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Los Tres Mundos de Nuestro Mundo Hermógenes Pérez de Arce

Los Tres Mundos de Nuestro Mundo

Blogs de Hermógenes 24 de agosto de 2015

Hay un mundo real, un mundo político y un mundo esotérico. Nosotros vivimos en los tres. El Gobierno maneja los dos primeros: uno muy mal, el real, que hace que el aparato productivo del país esté hoy desarticulado, cosa que pone a la gente descontenta; y uno muy bien, el político, que hace que la gente se distraiga del mundo real, olvide el descontento y opine según como quiere el Gobierno. En cuanto al mundo esotérico, éste funciona por su cuenta y nadie sabe quién lo maneja, como que una gobernante carismática de repente sufre un cataclismo de imagen cuando se descubren los negocios de su nuera y su hijo y eso cambia el clima de opinión pública en el país.

          En el mundo real el Gobierno ha generado incertidumbre, lo que tiene descontenta a la gente. Pero entonces el Gobierno la distrae, manejando el mundo político mediante la propaganda. Sirve para entender todo esto (y por eso mantiene actualidad) el libro “1984”, de Orwell, escrito en los años ’30, en que el Gobierno Totalitario interrumpía cada cierto tiempo la vida del país para que la ciudadanía viviera “dos minutos de odio” hacia el declarado “enemigo público número uno”, Emmanuel Goldstein, distrayéndola así de sus problemas reales. Hoy, en Chile, ese enemigo público número uno es Pinochet, personificación del Gobierno Militar, degradado a “dictadura”, según ha impuesto el régimen y todos (salvo este blog, naturalmente) le obedecen. La razón la tiene este blog, naturalmente, porque “dictadura” se define como un régimen que no se rige por las leyes, y el Gobierno Militar sí se rigió por ellas, tanto que las mismas dispusieron su propio término de una manera que él no habría deseado, y las debió acatar.

          El hecho era que la situación generada por el régimen en el mundo real y por fuerzas innominadas en el mundo esotérico tenían a la Presidenta en sus niveles más bajos de aprobación y más altos de rechazo, según Cadem Plaza Pública: 22 y 70%. Pero entonces el Gobierno manipuló el mundo político y fabricó “dos minutos de odio”: trajo a su funcionaria “quemada”, Carmen Gloria Quintana, de Canadá, y todos los medios se concentraron en entrevistarla y transmitir su mensaje de horror y odiosidad de extrema izquierda. Además, consiguió que dos conscriptos de un total de once, que hace 29 años declararon judicialmente una cosa, ahora declararan otra; y, en fin, acusó al Ejército de un “pacto de silencio” (inexistente, pues su comandante en jefe tenía 14 años cuando ocurrieron los hechos), lo cual hizo que el Cardenal-Arzobispo repitiera la consigna, condenando el supuesto “pacto de silencio”, y que el presidente del principal partido de oposición se horrorizara públicamente de lo sucedido a Carmen Gloria Quintana hace 29 años (olvidando que ella llevaba los artefactos que la quemaron, para quemar a otras personas) y le rindiera público homenaje de desagravio ante la nación, junto al inefable presidente del Senado de entonces, Patricio Walker.

Todo lo cual distrajo a la opinión pública y permitió subir la aprobación presidencial de 22 a 25%, bajando al mismo tiempo el rechazo de 70 a 65%. El “mundo político” se sobrepuso al “mundo real” y al “esotérico”.

          Así es como suceden las cosas. ¿Cómo creen ustedes que Sebastián Piñera remontó en 2013 desde sus más bajos niveles de aprobación? Convocando a “dos minutos de odio” a Pinochet, al criminalizar su régimen y a todos quienes lo apoyaron (“cómplices pasivos”) con motivo de los 40 años del 11 (lo que de paso liquidó electoralmente a la derecha, pero a él le preocupaba más su popularidad que el destino de la derecha); y trasladando a los más connotados presos políticos uniformados de un penal aceptable (Cordillera) a otro hacinado (Punta Peuco), en medio del júbilo comunista (la hoz y el martillo sobre la puerta de Cordillera presidieron el infame traslado). Todo ello le valió remontar de un 22 a un 34% de aprobación en las encuestas (CEP).

          Sabido todo lo anterior es que la noticia que más me ha llamado la atención últimamente (al grueso público no, seguramente, porque es víctima y no observador del proceso) ha sido la reunión de la presidenta del Senado, Isabel Allende, y de la República, Michelle Bachelet, para conversar acerca de la futura degradación y la supresión de los beneficios carcelarios a los Presos Políticos Uniformados y su traslado a un penal común todavía más hacinado. Nuevamente, el eterno recurso del odio, los “dos minutos de odio”. Es lo que viene en septiembre, acuérdense de mí. Todo el oficialismo, el Cardenal-arzobispo, presidentes de partidos opositores, medios de comunicación, hablando de “violaciones a los derechos humanos” y de cómo privar de beneficios (que los demás reos tienen) e imponer más castigos a los octogenarios y enfermos presos políticos de Punta Peuco. Todo con tal de conseguir otra remontada en las encuestas.

          Claro, el mundo esotérico opera por su cuenta y ya está conspirando contra esa estrategia política, porque ha hecho aparecer un computador del hijo de la Presidenta con una parte completamente borrada, y ha surgido la simultánea denuncia de que hubo un vale-vista extraviado de mil 500 millones de pesos en la Dirección Sociocultural de la Presidencia, de la cual estaba a cargo el referido hijo (que se desempeñaba ad honorem, pero manejaba un presupuesto anual conjunto de US$500 millones). Eso puede llevar los derroteros de la noticia a lugares que sus manejadores(as) oficiales jamás habrían imaginado.

          Se viene un “septiembre negro”, sin duda. Lo que no se ha dilucidado es para quién o quiénes lo va a ser más.

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