Nuestra soberanía Despierta Chile

Nuestra soberanía

Este jueves La Haya resolverá sobre la excepción preliminar planteada por Chile, frente a la pretensión boliviana de lograr una salida soberana al Pacífico.

 

Y tal como en el caso de Perú versus Chile, fallado el 27 de enero de 2014, y que en Lima fuera calificado de "histórico", nos encontramos ante un escenario bastante incierto. En particular, por la tendencia -también histórica-, de este panel de 14 jueces, de exceder sus atribuciones tanto por intereses personales, políticos o por sus concepciones ideológicas o las teorías a las cuales adscriben.

 

Sabemos además, que tales magistrados, deparan sorpresas al emitir sus resoluciones, tal cual sucedió con el citado caso de 2014. 

 

Aquella vez decidieron en forma insólita que, si bien existía un "límite tácito" acordado entre las partes y que el mismo definía la frontera terrestre a partir del Hito 1 proyectando desde ese punto el paralelo, decidió "de forma equitativa" que éste se prolongaba solo hasta las 80 millas y que no alcanzaba las 200. Así trazó, a partir de esa distancia (las 80 millas) una diagonal en favor de Perú, lo cual significó para Chile perder unos 22 mil km2 de su Zona Marítima Exclusiva (ZEE).

 

Conocido el revés, el gobierno descartó retirarse del Pacto de Bogotá, situación que de producirse surte efecto solo después de un año. Tal vez era una opción válida: Colombia lo hizo sin sufrir consecuencias de ningún tipo. Y el fallo del diferendo con Nicaragua está en veremos y probablemente nunca operará. Otras naciones simplemente se desentendieron de algunos de esos pronunciamientos por cuanto lesionaban sus intereses nacionales. Pero el Canciller Heraldo Muñóz descarta a priori adoptar ese curso de acción. Dice que no está en la agenda.

 

Y probablemente ese es el caso. Porque el actual gobierno nombró un juez ad hoc y lo hizo favoreciendo a la canadiense Louise Arbour, a quien Michelle Bachelet conoció durante su paso por ONU-Mujer.

 

El papel que desempeña un juez ad-hoc en La Haya, en el evento de que un país no cuente con un connacional en el panel de magistrados, es el de explicar la posición del Estado que la nombra, y "suelen jugar un rol clave"; a la vez "pueden ser determinantes, con su influencia en las deliberaciones". 

 

Arbour es una experta en DD.HH y tal cual señala El Mercurio en su edición de este 23 de septiembre "nunca ha integrado la Corte" y se desconoce su dominio en materia de límites por lo que "se desconoce su experiencia" ni tenemos antecedentes sobre su "línea doctrinaria en la materia".

 

Sin embargo, destaca su paso Bolivia: Arbour declaró su admiración por el proceso político y la "sabiduría" desplegada por el régimen de Evo Morales. Este pronunciamiento fue en febrero de 2007, cuando, como Alta Comisionada para los DD.HH de la ONU -según una entrevista recogida por el diario El Tiempo, previene El Mercurio-, visitó el altiplano.

 

No es experta en límites; es perito en DD.HH y su cercanía con Chile se reduce a su amistad con Bachelet cuando coincidieron en ONU-Mujer, lo cual es total y absolutamente insuficiente para confiar en que ella cumplirá su trabajo como esperamos los chilenos.

 

Y esto es válido, porque en 1994, cuando el Tribunal Arbitral de Río de Janeiro desconoció los títulos de nuestra nación en Laguna del Desierto, entregándole 560 km2 de tierras chilenas a la Argentina, dos de los cinco integrantes eran, precisamente, especialistas no en límites sino en DD.HH.

 

Muchos creemos que esto lo permitió el gobierno de Patricio Aylwin quien con una liviandad antipatriótica insultante declaró desde Islas Galápagos"qué importan pedacitos más, pedacitos menos" de tierra al enterarse del adverso resultado. Ese mismo Acuerdo Aylwin-Menem de 1991, llevó posteriormente (en 1998) a que Chile fuese despojado de 1.300 km2 de su territorio (qué importan pedacitos más o pedacitos menos de hielo) y una de las reservas de agua más importantes del planeta.

 

En aquel Tribunal Arbitral de 1994, incluso el juez que representaba a Chile, Santiago Benadava ¡votó en contra de nuestro país!

 

Por lo tanto en esto de los jueces ad-hoc hay demasiado paño que cortar. Lo real es que Chile defiende mal sus intereses y su soberanía. El gobierno vive entre La Serena y Puerto Montt y no ve mucho más allá. 

 

Bachelet estará en Santiago esperando el fallo sobre la excepción  preliminar planteada por Chile y, una vez que el presidente del tribunal, el francés Ronny Abraham dé lectura a la sentencia, ella volará junto al Canciller a la Asamblea General de Naciones Unidas. Allí tendrá ocasión de escuchar al Papa cuya opinión sobre el tema, ya todos conocemos, y no para bien, precisamente. Esperemos no lamentar un nuevo contraste para Chile. 

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