta años"

 

Aunque la historia es algo más antigua. Convendría entender que los hechos se remontan hacia finales de la década de los años sesenta, cuando el Partido Socialista, en sus dos Congresos de Chillán, decide legitimar la vía armada como método válido de lucha para cambiar el sistema. Ahí, en la fundación del MIR y todas las formas de lucha impulsada por el Partido Comunista, reside la explicación y la responsabilidad histórica. Ello nunca han pedido perdón.

 

En consecuencia, no se apreciaría correctamente la ruptura institucional del período 1970-1973, sin considerar en toda su dimensión tales antecedentes políticos. 

 

Dice El Mercurio, después de señalar que el suboficial Pedro Vivian Guaita "formó parte del aparato represivo del régimen militar. Se le responsabilizó de participar en la desaparición de dos personas y recibió condenas por ello. El hijo fue miembro de las juventudes comunistas (...) y después se integró a una facción del Frente Manuel Rodríguez y -ya en plena democracia- participó en un asalto en el que murió un carabinero por lo cual cumplió una condena de 17 años"

 

Más adelante se señala que "el padre alcanzó a estar dos años preso en Punta Peuco y murió luego de una dolorosa agonía en que no hubo ninguna dosis de misericordia (...) la fuerza que ejerce el Estado se legitima no solo por su legalidad, sino por estar movida por razones que no tratan a los condenados según los mismos criterios que ellos guardaron respecto a sus víctimas (en respuesta a quienes como las organizaciones de DDHH rechazan las razones humanitarias a todo evento). Su legitimidad y razón de ser surge, en último término, de la superioridad moral de sus motivaciones. La dignidad inviolable de  la persona no se pierde con los crímenes que haya cometido (...) y un Estado que no reconoce este principio incurre en una suerte de barbarización".

 

Así, la respuesta al indulto solicitado por Pedro Vivian nunca llegó. Luego el del oficial de Ejército (r) René Cardemil Figueroa (cáncer prostático mestastásico y óseo terminal) fue rechazado. La mandataria tiene plazo hasta el 17 de abril para responder ante la Corte de Apelaciones el por qué de su silencio en la caso de Vivian Guaita. 

 

Paralelamente, en entrevista con la radio de la Universidad de Chile, el juez Mario Carroza, deja de manifiesto, que él podría terminar con los casos que lleva, hacia el año 2020 "pero ahora han surgido cosas que pueden generar que esta meta no sea del todo certera (...) el tema de las torturas está pendiente (...) el segundo aspecto tiene que ver con los detenidos desaparecidos" lo que en su opinión podría tener un tratamiento administrativo o uno judicial "si se hace judicial se presentarán querellas  y eso prolongará plazos. Buscar el destino de los DD.DD es algo de largo aliento ..."

 

Según expresa el juez Carroza "nunca he compartido la idea que se lo ponga plazo a esto. La idea es que no se extinga..."

 

De manera tal que se pretende llevar el juicio permanente hacia mediados del siglo en curso. Por ello,  el mismo juez Carroza dijo (el martes 11 de abril), estar listo para dictar sentencia en el caso de Juan Emilio Cheyre. Y este miércoles el castigo de Mario Carroza, correspondió al oficial (r) de Ejército, Orlando Carter, por la muerte de uno de los fundadores del MIR, Bautista van Schouwen, el 13 de diciembre de 1973. 

 

Carter (yerno del General Manuel Contreras Sepúlveda), en aquella época teniente, deberá permanecer 10 años y un día preso (de no mediar algún otro caso de esos que surgen intempestivamente) y probablemente llegará a Colina I donde otros treinta antiguos miembros de los servicios de inteligencia serán conducidos, según se presume, hacia fines del mes de abril en curso. 

 

Según Gendarmería el recinto estaría preparado para recibir a este grupo de nuevos presos políticos militares, entre los cuales figuran ex integrantes de la CNI, del Batallón de Inteligencia del Ejército y del Comando de Aviación de la misma institución. En este contingente se incluye a Emma Ceballos Núñez condenada a diez años de prisión.

 

El abogado Raúl Meza señaló que los módulos de Colina podrán estar segregados del recinto destinado a presos comunes de alta peligrosidad como el de Colina I pero, que existe un evidente riesgo para el ingreso de visitas a los prisioneros políticos militares. Es otro ángulo de una situación imposible ¿misericordia y derechos humanos? No ¡Venganza pura y dura!

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