Mi Admiración por los Comunistas Hermógenes Pérez de Arce

Mi Admiración por los Comunistas

Blogs de Hermógenes

 

Los comunistas han fracasado en todo el mundo. La gente sabe que sus recetas no resultan. La ciudadanía ni siquiera vota por ellos, como lo indica que en la reciente elección municipal hayan bajado de su magro 5,43 por ciento, que ya era muy poco, a apenas sobre 5 por ciento. Pero, curiosamente, todo el mundo repite lo que ellos dicen y, además, hay consenso en pagarles año a año mucho dinero como indemnización por no habérseles permitido, entre 1970 y 1973, someter a Chile al comunismo por la vía armada.

Pues su consigna de “atropellos a los derechos humanos”, que es como llaman a la acción de los militares de impedirles tomar el poder por la fuerza, ya ha sido adoptada por todos, desde la izquierda no comunista hasta la derecha, incluida la UDI, siendo que es sustancialmente falsa, pues ellos se habían armado para tomar el poder, lo que sí iba a ser un atropello a los derechos humanos, y los civiles, que no teníamos armas, convocamos a los militares para defender nuestros derechos humanos e impedírselo, con las armas, naturalmente. Pero después los comunistas lograron confundir las cosas de tal manera que a esa reacción lógica lograron bautizarla como “atropellos a los derechos humanos”, eslogan que hoy se repite de izquierda a derecha para condenar a los militares y, gran paradoja, violar efectivamente los derechos humanos de éstos, al privarlos de un debido proceso y meterlos a la cárcel por centenares y, potencialmente, miles. Y los rojos terminaron como víctimas y debemos pagarles cerca de trescientos millones de dólares anuales como “indemnización” por no haberlos dejado oprimirnos.

Ahora mismo, bajo el lema “No + AFP”, los comunistas han llenado las calles de gente. Porque esa habilidad hay que reconocérsela: siempre logran llenar las calles de gente, mientras los no comunistas nos escondemos en nuestras casas, pues si salimos a las calles los comunistas nos golpean y apedrean. Son más valientes. También los admiro por eso. Y, además, otra vez, han provocado toda suerte de desmanes. Sus líderes ahora quieren que los fondos previsionales vuelvan a un sistema de reparto, es decir, a manos del Estado, que, esperan, serán las de ellos, pues siempre, de una u otra manera, se las arreglan para manejar el Estado. Tanto que acaban de paralizarlo.

todo esto, el debate previsional se ha convertido en un paso de comedia, muy chileno, por supuesto. Porque han sucedido tres cosas en los últimos 35 años: los chilenos estamos viviendo más años, gracias a que el modelo instaurado por el Gobierno Militar nos ha permitido vivir mejor; segundo, muchos chilenos no han enterado sus cotizaciones previsionales y, tercero, pese a eso se les ha garantizado a todos una pensión, que es, naturalmente, baja.

Ninguna de esas situaciones es responsabilidad de las AFP. Está comprobado que si se cumple con las cotizaciones la pensión promedio alcanza a alrededor de seiscientos mil pesos mensuales, lo que es superior al sueldo promedio.

Pero si la gente vive más años, el dinero acumulado en su cuenta previsional se divide por un número mayor y da lugar a una pensión más baja. Entonces resulta una jubilación menor y la solución obvia es aumentar los años de trabajo de las personas, para que coticen más tiempo y estén jubiladas menos años, con lo que su pensión subirá. Si todos viven más, es lógico que trabajen también más tiempo.

Y también es lógico que si se quiere tener pensiones mayores, la cotización previsional sea mayor. Si yo tengo un ahorro que me rinde seiscientos mil pesos mensuales y quiero que me rinda más, debo ahorrar más.

Y si también se les quiere dar mejores pensiones a los que no han cotizado o han cotizado poco, entonces el Estado tiene que aportar más fondos para ese regalo, al que los comunistas han convertido en derecho.

He dicho que esto es “un paso de comedia”, porque basta ver cómo comenzó la inquietud por el tema. Se suscitó cuando se supo que la señora de un diputado socialista, funcionaria de Gendarmería, iba a cobrar una jubilación de más de cinco millones de pesos, más de tres veces mayor que su sueldo. Entonces el pueblo preguntó: “Pero ¿cómo, si todos cotizamos en las AFP y jubilamos con un promedio de seiscientos mil pesos?” Entonces desde las alturas se les respondió: “Es que ustedes tienen un sistema de capitalización individual y Gendarmería (y todos los uniformados) tienen un sistema de reparto”. Por supuesto, todo el pueblo respondió a eso diciendo: “Entonces todos queremos un sistema de reparto”. Y aquí estamos.

Por supuesto, ahí aparecieron los comunistas y dijeron: “Sí, volvamos al sistema de reparto. No + AFP”. Y llenaron las calles de gente que cree que basta suprimir las AFP para tener pensiones de cinco millones de pesos mensuales.

Lo malo es que la gente no entiende nada. Porque el sistema de reparto existió en Chile hasta 1980 y desde los años ’50 ya estaba quebrado. Era parte de la crisis económica nacional crónica, que nos llevó a tener la inflación más alta del mundo y terminó en la crisis total de 1973. Era un sistema tan injusto que mientras los caciques políticos y los parlamentarios se auto otorgaban pensiones millonarias, las de los obreros eran miserables y algunos perdían las pocas cotizaciones que habían hecho y no se les pagaba nada por “falta de densidad previsional”. Con las AFP nadie pierde sus cotizaciones. Siempre quedan en la cuenta individual y se devuelven al dueño.

Los técnicos comunistas dicen que las AFP recaudan 300 mil millones de pesos anuales más que los que reparten como pensiones. Lógico, son los fondos que van a la cuentas individuales para financiar las pensiones futuras. Y esos fondos están bien invertidos y han sido parte de la capitalización nacional que le permitió a Chile pasar de la retaguardia del crecimiento, en los ’70, al primer lugar de América Latina, en los ’90, el cual en los últimos años ha perdido debido a las reformas propiciadas por los comunistas, todas las cuales partieron de grandes desfiles y desmanes en las calles y han terminado en proyectos que rechaza la mayoría de la población.

Por supuesto, el Fondo Monetario Internacional se alarmó ante la campaña comunista “No + AFP”, porque está asediado de peticiones de préstamos de países con sistemas de reparto quebrados y no quieren que Chile se añada a la nómina. ¿Y qué dijo el FMI? Recomendó mantener el sistema y adoptar las mismas medidas que José Piñera, creador del régimen, sugirió hace unos meses cuando vino a Chile, ocasión en la que fue verdaderamente lapidado por los medios y la opinión pública, bajo la batuta comunista.

Es que cometió el pecado de decir que el sistema previsional era como un Mercedes Benz, que funcionaba muy bien, pero si se le terminaba el combustible, dejaba de andar. Se le acusó de prepotencia y elitismo. ¡Dijo ¡Mercedes Benz"! Pero lo que él señaló fue exactamente lo que ha sucedido acá: si la gente vive más, no hay combustible para pagarle más y la pensión bajará. Pero no es defecto del Mercedes, sino de que no le echan más bencina para hacer mayor recorrido. Y cuando la gente no cotiza, ni siquiera le echa algo al estanque. Bueno, ahora el FMI ha confirmado lo que dijo José Piñera cuando provocó indignación en el país. Y reconoció que los fondos habían sido bien invertidos ¡y existen!, cosa que no se logra con el sistema de reparto, en que se dilapidan (por llamar así lo que hacen los caciques políticos con ellos).

Pero acá no valen las razones. Si los comunistas piden un desaguisado previsional, habrá desaguisado previsional. Una gran simpatizante de ellos, admiradora de la RDA (pero no tanto como su madre), la Presidenta Bachelet, ha organizado ya dos comisiones, una en cada gobierno suyo, para cambiar el sistema de AFP, pero ninguna de ambas llegó a recomendar “No + AFP”. ¿Formará una tercera para que lo recomiende? Probablemente, porque en Chile siempre se termina haciendo lo que dicen los comunistas, aunque no tengan razón, hayan fracasado en todas partes y ni siquiera tengan votos. ¿No son dignos de admiración?

Compartir