La Vida Bajo la Dictadura Actual Hermógenes Pérez de Arce

La Vida Bajo la Dictadura Actual

Blog de Hermógenes

 

 
 
          No sé si ustedes se han dado cuenta, pero estamos viviendo en dictadura. Es la que ejercen conjuntamente la izquierda, el centro y la derecha “políticamente correcta” (que sólo se atreve a decir lo que le permite la izquierda). En conjunto son la corriente dominante. Los “incorrectos”, que pensamos por nuestra cuenta, no tenemos libertad de expresión. Y pruebo que vivimos bajo una dictadura.
 
          Como preveíamos el torrente de falsedades oficiales con motivo del último 11, contenidas en múltiples programas de TV y publicaciones culpando al Gobierno Militar de haber ejercido la violencia contra “opositores políticos”, quisimos presentar un testimonio fidedigno de cómo el terrorismo de izquierda, preparado para matar y tomarse el poder en 1973, asesinaba militares todavía entre 1978 y 1986.
 
          En realidad, una de las causas principales del 11 -–dignas de que “El Mercurio” les dedicara un “doble editorial”, como el que destinó el 18 a explicar las causas de esa efeméride, sobre todo si la del 11 es la que la sigue en importancia en nuestra historia— fue la agresión armada que amenazaba tomarse el poder en 1973 y que tenía fecha tentativa para hacerlo, el 19 de septiembre de ese año, como explícitamente lo señalara el “Plan Z”, ampliamente autentificado por el historiador Gonzalo Vial en declaraciones a “La Tercera” que he citado repetidamente.
 
Era fácil probar los asesinatos entre 1978 y 1986, porque el 26 de mayo de este último año los principales diarios publicaron dos páginas con las fotos de 47 militares y policías muertos, con detalles de los atentados. Esas páginas no fueron nunca desmentidas. Entonces les pedimos a los diarios que volvieran a publicarlas, pero no estaban dispuestos a hacerlo motu proprio. En consecuencia, ofrecimos pagarles por la inserción, pero nos dijeron que debían censurarla. Cedimos. Como había dinero para un solo diario, finalmente la publicamos en el que cobró menos, "La Tercera". Y pagamos, pero sólo publicó parte de sus dos páginas aparecidas en 1986, censuradas. No nos rebajó del precio el espacio que censuró. He referido el episodio en mis blogs anteriores y en particular en el último anterior a éste, en que demuestro cómo uno de los candidatos presidenciales de la actual dictadura, Sebastián Piñera, ejerce una influencia decisiva para impedir el ejercicio de la libertad de prensa a los partidarios del Gobierno Militar, al cual siempre se opuso en lo político y del cual medró ampliamente en lo económico, como lo documenta el libro “Crónica Secreta de la Economía Chilena” de Carlos Tromben.
 
          Con todo, comprendimos a “La Tercera”, porque la dictadura la ejercen también los jueces designados por ella, que son amplia mayoría, y éstos, que aplican sus propias “leyes” e inventan delitos inexistentes, como es bien sabido, pueden sacar otro conejo del sombrero y condenar a un diario que contradiga la “historia oficial”, según la cual los grupos armados de izquierda no existieron, sino que los militares combatieron por las armas sólo a “opositores políticos”. Pues la “historia oficial” ha censurado también las confesiones de Altamirano sobre los diez mil hombres en armas de los partidos de la UP y las de Aylwin ’73, que estimaba en “más de diez mil extranjeros” el aporte foráneo a la revolución armada en ciernes.
 
          Sea como fuere, tras aparecer la inserción el día 11, censurada y todo, las “redes sociales”, ampliamente dominadas por la actual dictadura, estallaron contra la publicación. Los periodistas y el sindicato de “La Tercera”, serviles a la dictadura, protestaron contra la dirección por admitir el inserto. Generalmente esta noticia habría merecido cartas de los lectores, pero la dictadura no las admite, así es que no apareció ninguna, incluida la que yo mandé a “La Tercera” expresando mi extrañeza por la protesta de sus periodistas contra la libertad de prensa.
 
          Como este blog forma parte de la historiografía que estudiará la posteridad, y, tal como los que recopilé en mi libro “El Gobierno de Piñera”, aparecido en 2014, a su turno formará parte de otro titulado “El Gobierno de Michelle 2.0”, que editaré en 2018 (ejemplares que enviaré a la Biblioteca del Congreso de los EE. UU., como otros libros míos, que me han agradecido elocuentemente) dejo constancia de este episodio para que los verdaderos historiadores puedan juzgar la actual dictadura imperante en Chile a la luz de las realidades, como las vividas por los derechistas “políticamente incorrectos" en estas semanas, y no de la tantas veces falsificada “historia oficial” de la corriente dominante.
 
          En todo caso, al final de este triste episodio, como en el poema de Pezoa Véliz, y tras “la última paletada” de tierra sobre los restos de la libertad de prensa en Chile, “nadie dijo nada… nadie dijo nada…”

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